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Mujica por buen trayecto

Por Jorge Abasolo Lunes 23 de Mayo del 2022

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Por Jorge Abasolo

Parto por aplaudir a Editorial Trayecto al apostar por la filosofía. Y en esta ocasión lo hizo con un joven profesor viñamarino y que hoy reside en la ciudad de los tomates (Limache). Se llama Felipe Mujica y es un tipo talentoso, que escruta, fisgonea, aclara y concluye.

En lo personal, es muy raro lo que me pasa desde que era mocoso.

Siempre me ha gustado la filosofía, pero la encuentro más complicada que los mensajes presidenciales. Lo único que les puedo decir es que nunca un ser humano está más filósofo que en sus malos ratos. ¿Se han fijado?

Hay muchas definiciones de filosofía. Yo me quedo con una de Montaigne, que decía que “filósofo es un hombre que duda”.

Lo bueno de la Filosofía es que nos obliga a hacernos preguntas y bucear en nuestra interioridad. Es probable que no nos dé las respuestas pero el mero hecho de formularse interrogantes aumenta nuestra curiosidad, lo que jamás debe mirarse como deletéreo (¡qué término más siútico!).

Hay preguntas de la filosofía que me parecen interesantes. Por ejemplo, ¿hasta dónde se pueden peinar los pelados? ¿qué reloj marca la ora pro nobis? ¿qué pasa cuando un animal en extinción se come una planta en extinción? ¿cuánto miden las altas horas de la noche? ¿cómo puedo saber en el diccionario si una palabra está mal escrita?

Insisto: lo bello de la filosofía es que tiene más preguntas que respuestas. Y eso catapulta, gatilla a tantear una respuesta.

Me caen bien los filósofos. Siempre tienen respuestas para dejarlo a uno pensando más allá de la cuenta.

Una vez le preguntaron a un gran pensador si había alguna diferencia entre lo bueno y lo bello.

– Sí –dijo-, y una diferencia muy clara: que lo bueno necesita pruebas, y lo bello no.

En uno de los capítulos del libro, Mujica se refiere a la filosofía de Stein, que se inspiró en el filósofo Tomás de Aquino, quien pudo cristalizar la proeza de integrar el pensamiento aristotélico con el cristiano. ¡Todo un acontecimiento!   

Es como acercar posiciones entre la CAM y el Opus Dei.

Más adelante nos habla de Unamuno, el filósofo vasco que reclamaba por la brevedad de la vida. Y nos recuerda que don Miguel siempre sostenía que para comprender el amor es fundamental experimentarlo o vivirlo en plenitud. Ello no obsta, que los mejores consejos para los enamorados provienen de quienes no lo están.

¡Otra paradoja filosófica!

Como buen filósofo, Mujica ve a los grandes pensadores como son: de carne y hueso. Y por ello se atreve a discrepar con Heidegger. Mujica disiente en que las ideas de Heidegger no deban considerarse Filosofía, pues a su juicio no hay duda que lo son. No obstante, para el autor, se trata de una mala filosofía, en el entendido que no toda filosofía es un aporte al progreso moral e intelectual.

Con su libro “Filosofía y Ser Humano” (Editorial Trayecto) Felipe Mujica convierte la filosofía en una ciencia amena y tan entretenida como un día de pago.

¡Compren el libro!