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“La Constitución del ‘80 permitió todo tipo de privatizaciones y privilegios para algunos y no para todos, y la que viene, cambia aquello”

Domingo 17 de Julio del 2022

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Llegó a Punta Arenas para participar en el Iceman Triatlón que se realizará hoy, pero Arturo Barrios Oteíza se encuentra corriendo en otra carrera, mucho más trascendente: el plebiscito del 4 de septiembre, en la que luce la camiseta de la opción Apruebo. Quien fuera dirigente estudiantil, actualmente es vicepresidente nacional del Partido Socialista y encargado nacional del Apruebo. En esa condición, acercar las ideas de la nueva Constitución a la ciudadanía es una de las tareas que desarrollará en su paso por la región.

Un desafío que se torna cada día más complejo, dado el escenario tan polarizado entre las dos opciones, que ya iniciaron, de lleno, la campaña mediática, al más puro estilo de una guerra, donde las interpretaciones interesadas y las fake news son la munición preferida durante este proceso. Establecer que si gana el Apruebo no será un apocalipsis para el país, pero tampoco un jardín del Edén sin problemas es la misión que lleva adelante, en la que la opción que defiende sea, más bien, un punto de partida para las transformaciones estructurales que requiere el país.

“Junto a Pablo Bussenius, que es nuestro presidente regional, estamos en Magallanes, donde tendremos una serie de reuniones, visitas a medios de comunicación, para desarrollar toda la campaña del Apruebo a nivel del Partido Socialista y también al nivel de Aprueba por Chile. Estamos haciendo claridad sobre algunos puntos desde el aspecto temático-pedagógico, y esperando que haya un buen resultado el 4 de septiembre”, presentó inicialmente Barrios, que ayer participó de un encuentro ampliado del PS con la dirección regional, para hacer campañas en terreno.

En esta campaña corta de seis semanas, reconoce que hay desinformación e interpretaciones, por lo que considera fundamental que la comunidad pueda leer el texto “y claramente, matices más matices menos, la Constitución del ‘80 es pasado y esta nueva es el futuro. Si se quiere cambiar a una condición distinta, de más igualdad, justicia o si se tienen duras críticas a las Isapres, AFPS, al marco regulatorio que posibilitó todas las privatizaciones de este país, obviamente hay que estar por el Apruebo. Eso es lo que estamos estimulando y convocando a los ciudadanos a que se informen y podamos entregar una opinión por un Chile distinto y un nuevo marco regulatorio. Hay gente que mira estas cosas como medio apocalípticas y yo creo que esto es cambiar un esquema que se hizo a sangre y fuego por una dictadura, que fue la Constitución del ‘80, que construyó como columna vertebral un Estado subsidiario, por otra que es una Convención Constituyente, hecha de manera paritaria, que posibilita un Estado social y democrático de derechos; yo creo que eso es la contradicción principal”.

Barrios también sabe que no se pueden generar expectativas desmedidas  y que la nueva Constitución no es una suerte de Viejo Pascuero. “Lo que existe son procesos políticos que vayan a aportar, a construir un Chile distinto. Hemos dicho que caben todos los Apruebo, hay que construir 133 leyes posteriormente, para que esto se haga realidad y haya modificaciones en el sano diálogo democrático. Lo que pasa es que el ‘Rechazar para reformar’ no cuadra, porque por qué no se hizo antes, porque la derecha nunca hizo las reformas necesarias. Acuérdate que estaban los senadores designados, hubo modificaciones a la norma, pero necesitamos otra matriz, otra Carta Fundamental, un nuevo trato, un nuevo pacto. Unos nuevos mínimos comunes denominadores para transitar en sociedad”.

En este contexto en que existe una desconfianza hacia los partidos políticos, llegar a la gente es otro desafío. Pero para Barrios, este proceso no tiene que ver, exclusivamente, con los partidos, “por eso Aprueba por Chile son los sindicatos, Cut, organizaciones gremiales, tiene que ver con Chile en su conjunto, los que se levantan a trabajar para parar la olla, más que con los partidos. Una nueva Constitución construye un país distinto. La Constitución de 1833, la de Egaña que dio tres decenios, la crisis del 91 con Balmaceda, la del 25 con el León de Tarapacá, la de 1980 después de una crisis fuerte, donde se limitaron libertades y derechos, donde se incluyó este Estado subsidiario que cambió la vida de los chilenos, entonces aspiramos a revertir el futuro del país con mayor igualdad, justicia, diálogo entre los chilenos, no hay por qué mirarse como enemigo, hay que construir un país distinto; eso es lo que dijo la gente en el último plebiscito”.

Otro de los mensajes que se han repetido es la obligatoriedad moral de leer el texto para tomar una decisión consciente, olvidando que gran parte del país tiene que vivir para trabajar, salir de deudas, educar a sus hijos y pagar para tener una buena salud, y que más encima, se le carga sobre sus hombros esa responsabilidad, eso sin contar con el hecho de que una Constitución cuenta con muchos términos técnicos. Por eso, a modo de recomendación, Arturo Barrios sintetizó que “la Constitución del 80 es el pasado y la nueva es el futuro. La del ‘80 permitió todo tipo de privatizaciones y privilegios para algunos y no para todos, y la que viene, cambia aquello. Y para los que tienen ciertos resquemores, bueno, habrá 133 leyes que se podrán construir diferencias, pero en un nuevo marco jurídico y por eso es tan importante votar Apruebo. Lo que tenemos que hacer nosotros es construir esa pedagogía, y claro, es difícil para una persona que trabaja 8-9 horas al día, leer una Constitución, 69 páginas, con lenguaje técnico, pero vamos a tener muchas personas como monitores, para explicar esto”.

Sobre la campaña del Rechazo, apuntó que “se ha faltado harto a la verdad, se exacerban situaciones radicales, que a mi entender, no fueron mayoría en la Convención Constituyente, pero despejando la paja del trigo, la esencia es construir un marco jurídico, una nueva manera de entender la sociedad en Chile y eso tiene que ver con la inclusión, los deberes y derechos y con un estado social y democrático de derechos, es decir, cambia en positivo el Chile que viene.

En su recorrido por el país, admite que hay una disputa, “que se tiene que zanjar en un próximo periodo. Llamamos a que la gente se informe y no crea en los cantos de sirena, o luces, que no se deje guiar por lo que dice el Facebook, sino que lea, se informe y que analice, lo que se ha hecho siempre. Nuestro pueblo siempre se informa y en los momentos decisivos de la historia, sabe en qué vereda estar. Así fue para el Si y el No de Pinochet, para decidir por una nueva Constitución o no, o sea, nadie predijo un 80-20, o la mayoría que se produjo con este nuevo gobierno. Entendemos que se abre un nuevo Chile, con seguridad, gobernabilidad, certeza, tranquilidad, pero que se modifique la vida de los chilenos: esta angustia de cómo termina el mes, de los accesos a la salud o educación, o la tercera edad que no sabe qué hacer porque no da para vivir, eso es muy rudo y queremos modificar”.

Justamente, esa angustia suele utilizarse como arma para promover temor hacia los cambios que suenen muy radicales. En ese sentido, Arturo Barrios apunta que “lo discursos maximalistas no son buenos, los que entregan tranquilidad, certeza, gobernabilidad, son los positivos. Estamos por un diálogo democrático, y es bueno que así ocurra, que las posiciones se confronten con respeto, tolerancia, aceptación y construir verdades juntos, no es quien gane, sino cómo abrir un nuevo Chile y eso es votar Apruebo”, finalizó el vicepresidente nacional del PS.

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