Documental reabre duro debate entre salmoneros y Greenpeace
Conceptos como que el Parque Nacional Kawésqar “se creó a la medida” y aseveraciones que dan cuenta que “hay un vacío legal que podría permitir la salmonicultura” sin mayores restricciones son parte de lo que despertó el malestar del Consejo del Salmón tras el estreno del documental de Greenpeace “Por Aquí no”.
La producción, que explora los efectos de la industria salmonera en la Patagonia, fue realizada en alianza con History Channel, y pone a Carolina Arregui y Benjamín Vicuña en una travesía por las prístinas aguas de la Patagonia para conocer su riqueza, biodiversidad y hacer un contraste entre lo que califican de áreas realmente protegidas (como Torres del Paine) y otras destinadas a la salmonicultura (Parque Nacional Kawésqar).
A través de un comunicado, el gremio que reúne a Aqua Chile, Australis Sea Food, Cermaq, Mowi Chile y Salmones Aysén, expone que la salmonicultura no extrae recursos, los siembra, cultiva y cosecha. “Esta actividad convive desde hace décadas con la pesca y la mitilicultura, sin que éstos hayan visto afectadas sus actividades por la salmonicultura. Además, es un sector productivo muy regulado y constantemente fiscalizado desde la perspectiva ambiental y sanitaria. En particular, la autoridad determina y autoriza la ubicación de los centros de cultivo, la cantidad de peces que se pueden sembrar en cada ciclo productivo, los niveles de oxígeno que debe tener el fondo marino, entre varias otras materias”.
Agregan que el documental dice que “la salmonicultura hace esto: ocupa lugares para terminar con toda la vida marina y después se van a otro lugar a hacer lo mismo”.
No obstante, plantean que “las concesiones en la que se desarrolla la acuicultura se establecen en lugares específicos determinados por la autoridad. Las empresas no abandonan sus centros; existen periodos de descanso sanitario que las fuerzan a suspender operaciones por algunos meses. Además, en la práctica muchas concesiones otorgadas en los primeros años aún se encuentran operando sin inconveniente alguno”.
Respecto del Parque Nacional Kawésqar, el gremio señala “que el Estado avanzó en varias definiciones antes del origen de esta zona de resguardo. De hecho, una década antes de la creación de la reserva, el Estado de Chile entregó las concesiones acuícolas en el área y dos décadas antes se definieron las Areas Apropiadas para la Acuicultura”, razón por la cual aseguran que no se trata de algo creado “a la medida” como lo asegura el documental.
Sobre la aseveración respecto de que existe un vacío legal que podría permitir la salmonicultura en la reserva Kawésqar, el Consejo del Salmón precisa que “lo que sí existe es una decisión consagrada en una norma de aceptar las concesiones acuícolas en reservas”.
Respecto de áreas silvestres protegidas, la legislación establece categorías con distintos niveles de protección y, en algunas de ellas, es posible compatibilizar el cuidado del medio ambiente con las distintas actividades productivas y el progreso de la población. La Ley General de Pesca (en su Artículo 158, vigente desde 2002) señala que “en las zonas marítimas que formen parte de Reservas Nacionales y Forestales, podrán realizarse dichas actividades”.
A nivel de cifras, hay que considerar que actualmente las concesiones de salmonicultura en la reserva Kawésqar sólo representan un 0,12% de su espacio marítimo. Erradicar las concesiones de las reservas implica limitar severamente las opciones de progreso y empleo de las regiones acuícolas, atacar la cadena productiva compuesta por miles de Pymes y familias y finalmente reducir las oportunidades para sus habitantes”.
Daño a las especies
Asimismo, se refieren al antecedente que habla de la afectación que pudieran sufrir las especies, tomando en consideración que a los salmones se les alimenta de manera artificial con pellet y que se necesita de dos a tres kilos de otros peces para alimentar 1 kilo de salmón. “Esto es falso. El salmón tiene un índice de conversión alimentaria de 1,2: 1 (es decir, se requieren 1,2 kilos de alimento para tener 1 kilo de salmón), muy lejos del 6,9:1 del ganado. Además, la cantidad de insumos provenientes de la pesca que contiene el alimento del salmón ha disminuido drásticamente, pasando de porcentajes cercanos al 80% en la década de los 90, a porcentajes que bordean el 12% en la actualidad”, manifiestan.
“En síntesis, hacemos un llamado a realizar un diálogo fructífero con información certera y precisa que permita informar y mostrar la realidad, con equilibrio y sin sesgos, junto con considerar el significativo avance que la salmonicultura chilena ha tenido en las últimas décadas en materia de sostenibilidad y la constructiva relación que muchas comunidades kawésqar y de la pesca artesanal tienen con la industria. En el sur de Chile se produce con orgullo un producto de primerísima calidad, muy apetecido y que distingue a nuestro país internacionalmente. Y esto es posible gracias a miles de chilenos, hombres y mujeres bien intencionados, conocedores y amantes de su tierra y del mar, así como varios miles de proveedores de distintos bienes y servicios. La salmonicultura genera actividad local, empleo, emprendimientos y progreso en la Macrozona Sur principalmente en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, un territorio extremo donde la llegada del cultivo del salmón ha generado cambios importantes y progreso en distintas dimensiones”.
Agregan que en la industria existe la convicción de que es posible compatibilizar el cuidado del medio ambiente y de los ecosistemas con las oportunidades de empleo y progreso para la población, a través del desarrollo de las actividades económicas de manera sustentable.




