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Primer método anticonceptivo no hormonal masculino estaría listo en 2023

Por La Prensa Austral Viernes 30 de Septiembre del 2022

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Hasta ahora sólo el preservativo o condón es el único método anticonceptivo que utiliza el hombre.

 

300
voluntarios participaron en el ensayo clínico

4
décadas lleva el investigador indio Sajoy K. Guha trabajando en un anticonceptivo masculino eficaz que pueda ser  comercializad

 

 

La inyección masculina anticonceptiva estaría lista para ser comercializada el año próximo.

Si bien la idea tiene cuarenta años, recién en 2023 estaría listo para ser comercializado el primer anticonceptivo no hormonal para hombres.

Se llama Risug (inhibición reversible del esperma bajo control), y fue desarrollado por el Instituto de Tecnología de India hace varias décadas basado en una idea del doctor, Sajoy K. Guha, de 81 años. bioingeniero médico y profesor emérito en el Instituto de Tecnología de Kharagpur. Guha hoy busca sacar adelante el proyecto de su vida, y gracias a un laboratorio estadounidense, está cerca de concretarlo.

El invento, que ya fue probado en humanos, en Fase III de análisis clínicos con 300 voluntarios resultó ser efectivo en un 97%. Es un anticonceptivo masculino no hormonal, reversible, efectivo, duradero y barato. El primero en llegar hasta aquí desde la
vasectomía, que empezó a aplicarse hace más de un siglo.

“Hace muchos años que Guha busca desarrollar un anticonceptivo masculino. Para el hombre sólo está disponible el preservativo. La vasectomía es una cirugía que en un 50% no puede ser revertida. Así que la persona que va a una vasectomía no sabe si podrá volver a concebir hijos. Por eso no se lo considera un método contraconceptivo. Hay 60 millones de hombres operados en el mundo. Y se hacen medio millón de vasectomías por año sólo en Estados Unidos”, explicó Patricia Cuaniscú, doctora en Ciencias Químicas e Investigadora del Conicet en el Instituto de Biología y Medicina Experimental.

“Se han tratado de llevar estudios basados en estudios hormonales, donde se inyecta testosterona para inhibir la producción de espermatozoides, pero tarda 3 meses en ser efectivo. Y necesita de varios exámenes de semen para comprobarlo. Por lo tanto es muy engorroso y complicado”, indicó la experta. Estos métodos hormonales simulan la estrategia que se utiliza en el caso de las píldoras que desde hace décadas toman las mujeres. En el caso masculino, brindan testosterona exógena, de manera que se inhibe la síntesis de la propia hormona (la endógena) y ello conduce a que se afecte la espermatogénesis y, finalmente, no se produzcan espermatozoides.

Muchos especulan que el método ideado por el científico indio al ser demasiado efectivo, duradero y barato, podría hacer peligrar grandes ingresos de la industria farmacéutica, en los 10.000 millones de dólares al año que supone el mercado de los anticonceptivos femeninos. Este método indio, en caso de mostrar esta capacidad de reversión, podría generar una revolución para la salud reproductiva y, en específico, un punto de inflexión en el escenario de los métodos de anticoncepción.

La innovadora técnica, consiste en inyectar una pequeña cantidad de gel en el conducto deferente, el canal por el que pasa el esperma en el escroto. El gel está compuesto por un polímero con carga eléctrica positiva, que daña las cabezas y las colas de los espermatozoides, de carga eléctrica negativa, provocando así su infertilidad. Si se desea volver al estado inicial, otra inyección disuelve la sustancia bloqueadora. El método se aplica en 15 minutos con anestesia local, no tiene efectos secundarios conocidos, logra una efectividad del 97%, similar a la del preservativo en condiciones ideales (en la práctica existe un 16% de riesgo de embarazo).

¿Por qué no ha conseguido salir adelante en todos estos años un proyecto tan revolucionario? Según Modesto Rey Novoa, ginecólogo y portavoz de la Sociedad Española de Contracepción (Sec), “no es un problema tecnológico, ni científico, sino fundamentalmente relacionado con algo tan injusto como que la anticoncepción se ha entendido social e históricamente como un problema de la mujer, porque quienes sufren las consecuencias más inmediatas de un embarazo no deseado son ellas”.