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“Boric representa los cambios estructurales y también una garantía para la democracia y para el desarrollo de una nueva propuesta de Constitución”

Por La Prensa Austral Domingo 2 de Enero del 2022

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“El voto de Karim y mío van a ser importantes”, declara el senador Carlos Bianchi proyectándose a lo que será el período legislativo que se iniciará en marzo próximo y vaticinando que para el Presidente electo, Gabriel Boric Font, será relevante poder contar con una buena relación con ellos. Claro, con un Congreso que quedó conformado con casi igualdad de escaños para la derecha como para la centro-izquierda, la postura que asuman estos independientes puede inclinar la balanza. 

Bianchi habla con la soltura de siempre y sabe que les avalan no sólo sus 16 años como senador y los cuatro años de diputado de su hijo Karim, sino la tremenda votación que ambos lograron en las pasadas elecciones del 25 de noviembre del año pasado: 47,99% y 40,45%, respectivamente.

Sobre el proceso de instalación de los gobernadores regionales, señaló que fue “sorprendentemente positivo” y que, en el caso de Magallanes, fue “más sólido”.

“La administración de Flies ha sido muy buena administración”, acotó.

Arrasaron en las urnas

– Senador, lo logró. Fue electo diputado y su hijo, senador. ¿Qué se siente?

– “Se siente que el trabajo ha tenido un profundo sentido de acercamiento con la gente; se siente el deber cumplido y, de manera muy especial -yo no hice ninguna campaña ni nada que tuviera un desembolso de sumas de dinero significativas cifras ni nada y creo que fue una de las campañas más austeras-, se siente que la gente reconoció la forma en que hicimos el trabajo y nuevamente el orgullo de ser, en este caso, diputado en Chile que entra a la Cámara de Diputados en la condición de absoluta, total y completa independencia. No existe otro diputado electo en esta condición. Eso va a ser un aprendizaje y se siente el cariño y el reconocimiento de la gente”.

– Podríamos decir que el año 2021 fue de consolidación del Bianchismo.

– (Se ríe de buena gana) “Me encanta que te guste usar ese concepto. Fíjate que me hiciste reflexionar. Cuando tú impusiste el concepto del Bianchismo y que todos, luego, comenzaron a usar, quise reflexionar sobre qué puede significar el Bianchismo. Significa -fíjate- nada negativo; significa el habernos comprometido y haber cumplido, el haber generado una fuerza política que superó toda expectativa; significa reconocimiento de la gente de Magallanes y también a nivel nacional del trabajo que hemos desarrollado. Por lo tanto, el Bianchismo tiene un concepto positivo…”.

– Pero, el año 2021 fue redondo: un constituyente, un senador, un diputado y algunas otras figuras de representación popular.

– “Tenemos constituyente, tenemos senador, tenemos diputado, otras muchas figuras, alcaldesa, etc.. Tenemos, en suma, una fuerza política muy significativa por sobre los partidos políticos. Entonces, conceptualmente en lo político es una herencia política en cuanto a la forma de hacer un trabajo político que no necesariamente tiene que ir de la mano de una estructura de partido político. Entonces, se siente muy bien ese concepto que ha sido creado por ti”.

– El año 2005, cuando usted se lanza al ruedo electoral mirando hacia el Congreso, ¿pensó, alguna vez, que se iba a encontrar en este punto? ¿Qué pensaba Carlos Bianchi cuando recién miraba hacia el Congreso?

