Necrológicas

Gloria, una Verdadera Mujer Fantástica

Por La Prensa Austral Domingo 24 de Julio del 2022

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Me pregunto cómo habrá sido la vida  en Magallanes en los años 50. A menudo oigo hablar: “Hoy, los inviernos no son como los de antes”. ¿Cómo serían, entonces?  Mucha nieve, largos inviernos en cortos días e interminables y ventosas noches. “En Isla Riesco, los huevos duros  en invierno se guardaban en aceite, bajo la casa”, me comentó alguna vez Gloria Gerónima Vilicic Peña. Decía que de niña le gustaba jugar en la orilla del Seno Skyring y recordaba haber visto alguna vez una balsa con personas navegando. No sabía bien si era realidad o había sido un sueño.

Bella, con carácter, rubia y de unos intensos ojos azules, ágil y sagaz. Cantaba en los viajes junto a sus hermanos camino a Punta Arenas, inventándose letras  y melodías infantiles, según lo que iban viendo por la ventana del automóvil. Un día ella vio “un hombre colgado en un árbol”. A la trágica visión, también le puso melodías ante el estupor de sus padres… Pero así era ella.

El amor estuvo siempre en su vida y ella lo buscaba y  éste la esperaba a la vuelta de cada esquina. “Si los hombres pueden permitirse ciertas cosas sólo por ser hombres, verán lo que puede hacer una mujer sólo por ser mujer” y así fue que  Gloria se fue haciendo y convirtiendo en una Verdadera  Mujer Fantástica.

Nadie como ella conseguía lo que se necesitara para algún evento, ya fuera político o social. Ponía todo a disposición de todos, no sólo lo material, también sus sentimientos, su fuerza y toda su energía, porque la generosidad era lo suyo. No esperaba retribución alguna y nunca claudicó en creer en las personas, a pesar que se probó el traje de la decepción muchas veces. En 2010, con la llegada del primer gobierno de su sector político, quiso ser directora de Sernatur, otros pensamos que como gobernadora de Magallanes podría hacer mucho más. ¡Y no nos equivocamos! A  pesar de todo y de todos los pequeños de siempre, supo ganarse el cariño y el respeto de la comunidad. “¿Por qué todo tiene que ser cuesta arriba?”, se solía preguntar con cierta angustia. Si no la invitaban a alguna reunión oficial, llegaba igual y con la mejor de sus sonrisas;  no cobraba cuentas baratas ni mezquinas.

Muchos de los que, entonces, les cerraban las puertas hoy le decían “Glorita”. Soñó  terminar su carrera política como alcaldesa de su amado Río Verde, donde fue concejal, pero no la dejaron, la pequeñez pudo más, pero nunca pudieron más que ella. Gloria no se quedaba pegada en lo pequeño, menos en lo mezquino,  no miraba atrás, porque Gloria era una Verdadera Mujer Fantástica.

Me preguntaron en Santiago quien  podría ayudar en un gran proyecto de hidrógeno verde en Magallanes y dije sin dudar: “En Magallanes conozco una Mujer Fantástica”. Cuando la presenté, habló del viento y dijo: “Cómo íbamos a pensar que el puto viento, el que tanto nos hizo sufrir, un día podría ser fuente de desarrollo y bonanza”, pensando en los sacrificios de sus antepasados.

Gloria pertenecía a Magallanes, tenía su raíz en el viento y hoy es parte de él, pero el mejor paisaje fue su familia, su madre que la sobrevive, su abuela Manuela que vino a Chile, teniendo que elegir traer un piano y dejar a su segundo hijo, que luego pudo mandar a buscar, gracias al trabajo que le dio el piano. Sus hermanos, ellos estaban ante todo, sus verdaderos ídolos y ¡sus sobrinos eran su encanto!. Gloria hizo, creó, dibujó y pintó su propia historia, eso quería ella y lo logró con creces.  Esa dura frase que dijo un día a quien más quiso: ”Verás lo que puede hacer una mujer, sólo por ser mujer”. Ella no necesitó hilvanar un discurso feminista, amargado ni mal logrado, su vida misma era una oda a la Mujer, valiente y tenaz, porque Gloria fue una Verdadera Mujer Fantástica.

¿De qué feminismo nos puede hablar  una jovencita que pinta sus senos desnudos y se coloca un pañuelo verde al cuello, después de conocer a Gloria? Nadie como ella sabía sentarse en una mesa a tomar café sólo con hombres, a discutir de los diversos temas, nacionales y regionales, los provocaba a adrede y se iba riendo.

“Los machitos” estábamos todos sorprendidos: el templo lleno de bote en bote. Si hasta el cura esbozó su envidia en su sermón y a la triste salida tu canción “Brindis” resonó como si hubieses puesto la melodía a tu propia historia y, Glorita linda,  te imaginé cantándola junto a tus hermanos, como lo hacías de niña inventándote historias, sólo que ahora era la tuya. ¡Nos volveremos a encontrar! Hoy, te veo correr a orillas del Seno Skyring y ahora, por fin, ¡libre de todo prejuicio!

Gracias porque aquí en Magallanes conocí a una: Verdadera Mujer Fantástica … ¡¡El Oscar 2022 debiese ser tuyo y de nadie más!!

Un amigo

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