Necrológicas
  • Hernán Soriano Barahona

Agosto de siembra

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 15 de Agosto del 2022

Compartir esta noticia
127
Visitas

El mes de los gatos. Ojalá pasemos Agosto!!! El mes de agosto tiene tantos significados, que van desde ser, “el comienzo del término del Invierno” o el inicio de mayores horas de luz, que en nuestra región Patagónica, significa no sólo temperaturas más benignas sino que, lo que puede dar, con la inversión y los cuidados en la siembra, en la tierra, en la “pacha”. Mejora el ánimo con la luz y el sol. Posibilidades de sacar fruto si actuamos ahora.

Con agosto, se piensa y actúa en modo siembra. Último mes sin “R”. Veamos nuestras cifras y enfoques. Entre los años 20 del siglo pasado hasta los años 80 del mismo siglo, Magallanes tuvo sus más altas cifras en la producción pecuaria, con un enfoque humano a una “economía de subsistencia y cultural”. Eran o fueron los tiempos de un extenso Barrio Hortícola (en un sector que ya ha mutado y ha sido “comido” por el crecimiento de sectores habitacionales), además con quintas o siembras en cada patio de gran dimensión que existía en la ciudad de Punta Arenas como en, los barrios San Miguel, Cerro de la Cruz, Río de la Mano, Barrio Prat y el ya mencionado Barrio Hortícola, que tenía sus límites referenciales en, el río de las Minas por el sur, la calle Enrique Abello por el norte la calle Videla y Covadonga por el oriente y el estero Llau Llau por el poniente.

Por otra parte el soporte técnico-académico-institucional lo daba con mucha fuerza en la capital regional de Magallanes, el Instituto de la Patagonia. Fueron sus tiempos de esplendor, bajo la dirección en su área hortícola y pecuaria de “enseñar y estimular haciendo” de don Lothar Blunck (Ciudadano Ilustre de la región). Los invernaderos del Instituto eran rozagantes de verduras y flores. Un vergel conectado plenamente con las y los horticultores de la ciudad. La semilla y la experiencia traspasada desde el Instituto de la Patagonia fueron abundantes y de alto impacto. Una última buena condición es que los ejecutores del cultivo del suelo en Magallanes eran traídos por la población chilota, amplia conocedora del cultivo de la tierra.

Con el boom de las importaciones de los años 80 y 90 se tendió a desincentivar el cultivo de todo tipo de tubérculos (papas, zanahorias, rabanitos, nabos) y los invernaderos recién tenían su inicio más masivo, los que, en estos últimos años, se han constituido en un buen pilar que entregan al consumo de la región, otras especies como las verduras más frágiles para nuestros vientos y heladas en cualquier momento del año.

Provocó esta disminución de la agricultura en cualquiera de sus escalas, el crecimiento urbano, que hizo que, llegara el alza o valor del suelo, a cifras impensadas hace 30 ó 40 años, lo que fue otro incentivo para que las superficies plantadas dieran lugar a la construcción de ciudad y las siembras salieran o desaparecieran-disminuyeran.

Hoy, en un mundo complejizado por la alimentación, por la aparición de la pandemia que nos acompaña por 3 años y ahora, las guerras e invasiones de sectores de producción agrícola de importancia mundial como lo es la extensa Ucrania y una economía mundial y de país complejizada por la Inflación, con profundos cambios climáticos, es que se hace necesario plantearse una política hortícola y pecuaria regional, para que definitivamente se tienda al autoabastecimiento pleno al menos los meses de primavera, verano, otoño.

El cultivo de la tierra, intensiva y/o masivamente pasa a tener un carácter estratégico, autonómico, de “buen trato a la tierra”, de inteligencia y pragmatismo, de pensar y actuar. Magallanes tiene dentro de todo, aún abundante agua de riego y una tierra sana y con escasez de “necesidad de deber usar”, fertilizantes e insecticidas. Un parque de invernaderos interesante y que se puede reforzar y ampliar es una potencialidad hoy día.

Pero es la oportunidad de que el Estado aglutine y con sentido país y región estimule con rapidez y optimización de los recursos de que dispone o puede gestionar para que se incentive la siembra y el cultivo. Inversión real, con buenas semillas, insumos y pequeño capital de inversión sería cosecha plena, en un 2023 que se plantea tan o más complejo que este difícil 2022 en lo referido a la alimentación y la economía en el mundo.

Autonomía, soberanía y seguridad alimentaria es lo que debemos buscar, con el pleno concurso, de todos los conocedores en la materia, academia, organismos de Estado (Gore y Ministerio de Agricultura), organizaciones de horticultores, todos unidos para buscar aumentar la producción y el consumo de horticultura regional.

Agosto mes de esperanza, basada en el trabajo, la disciplina y el cuidado. El que no siembra no cosecha.