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Mauricio Braun: de las primeras casas sociales a barrio residencial

Por La Prensa Austral Lunes 1 de Agosto del 2022

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En la memoria de sus vecinos más antiguos del hoy barrio Mauricio Braun están vivos los recuerdos de una ciudad más pequeña, de una vida en comunidad y de niños que jugaban en las calles. Esta es una de las poblaciones antiguas de Punta Arenas ya que sus casas fueron las primeras viviendas sociales que entregó el Estado a fines de los años cuarenta del siglo pasado. En esa época, la ciudad terminaba ahí y más allá sólo habían algunas casas, en lugares muy apartados. Hoy se considera un barrio residencial, donde se ha instalado una gran cantidad de negocios e instituciones, que han cambiado la forma de relacionarse de los vecinos.

La Junta de Vecinos Mauricio Braun cumple 58 años el 7 de agosto próximo y es que esta organización dio sus primeros pasos el año 1964. Esta junta vecinal comprende las poblaciones Mauricio Braun, Empart y Nueva España y sus límites son: de norte a sur, Mardones a Rómulo Correa; y oriente a poniente, Avenida Bulnes a Zenteno.

José Montiel Montiel, presidente de la Junta de Vecinos Mauricio Braun, comenta que de los tres barrios el más antiguo es Mauricio Braun, en ese sector las primeras casas se entregaron en el año 1948. “En esos años, no había nada más, era lejos, ahora se considera pleno centro y se considera sector residencial y con ello perdemos, porque al ser residencial no tenemos beneficios”, describe.

Por su parte, el tesorero de la unidad vecinal, Gabriel Pardo, recordó que antaño en el sector estaba el denominado “cerro de los ladrones”, el matadero y hasta había un vertedero. “Había un cerro que por arriba era casi recto y por un lado se podía subir con vehículo y por el otro lado no había nada, y se decía que los ladrones se escondían ahí porque tenían todo el espacio para hacerlo y era difícil llegar allí”, recordó. 

Respecto de las poblaciones Braun y Empart, los dirigentes señalaron que sus casas son de material sólido y todas de cemento. “Estas fueron las primeras poblaciones que el Estado entregó en serie, antes de eso cada familia construía su casa”, aseguró Montiel. 

Remodelada sede

La sede del barrio se reinauguró en agosto del año pasado. En ella se realizaron distintos trabajos de reparación que eran necesarios por ser una construcción tan antigua. “Se realizó a través de la Municipalidad de Punta Arenas, que solicitó fondos al FNDR. Fueron $98 millones que se invirtieron en pintura, barniz, parte del piso y se abrieron paredes de manera de contar con un espacio más amplio, además se renovó la instalación eléctrica, gas y alcantarillado”, describió.

Tras la reinauguración, la directiva comentó que se están retomando las actividades en la sede. Entre ellas se van a hacer talleres deportivos a los adultos mayores. Los equipos para estos talleres se financiaron por un fondo concursable de la empresa Enap, donde destacan doce máquinas de ejercicio y para hacer pilates. 

Además esperan poder instalar paneles solares para contar con energías renovables en la sede.

Preocupa el estado
de plaza y parques

Una de las preocupaciones de los vecinos del sector es el estado de la plaza de la población Mauricio Braun. Quedó muy deteriorada tras la acción de un conductor descriteriado que ingresó con su vehículo a ella, realizando derrapes sobre la carpeta cuando el vecindario dormía, generando millonarios daños, perjuicios que se han ido agravando con el paso del tiempo. Aparte de aquello, la mayoría de los juegos de la plaza no funcionan o están deteriorados, hay hoyos. 

“La plaza Mauricio Braun fue un proyecto mal hecho que nunca terminó, inclusive nunca se inauguró y nunca se entregó oficialmente, nosotros nos pasaron un plano de cómo iba a quedar, pero jamás fue así, ya que consideraba áreas verdes y la reparación de la cancha, pero nada de aquello se materializó”, criticó el presidente José Montiel.

“Las maderas que se pusieron en el balancín no eran las que correspondía y duraron una semana, falta un aro del tablero de básquetbol, mientras que de las dos ruedas, gira sólo una. Me ofrecieron carpetas de caucho para los juegos las cuales nunca pusieron”, enumera el dirigente.

Buscan cambiar
el sentido de las calles

Otro de los proyectos claves que impulsan desde la junta de vecinos dice relación con la necesidad de cambiar el sentido de las calles del barrio. Al respecto, los dirigentes explican que en la actualidad todas tienen doble sentido. Sin embargo ocurren situaciones delicadas porque hay muchos pasajes que son muy angostos y los autos se cruzan de frente. El trámite para lograr la modificación requiere de la autorización de los vecinos, un 80% tiene que estar de acuerdo “y se trabaja en eso, ya que en la actualidad es un caos, sobre todo cuando hay vehículos estacionados”, explican los directivos.

Para solucionar el problema del tránsito, los vecinos esperan que puedan poner un semáforo en calle Capitán Guillermos con España. 

La vida en comunidad

Erna Pisani Miranda, de 90 años, fue una de las primeras vecinas que llegó a vivir a la población Empart. Recuerda que, junto con su marido Luis Miller, destacado deportista y conocido entrenador de fútbol, ya fallecido, llegaron al barrio alrededor del año 1970.

“Cuando me vine para acá no había nada. Lo encontraba súper lejos, ahora es pleno centro, pero en esos años no había casi nada en este sector”, recuerda la vecina quien explica que la ciudad era mucho más pequeña y terminaba en ese sector. También recuerda la mística de una vida en comunidad, y es que todos se conocían, y se ayudaban, los vecinos compartían mucho más.

“Lo primero que pensé fue a dónde me vine a meter y luego me acostumbré, comencé a moverme y a ir para todos lados, porque estas son las mejores poblaciones edificadas, hasta canchas de fútbol hubo acá. Antes era un barrio tranquilo, pero ahora sabemos que hay malas personas que roban en nuestro sector”, indica la antigua vecina.

El destacado escultor

Uno de los vecinos antiguos del barrio es José Martínez Martín, de 75 años reconocido escultor que llegó al barrio junto a su familia en 1975. Desde ya en la entrada, se puede ver su trabajo que da cuenta de su vínculo con la región y con Magallanes. 

“Magallanes era una joya, lógicamente una comunidad más reducida, eso con los años ha ido cambiando, las relaciones sociales que uno tenía eran diferente. Conocimos muchas personas que ya no están y eso se ha ido perdiendo, se vivían muchas experiencias en el barrio. De los que fundaron el barrio quedan muy pocos y hay mucha gente nueva”, reflexiona.

Recuerda que sus hijos se criaron en el barrio, jugaban en la plaza con los vecinos, amistades que se mantienen hasta hoy. Asimismo, la plaza fue el escenario de teatros y exposiciones de escultura y arte para los vecinos y para los transeúntes.

De la misma manera, da cuenta de las relaciones que se desarrollaban en torno al antiguo almacén Condorito (ubicado en sus orígenes en la esquina de la hoy calle José Robert –antes pasaje 3- y la plaza de la Mauricio Braun), que es a donde llegaban todos los que requerían algo del barrio. “era de esos almacenes en que te anotaban lo fiado en un cuaderno”, explica.