– “¿Qué he pensado siempre? Tengo la más clara convicción que se hace camino día a día. Entonces, yo jamás ni fantaseo ni hago ciencia ficción de lo que podría ser el futuro en cuanto al desempeño de las cosas que he hecho en mi vida. Me centro en el objetivo. No, el 2005 no tuve jamás la visión de verme en una situación como la que hoy día estamos experimentando y la alegría de poder, incluso, un trabajo parlamentario tanto en la Cámara como en el Senado, por supuesto que me llena de satisfacción. Pero, ¿sabes qué? Lo que más me llena de satisfacción es que nunca traicionamos la voluntad de nuestra región y de los que nosotros defendemos. Sentimos que hemos cumplido y eso permite que uno vaya construyendo un camino mucho más sólido, pero ese es un trabajo de día a día. Nunca lo pensé, nunca lo visualicé. Siempre me dediqué a trabajar el día a día y, al parecer, eso dio resultado y ha permitido que esto haya crecido de esta forma”.

– En 16 años, me imagino que hay muchas leyes, muchas mociones de su autoría que le gustaría destacar. Ahora, quiero que resalte sólo una, “el” gran proyecto que marcó su gestión.

– “No hay un proyecto porque no sería justo para lo que significaron todos estos 16 años en el Senado. Hay muchos proyectos, siete u ocho leyes de la República, más de 200 proyectos de ley. Pero, el que a mí me apasiona con más fuerza es el trabajo que yo estuve liderando en las comisiones de Gobierno y siendo parte de toda la discusión sobre la elección de gobernadores y el traspaso de competencias, los órganos dirimentes. Toda esa discusión fue parte de muchos años de mi vida parlamentaria y el otro de los temas que, para mí tiene enorme relevancia, es la ley Sanna que nace en Punta Arenas por la situación de un niño en particular. Luego, hay otras parlamentarias que se toman de este proyecto de ley y es la propia Presidenta Bachelet que lo recoge, pero está en la historia de la ley que nosotros fuimos los autores de este proyecto, que permite que papás y mamás de niños con enfermedades terminales efectivamente tomaran licencia médica. Este es un proyecto que, para mí, tiene un sentido humano enorme. Pero, son muchos. Es un listado enorme”.

Poco avance en pensiones

– Durante los 16 años en que usted estuvo en el Senado, ¿por qué no se avanzó más en el tema de las pensiones? 

– “Desde adentro y encima todos estos años -y fue una propuesta de vida- y a pesar que pueda verse que no hay un avance, el haber movido esa estructura tan pesada tuvo como consecuencia, incluso, amenazas al habernos atrevido a enfrentar esos poderes que, efectivamente, tenían un control económico y político de país. Estas son materias que sólo tienen que ver con el Ejecutivo. Nosotros no tenemos atribuciones legales, salvo que hagamos reformas constitucionales y fue lo que atrevimos hacer, o sea, nosotros los autores de los primeros retiros del 10%. Soy, además, el autor de las indicaciones -como el establecer un año plazo-, ahí tuvimos un tremendo avance. Pero, ¿qué es lo más significativo? Más allá del cambio de las pensiones que es una materia que todavía está pendiente, lo que logramos es establecer el derecho a propiedad de los dineros. Cuando se establece el primer retiro, lo primero que se hace en la reforma constitucional es dejar claro este derecho porque no está establecido el derecho a propiedad en la Constitución. Hoy lo dejamos establecido en la ley y, luego, a través de nuestro constituyente, Mauricio Daza, lo estamos dejando establecido en la Constitución, porque el gobierno que fuere el día de mañana no va a poder expropiar esos dineros”.

– Sin embargo, usted había realizado una propuesta para aumentar las pensiones.

– “En el primer gobierno de Michelle Bachelet y, luego, al primer gobierno de Piñera, hice una presentación. Hubo un trabajo de tres años con profesionales que nos permitió hacer una simulación de cómo podíamos llegar a una pensión promedio cercana a los 448 mil pesos. Ahora, recién el año que pasó y el antepasado, otras personas recogieron parte de mi proyecto y es que el Estado, al momento de nacer cada persona, le coloca dos millones de pesos. Eso se capitaliza a 60 años y, más el aporte previsional aunque sea mínimo, arroja un promedio de renta final de 448 mil pesos y no por la vía de una AFP, sino por la vía de una administradora pública, en este caso el mismo IPS. Eso se entregó, se estableció, pero ambos presidentes de la República en ejercicio no se atrevieron a avanzar y dijeron que les era imposible porque dentro de los directorios de las AFP había representantes de todas las estructuras de los partidos políticos. Ni Bachelet ni Piñera se atrevieron a implementar esto. Esto ahora está en discusión y es probable que para las nuevas propuestas se establezca para el futuro el implementar este sistema. 

