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El jueves 11 de agosto se celebró el primer Día Mundial del Kril

Destacan la importancia de la formación y trabajo de los observadores científicos para la conservación del kril antártico

Por La Prensa Austral Martes 23 de Agosto del 2022

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  • Ellos cumplen una labor ardua y exigente que, a menudo, se realiza bajo condiciones climáticas adversas, pero que es fundamental para garantizar la conservación de esta especie esencial del ecosistema polar.

Durante la semana pasada se celebró el primer Día Internacional del Kril, relevando la importancia de este pequeño crustáceo que puede llegar a medir hasta seis centímetros y es una especie clave en el ecosistema antártico y base de la alimentación para pingüinos, ballenas y focas, entre otros organismos marinos. También juega un papel muy importante para mitigar el impacto del cambio climático, ya que captura el carbono que está siendo absorbido por el fitoplancton en la superficie y lo transfiere al sedimento a partir de los pellet fecales que produce.

“El kril, a pesar de su tremenda importancia para el ecosistema antártico, es aún una especie muy poco conocida por la población. Muy pocas especies en el mundo son tan esenciales para un ecosistema. Es necesario que la gente conozca más sobre el kril, entienda su relevancia y se entere de que hay presiones ambientales naturales, pero también humanas que afectan su abundancia”, expresa Francisco Santa Cruz, investigador del Departamento Científico del Instituto Antártico Chileno (Inach).

Es necesario además que la comunidad se entere que los países del Sistema del Tratado Antártico e instituciones como el Inach están realizando grandes esfuerzos en investigar más sobre esta especie, regular apropiadamente su explotación y discutir y proponer nuevas medidas de conservación, como las Areas Marinas Protegidas, propuestas por Chile, Argentina y otros países en la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA).

La Dra. Lorena Rebolledo, también del Inach, y Santa Cruz son los encargados de capacitar a los observadores científicos que toda embarcación de pesca en aguas  antárticas debe incluir a bordo. En su mayoría son de formación biólogos marinos o ingenieros pesqueros.

Ellos realizan entrenamiento virtual y presencial sobre la historia de la CCRVMA, las funciones del observador científico, el uso de los reportes de información, las medidas de conservación vigentes y las metodologías de muestreo de peces antárticos, aves y mamíferos marinos. La pandemia ha afectado el programa de capacitaciones presenciales, esperando que se puedan retomar en abril o mayo de 2023 en Punta Arenas, y que incluirán sesiones teóricas y prácticas realizadas por expertos de Inach y otras instituciones.

Asimismo, Rebolledo y Santa Cruz, junto a otros profesionales del Inach, participan de las reuniones internacionales de los distintos programas científicos de la CCRVMA.

El Sistema de Observación Científica Internacional

Recientemente, ambos investigadores realizaron una visita al Antarctic Endeavour de la empresa Pesca Chile, la única embarcación de bandera chilena que pesca kril en Antártica. El objetivo de este recorrido por sus instalaciones era reconocer el procedimiento que realiza el observador científico a bordo de esta embarcación para obtener muestras biológicas que permiten llevar un registro de los tamaños del kril, la fauna acompañante y la interacción de las aves y mamíferos marinos durante las operaciones pesqueras.

Lo anterior se desarrolla en el marco del Sistema de Observación Científica Internacional (Siso, su sigla en inglés) que impulsa la CCRVMA. “La pesquería en el océano Austral está reglamentada por la CCRVMA, que cada año dicta medidas de conservación. Sólo los barcos que cumplen estas medidas estrictas pueden pescar en Antártica”, señala Rebolledo, especialista en oceanografía.

Por lo antes mencionado, todo buque pesquero que opera en aguas antárticas debe contratar a un observador científico, quien se encarga de monitorear que el barco cumpla las distintas medidas de conservación el cual identifica y recopila información biológica de las especies capturadas, los tamaños del kril, el número, peso y diversidad de especies de la captura secundaria o bycatch, que incluye larvas y juveniles de varias especies de peces, salpas, calamares, que coexisten junto al kril.

Alvaro Medina, licenciado en Biología de la Universidad de Magallanes y ex observador científico del Instituto de Fomento Pesquero (Ifop), se desempeñó en el Antarctic Endeavour por setenta días en las zonas del estrecho de Bransfield (Antártica) y en islas Orcadas. Según Medina, lo que afectaba más las actividades de pesca “era la dinámica de los hielos: cuando hay mucho hielo no hay mucho kril. El lance máximo que vi fue de 50 toneladas y el mínimo de 100 kilos; cuando hay 100 kilos deciden irse del lugar porque la pesca viene mala.”

¿Por qué son importantes los límites de captura?

“La CCRVMA ha subdividido el océano Austral por zonas. Los barcos chilenos pescan kril en las áreas 48.1, 48.2, 48.3 y 48.4. “La captura no debe sobrepasar las 620.000 toneladas. Son alrededor de doce barcos que pescan kril en esta zona donde Noruega lidera las capturas, seguido por Corea, China y Chile”, aclara la Dra. Rebolledo.

El Antarctic Endeavour realizará cinco viajes este año 2022 y el total a capturar es de aproximadamente 24.000 toneladas de kril antártico. Asimismo, el próximo zarpe se realizaría en septiembre del presente año, “que es cuando esperamos que se pueda operar nuevamente en inmediaciones de las islas Orcadas al abrirse los hielos”, afirma el gerente de Operaciones de Pesca Chile, Enrique Gutiérrez. Esta producción de kril se destina a fabricar harina de kril que sirve para consumo humano y dietas de organismos en la acuicultura.

La península Antártica es la zona donde se concentra la pesquería de kril y donde se han producido algunos de los cambios ambientales más profundos como aumento de las temperaturas, derretimiento glaciar y disminución en la cobertura de hielo marino. Por ello es importante tener límites de captura y utilizar “un enfoque precautorio para evitar impactos irreversibles sobre el ecosistema y generar espacios de adaptación al cambio climático para el kril y sus depredadores”, expresa Santa Cruz.