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Lanchas patrulleras de la Capitanía de Puerto de Punta Arenas atendieron 21 casos de búsqueda y salvamento marítimo en 2021

Domingo 30 de Enero del 2022

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– Cuatro tripulantes están 24/7 atentos a cualquier situación de emergencia,
principalmente ligados a embarcaciones de la pesca artesanal.

Cristián Saralegui

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Desde la orilla, las distancias en el estrecho de Magallanes parecen cortas. Barcos pesqueros, cruceros, lanchas, yates se mezclan cada tanto, dando esa vida tan particular a Punta Arenas. Pero basta adentrarse unos metros para notar que las distancias son enormes y que, en sólo minutos, uno puede ver a la ciudad como si ésta fuese una maqueta y sentir que el mar, de estrecho, tiene solamente el nombre.

A lo lejos, la Lancha Patrullera Marítima cruza a gran velocidad, pero, al estar dentro, pareciera que apenas se moviera. Todo es parte de la vida en el mar, donde las emergencias pueden asomar en cualquier momento y donde hay que estar atentos para resolverlas y, ojalá, no contar víctimas.

Tres personas están a cargo de la conducción de las dos lanchas LPM que están coordinadas para poder acudir, a gran velocidad, a alguna emergencia por los mares australes. El año pasado realizaron 2.866 fiscalizaciones, de las cuales 759 fueron al zarpe; 699 a la recalada y 1.408 in situ, además de 21 casos de búsqueda y salvamento marítimo.

Para esta labor se requiere tanto naves adecuadas como un personal preparado. La teniente primero litoral Paulina Ahumada Díaz, quien se desempeña como jefa del Departamento de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático de la Capitanía de Puerto de Punta Arenas detalla que la Lancha Patrullera Marítima “antes estaba en la jurisdicción de la Capitanía de Puerto de Tierra del Fuego y su mando militar es la Capitanía de Puerto de Punta Arenas desde 2020. En todos los puertos tenemos, al menos, una, por las facilidades que da. Lo que más nos preocupa y es uno de los roles que tenemos, es la seguridad de la vida humana en el mar, lo más importante siempre”, recalca.

Una vida humana que, en el medio del mar, encuentra una precariedad que ni sospecha cuando está en tierra firme. “La distancia, el clima, son factores. Puede estar soleado y, en una hora, tener rachas de hasta 45 nudos y ahí esta lancha no puede operar con esta intensidad. Por eso, tenemos las lanchas de servicio general, que son la LSG Punta Arenas y LSG Ona, que son más grandes, con mayor autonomía, ya que la de Punta Arenas puede llegar hasta Puerto Natales y Puerto Edén, y de vuelta, en Natales se tiene que reabastecer de combustible”.

En cuanto a las funciones, la teniente Paulina Ahumada detalla que “a través de Magallanes Radio, una estación comunicacional que emite avisos de mal tiempo, viento fuerte, distress (embarcación que pide ayuda), y llega a todos los buques de la Armada. Esta lancha está a ‘golpe de teléfono’, si pasa alguna emergencia son los primeros que se activan para concurrir a esa emergencia. Cuando es un tema sanitario, coordinamos con el Servicio de Salud, Samu, algún enfermero. Aquí se cuenta con material para las primeras acciones, como alguien que se esté ahogando, ahí hay que ir al tiro”, recalcó Ahumada.

En cuanto a las emergencias, la mayor cantidad de llamados corresponde a la atención de embarcaciones menores, con accidentes a bordo o evacuaciones. Pero no con cualquier nave. Por ejemplo, los barcos pesqueros de otros países están en las aguas del estrecho “a la espera”, a nivel de tránsito, no pueden embarcar ni desembarcar. “Cada buque es un territorio nacional de su propio país y, si ellos no son recepcionados oficialmente, ellos ‘siguen’ en su país y a la espera de mejores condiciones meteorológicas para seguir su navegación”, explicó la teniente primero litoral, sobre todo si usted se pregunta si pueden atender a barcos como por ejemplo, los calamareros. “Si alguien se tira al agua y nos informan, obviamente vamos a acudir, porque nuestro rol principal es la vida humana en el mar”, recordó.