“Lo otro que nosotros implementamos es la rebaja de los 110 años a los 85 años con una propuesta que tiene que ver con un seguro de sobrevivencia pasados los 80 años. Lo otro fue cambiar las letras de los multifondos -hecho durante el Presidente Lagos-, nosotros eliminamos los fondos y eso aún está en la comisión de Constitución”.

– ¿Cree que el próximo Congreso va a lograr una reforma sustancial en esta materia?

– “No, no. Soy optimista, pero con realismo absoluto. El Congreso quedó compuesto en un 50% y 50%. Todas estas modificaciones son materia de ley orgánica y, por lo tanto, ninguna de estas modificaciones podría contar con los votos necesarios para una ley orgánica. Más que apostar a que esto lo haga el Congreso, creo que esto vendrá de la Constituyente y nosotros, cuando el trabajo con nuestro constituyente Daza, efectivamente tenemos esta propuesta que es un cambio radical en materia de pensiones, pero garantizado a través de la Constitución y esa es una presión para que el poder Ejecutivo y el Legislativo puedan trabajar esta materia una vez que la proponga, a partir de junio, la Constituyentes”.

Relación con Boric

– ¿Desde qué vereda se para frente a la elección presidencial? ¿Por quién votó en la segunda vuelta?

– “Yo me declaro en reflexión profunda en esta materia, porque estamos asistiendo a un cambio estructural tremendamente profundo, donde lo que va a venir en materia de las administraciones públicas, del Estado de Chile y propuestas, la verdad, es que tiene un cambio radical a lo que yo conocí en estos 16 años y de ahí para atrás. Dije públicamente que estábamos frente a dos candidatos que a mí no me representan en lo más mínimo, pero que, en mi caso, no podía votar de otra manera que fuera defender la democracia en nuestro Estado, en nuestro país. Lo dije públicamente: Kast no representa lo que a mí me hace sentido como Estado, como país.

“Ahora, en esta materia en particular, la verdad es que me declaro en reflexión porque creo que hay que entregar una esperanza de una mejor administración que las que hemos tenido hasta este momento y, como estamos hoy con un Presidente que es el más joven de la historia de Chile, que tiene un sentido enorme de la representación regional propia, tengo toda la voluntad de poder contribuir a este proceso, pero con la libertad de mi independencia; apoyar en todo lo que haya que apoyar y cuestionar todo lo que a mí me parezca que apunte a entregar soluciones. Estamos asistiendo no sólo a un cambio generacional, estamos asistiendo a cambios sociales más profundos, a una forma que parte en Chile, pero que se va a replicar en el resto del mundo y de América Latina, en particular, porque aquí fue el votante más joven el que dijo: ‘¡No más!’ y ‘¡Basta de lo mismo!’. Boric representa esos cambios y también una garantía para la democracia y para el desarrollo de una nueva propuesta de Constitución. Eso a mí me hace mucho sentido y yo estoy dispuesto a colaborar y contribuir en todo lo pueda.  La verdad es, desde nuestro trabajo parlamentario -ahora desde la Cámara (de Diputados)-, sólo tengo el deseo de que, ojalá, podamos avanzar en aquellas materias que tenemos pendientes porque hay demasiada esperanza fijada en esta figura política en el país. Tiene un enorme peso sobre él, tiene las esperanzas de la gente, que no todas van a ser cumplidas, y sobre sus espaldas hay una enorme responsabilidad”.

