Necrológicas
  • – Pedro Marangunic Brown
  • – Astrid Carmen Vargas Ivanovic

Brasil: un país dividido

Por Abraham Santibáñez Sábado 5 de Noviembre del 2022

Compartir esta noticia
86
Visitas

Derrotado, Jair Bolsonaro tardó 44 horas (precisemos: casi dos días) en reaccionar públicamente. Entonces, en dos minutos exactos, partió resaltando el triunfo de sus ideas: “La derecha realmente surgió en nuestro país. Nuestra sólida representación en el Congreso muestra la fortaleza de nuestros valores: Dios, patria, familia y libertad. Formamos varios líderes en Brasil. Nuestros sueños están más vivos que nunca. Estamos por el orden y el progreso”. Sólo más tarde, en su mini-discurso aceptó, implícitamente, que el 1 de enero dejará la Presidencia en manos de Luiz Inácio Lula da Silva,  su adversario al que calificó insistentemente de “ladrón” y corrupto. En las redes sociales confesó finalmente estar “triste y rabioso”.

Aunque en su primera declaración aseguró que seguiría “cumpliendo todos los mandamientos de nuestra Constitución”, dejó varios flancos abiertos. Aprovechando el impulso, como resultado, grupos organizados de camioneros siguieron generando “tacos” en las carreteras en 23 de los 27 estados del país. El miércoles, todavía, según O Globo, había 129 bloqueos de carreteras y las filas sumaban 216 kilómetros en todo el país. Su grito de batalla era simple y directo: “Vinimos aquí a protestar por el fraude del domingo”. El público simpatizante fue más explícito en su llamado a las Fuerzas Armadas “para que impidan el triunfo del comunismo”.

El resultado final, con el 100 por ciento de los votos escrutados dejó a Lula con 60.345.999 votos (el 50,90 por ciento), y a Bolsonaro con 58.206.354 votos (49,1 por ciento), lo que explica la desazón del actual presidente, quien hizo una exitosa pero insuficiente campaña en la segunda vuelta. La situación recuerda crudamente la imagen de la “casa dividida que no puede prevalecer” que aparece en el  evangelio y que usó Abraham Lincoln antes de la Guerra Civil.

Lo resumió el enviado de El País: “Lo que hasta hace muy poco parecía imposible: una nación dividida entre las fuerzas democráticas y una extrema derecha que raya en el fascismo hasta con ribetes nazis se ha revelado una realidad en estas elecciones que harán que Brasil ya no vuelva a ser el mismo”.

En este poco auspicioso panorama, sin embargo, el propio Bolsonaro, aunque enojado, ha pedido manifestarse en forma pacífica. Más importante aún es que quienes lo acompañan en el poder, como el vicepresidente Hamilton Mourao, han reconocido que perdieron y que la votación fue “limpia”. Mourao, ahora senador electo, fue taxativo: “No tiene sentido llorar más, perdimos el juego”

Como fuere, lo que viene de aquí a la transmisión del mando, es un recorrido por un desfiladero lleno de peligros. Y lo que siga, a partir del 1 de enero, estará marcado por la incertidumbre. Esa inquietud es, sin duda, lo que movió a Lula a ponerse a pensar de inmediato en la conformación de su gabinete, evitando caer en el extremismo. En ese sentido, las señales son positivas.

El jueves 3 de noviembre, por la tarde, el vicepresidente electo Geraldo Alckmin dijo que la primera conversación con miembros del gobierno de Jair Bolsonaro sobre la transición, fue “bastante fructífera”. Alckmin es el coordinador del gobierno de transición de Lula.

“La conversación fue bastante fructífera. Muy objetiva”, dijo poco después de reunirse con el Jefe de Gabinete, Ciro Nogueira.

Hay que confiar en que sea un buen augurio.

Pin It on Pinterest

Pin It on Pinterest