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Buques inmortales:LSG 1625 “Ona” marcando la blanca estela en el mar austral

Por La Prensa Austral Viernes 11 de Noviembre del 2022

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Muchos son los buques que han dejado huellas en la Región de Magallanes y Antártica Chilena. El peso de su trayectoria ha creado parte del espíritu de aquellos fierros que, junto a las dotaciones de marinos, van dando vida a un binomio inseparable que queda marcado en las diferentes generaciones que pasan por sus cubiertas, siendo la Lancha de Servicio General (LSG) Ona parte de ellas.

Historia de un buque inmortal

Su historia al servicio del país se inicia el 20 de junio, cuando la LSG Ona es incorporada a la Armada de Chile. Se caracteriza por ser una unidad vinculada a las diferentes tareas establecidas por las áreas de misión de la Institución. Su superestructura blanca da cuenta de su rol eminentemente marítimo ligada al servicio de litoral de nuestra Patria.

La Armada de Chile adquirió esta unidad con el objeto de reemplazar a la LEP Ona, que contaba en ese entonces con 31 años al servicio de la institución y requería ser renovada. La unidad fue entregada el 15 de junio del mismo año, siendo incorporada oficialmente al servicio el 20 de junio de 2011.

Tareas y roles en las aguas australes

Las principales tareas que cumple la LSG Ona tienen relación a la vigilancia y control de aguas jurisdiccionales, además de la búsqueda y salvamento, siendo ésta desplegada en operaciones bajo condiciones meteorológicas adversas, llegando a zonas aisladas de la jurisdicción. En los últimos años ha operado en comisiones de mantenimiento de señalización marítima, además de estudios y sostenimiento logístico de comunidades aisladas. 

Adicionalmente, dentro de sus roles está el de control y combate a la contaminación acuática, cumpliendo con las tareas de mantener mares limpios y rutas de navegación más seguras, recorriendo diversas reparticiones aisladas como faros y alcaldías de mar.

La visión de su comandante

El décimo comandante en la historia de la LSG Ona, teniente segundo Litoral Juan Garrote, señaló que “esta es una unidad con historia, que ha marcado a sus dotaciones quienes han enfrentado en más de una ocasión las inclemencias australes, permitiendo salvaguardar la vida humana en el mar, protegiendo al medio ambiente acuático y resguardando la seguridad”, complementando que “es un orgullo y una tremenda responsabilidad estar al mando de una unidad que se ha ganado su espacio en la historia de Magallanes”.

En cada uno de los rincones de esta unidad se logra percibir la intensa cohesión de su dotación, además de las historias que se han escrito participando de hitos cruciales de la Región de Magallanes y Antártica Chilena.

Su primer Comandante

El primer comandante de la LSG Ona fue el actual capitán de Corbeta Litoral Fernando Gallegos, quien asegura que “ejercer el mando de una unidad a flote, constituye uno de los hitos más importantes en la carrera de un oficial de la Armada de Chile. Si a lo anterior se le añade el hecho de ser el primer comandante, constituye uno de los desafíos y experiencia más enriquecedora que me ha correspondido asumir durante mi corta carrera naval”.

El capitán de Corbeta Litoral Fernando Gallegos afirma, además, que “el haber sido el primer comandante de la unidad, ha sido una de las experiencias más gratificantes que me ha tocado vivir durante mi carrera naval y la recuerdo con especial afecto, tanto por las tareas que debimos realizar, así como también por el grupo humano formado por aquellos que, junto a nuestras respectivas familias, integramos aquella primera dotación”.

Una mujer magallánica al mando

Por otra parte, la teniente primero Litoral Katherine Caro, comandante de la unidad durante el año 2019, recuerda que “haber sido comandante de este tipo de unidad, marcó un hito en mi vida profesional del cual no puedo estar más orgullosa como mujer magallánica. Lo anterior, porque el año 2011 cuando la LSG Ona recién llegó a Punta Arenas, tuve la oportunidad de realizar un periodo práctico a bordo de ella cuando yo aún era cadete en la Escuela Naval. En segundo lugar, porque mi designación de mando, significó un hito en la historia de la mujer en la Armada, siendo la primera de la especialidad Litoral en desempeñarse con ese cargo. Finalmente, lo que más me llenó de orgullo es que esta tarea la pude cumplir en la región que tanto quiero: Magallanes, en donde nací y viví hasta antes de entrar a la Escuela Naval el año 2009”.

Afirmó que “sin duda, el ejercer el mando en tierra o en mar, significa una gran responsabilidad, tanto por el desempeño profesional, como de la gente que se encuentra bajo el mando de uno; lograr la cohesión y motivación de ellos no es fácil, entendiendo siempre que detrás de cada decisión que se tome como mando, hay un profesional y una familia junto él”.

Caro recuerda que “en general la experiencia con la dotación fue muy buena, eran de edades y personalidades muy diversas, viviendo diferentes etapas de su vida, pero lo que tenían en común era su profesionalismo. Debo admitir que al principio les costó un poco adaptarse a un mando femenino (porque además mi segundo comandante también fue mujer), pero bastaron días para que se den cuenta que la forma y las ganas de hacer las cosas no diferían dependiendo del género”. 

La teniente Caro comenta que “hubo muchas situaciones que recuerdo con ellos, como una emergencia en donde zarpamos con muy malas condiciones meteorológicas, pero que nuestra misión era rescatar a los tripulantes de una embarcación que se estaba hundiendo. En ese momento no pensamos en otra cosa que cumplir nuestra misión. Otra comisión importante fue desarrollada en la angostura Kirke, en donde estuvimos por 28 días en trabajos de instalación de un correntómetro, fueron días difíciles lejos de las familias y sin comunicación con ellos, pero día a día nos fuimos apoyando de diferentes formas, pasamos por ser desde albañiles hasta maestros de sushi”.

 “No tengo duda que el espíritu de las dotaciones que han pasado por cada unidad es el que queda en ella, por eso se dice que cada buque tiene un alma, en este caso, en la LSG  Ona dejé un pedazo de mi corazón, de mis emociones, alegrías y penas, como así lo ha hecho cada marino que ha tenido la fortuna de ser parte de su dotación”, afirma la teniente Caro.

La LSG Ona y las dotaciones que han pasado por sus cubiertas, han escrito historias únicas en nuestra región, donde el sacrificio, entrega y profesionalismo de los especialistas en Litoral de la Armada de Chile han marcado la blanca estela que caracteriza más de 200 años de historia.