Gobernadores regionales

– Usted trabajó en el tema de los gobernadores regionales, pero éstos, con normas aún pendientes, tuvieron que hacer camino al andar, nomás.

– “Elia, tú no te imaginas lo complejo que fue avanzar de apoquitito, no era posible, no había ninguna posibilidad de hacerlo”.

– ¿Por qué, senador, si todos los parlamentarios expresaron su voluntad de apoyar a los gobiernos regionales?

– “Porque una cosa era la manifestación pública y lo otro, en la discusión en las comisiones, era todo lo contrario. Hubo senadores que se negaron constantemente a que esto fuera una realidad y esto lo saben los gobernadores electos, lo tienen claro y está en las actas cómo se abordaron estas discusiones. Hubo parlamentarios con los que tuvimos enfrentamientos enormes, por ejemplo, con  (Alberto) Espina. Me tocó tener con él enfrentamientos brutales porque se negaba a avanzar y, en ese momento, él estaba presidiendo estas comisiones. Entonces, lograr que él ya pusiera estos temas en la tabla, ya era un obstáculo. Fueron más de nueve, diez años de discusión”.

– Pero, ¿qué hay de fondo? ¿Los parlamentarios no quieren entregar poder?

– “Está en juego el poder de la administración porque lo que no quiere ningún gobierno con carácter centralista como los que hemos tenido, es traspasar algo de poder a representantes que puede que no sean de su mismo signo político. Entonces, cómo se entiende un Estado unitario cuando, en definitiva, tiene gobiernos regionales que pueden ser de signos políticos distintos. Ese traspaso de poder, de competencias era muy difícil de lograrlo porque querían tener administraciones regionales, pero no gobiernos regionales. Todavía quedan traspasos de competencias pendientes, se logró el órgano dirimente, pero nos faltó avanzar en la eliminación del delegado presidencial porque ahí hay una gran discusión. Al ser un Estado unitario, en materia de defensa, de orden público y catástrofe, se requiere un representante del gobierno central para que lidere los procesos en los distintos territorios y eso es una enorme discusión de muchos años. Por lo tanto, habrá una estructura nueva que mantenga el carácter unitario del Estado, pero con una figura política que, en el fondo, en la que tiene que radicar toda la administración. Eso está propuesto por el nuevo Presidente Boric, pero se va a encontrar en el Congreso que le va a ser muy difícil avanzar porque hay partidos políticos que no están en la línea de entregar poder a los territorios”.

– Entonces, ¿cómo se va a zanjar esta discusión?

– “En la Constituyente, se tiene que definir nuevas formas de administración del Estado, si va a haber un Presidente con una reelección de cuatro años, si va a estar seis años, si va a haber un Primer Ministro. Como hay un nuevo orden, se va a tener que ver la representación territorial. Entonces, se van a hacer propuestas -y nosotros también las tenemos con nuestro constituyente-, centrar una eliminación de poder en la figura del Presidente de la República y poderes compartidos entre el representante territorial -que es la figura del gobernador- y el Congreso. No dejar todo el poder en el Presidente de turno”. 

– ¿Esa propuesta está relacionada con el Estado Regional Autónomo, que un grupo de constituyentes presentó en Aysén?

– “Sí. Con Mauricio Daza hicimos una presentación a los medios y al propio gobernador. Pero, va a venir una estructura donde se empodera más al gobernador, se le quita poder al Presidente electo y se comparte el poder entre el Legislativo, el Ejecutivo y debiera haber la figura de un Primer Ministro que sea el gran articulador de las regiones”.

– La propuesta de la nueva Constitución pasará al Congreso y existe el temor que allí quedará paralizada.

– “Ese es el punto. Esto es lo preocupante. No basta que esto salga de la Constituyente y la esperanza es que hubiera mayoría en el Congreso para sacarlo. Pero, dada la actual composición, esto van a ser debates de tres años, por lo menos, para dar una bajada a la nueva Constitución”.