Los conductores

El sargento segundo navegante de seguridad marítima, Juan Pablo Fica Yévenes, es patrón de la LPM 4407 desde diciembre del año pasado. “Con anterioridad había sido patrón de otra LSR que está destinada en Puerto Edén. Nuestro rol principal es efectuar el patrullaje de las actividades del litoral que se desarrolla en el estrecho de Magallanes, específicamente en Punta Arenas, y como rol tenemos el salvaguardar la vida humana”, describió.

Las zonas están delimitadas y desde la Capitanía de Puerto se tiene el control del tráfico marítimo. “Tenemos una programación anual en la que podemos desplegarnos en las diferentes áreas para tener un control del panorama generalizado. Además, cuando ocurren situaciones específicas, este mismo departamento de operaciones nos da la tarea de acudir y nosotros participamos de las labores de rescate o de fiscalización que corresponda. Si es una situación de emergencia, son las propias naves las que alertan y nosotros vamos al rescate. En caso de que sea una situación de navegación anormal, como incumplimiento de choque y abordaje, podemos participar de una labor policial y fiscalizar el cumplimiento de la legislación marítima”.

En cuanto a la lancha en sí, tiene 15 metros de eslora, está equipada con dos motores caterpillar, se puede alejar hasta 50 millas de la costa, dependiendo de las condiciones meteorológicas, ya que para la operación es de hasta 30 nudos de viento en situación normal y alturas de ola de 2,5 a 3 metros. “Teniendo estas condiciones mínimas, podemos navegar una distancia de 285 millas náuticas. Podemos llegar hasta bahía Félix y de ahí llegar hasta la Capitanía de Puerto, por lo que el radio de acción es bastante amplio. La velocidad que desarrolla la lancha en crucero son 21 nudos, que es la velocidad de ahorro de combustible, y en caso de emergencia, 38 nudos, que son el máximo andar, pero sólo en caso de emergencia”, puntualizó Fica, que está acompañado por otras dos personas en la unidad: un encargado del área de Ingeniería, el mecánico de combustión interna, cabo primero litoral José Sagredo Astudillo; el cabo segundo litoral Marcelo Donoso Azócar.

El sargento segundo Fica es oriundo de Talcahuano, ingresó a la Armada en 2004 y como patrón de lancha lleva tres años, pero embarcado completó 13 años. “Es complejo trabajar en estos mares, siempre está la figura del mal tiempo que se aproxima, siempre está el viento del área, las malas condiciones. Como se pudo dar cuenta, zarpamos en un día espectacular y cinco minutos después tenemos una cerrazón de neblina, además, Magallanes es una zona donde hay que tomar resguardos permanentes. Como la región y nuestro estrecho de Magallanes tiene diferentes patas y rombos, como lo denominamos nosotros, un viento oeste para Punta Arenas puede ser perfecto, pero para la pata sur puede ser extraordinariamente malo, así que siempre hay que considerar el sector al que se va a ir”, finalizó Juan Pablo Fica.

En tanto, el cabo primero litoral José Sagredo Astudillo explicó que “la lancha es la primera unidad de reacción en el caso de alguna emergencia a la mar. En cualquier momento se puede producir una que comprometa la vida humana en el mar. Punta Arenas es una ciudad donde predomina el viento oeste, pero las condiciones cambian de acuerdo al sector en que se encuentra navegando, es variable en esta zona y eso nos perjudica en la navegación, ya que esta nave tiene algunos límites operacionales como el alto de la ola o viento de 30 nudos como máximo”.

De esta forma, cada día, estos patrulleros están preparados para acudir a cualquier emergencia, en las que tienen que estirar al máximo las posibilidades para llegar a tiempo, en mares de condiciones tan adversas.

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