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  • José Germán Cariñanco Mansilla

“Cacique Mulato: la leyenda de Chumjaluwun”

Por La Prensa Austral Domingo 25 de Diciembre del 2022

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Año 2022, Magallanes

Director: Jorge Grez

Protagonistas: Mauricio Bahamondes, Julio Milostich, Miguel Angel Bravo.

“Cacique Mulato: la leyenda de Chumjaluwun” es un largometraje de ficción que, con toda autoridad, lleva el timbre de marca regional, porque en su inspiración, historia, recursos humanos y técnicos lleva el ADN de Magallanes y sobre todo de ese común denominador llamado la Patagonia que, aunque se comparta con Argentina, es símbolo y metáfora de un territorio al fin del mundo.

En esta geografía, las obras de ficción han sido escasas, porque además llevan la carga del pasado y eso obliga a investigar y reconstruir una época, escenografías, vestuarios y junto con eso un presupuesto que se dispara. Así fue con “Gente mala del norte” (2011) del cineasta Patricio Riquelme, donde se relata la crónica policial del asesinato de una familia en el Punta Arenas y en “Fuego” (2016) del realizador Jorge Grez- director también de “Cacique Mulato: la leyenda de Chumjaluwun”- sobre una emboscada policial a una sede de trabajadores conocida como la federación obrera. Ambos relatos acontecen a inicios del siglo XX y en ellos se respira el peso culposo de una historia oficial donde los poderes fácticos de la oligarquía regional constituida por terratenientes, empresarios y la clase política conspiran entre cuatro paredes para eliminar cualquier obstáculo a esa idea de progreso y desarrollo de una zona que, les guste o no, forma parte de ese país llamado Chile.

Esta idea se repite en “Cacique Mulato: la leyenda de Chumjaluwun” con el relato progresivo y contenido sobre el despojo y desaparición del último cacique de la cultura conocida como aonikenk o tehuelche que habitó en Magallanes. Se trata de una historia que va contando por fragmentos  las diversas fases en la vida de Mulato, ya sea desde  niño cuando los colonizadores llegan con la oferta de alcohol y souvenirs a cambio de más territorio; en su juventud, marcada por una mirada rebelde a la situación de su entorno; y cuando es un líder maduro, viejo y más político, pero donde ya el despojo de su territorio es casi total y lleva la marca ahora del Estado chileno.

La historia está narrada con gran delicadeza y un montaje contenido que no deja que el discurso político traspase lo esencial, que las imágenes construidas fragmento a fragmento narren por sí solas el arrinconamiento de Mulato en su propio territorio. Por eso, intencionadamente o no, el ambiente hermético y de conjura de la clase gobernante ocurre en espacios cerrados de salones palaciegos; mientras el entorno tehuelche es mostrado a través de imágenes aéreas con manadas de guanacos desplegándose por la estepa patagónica y al mismo Cacique Mulato como un personaje fantasmagórico en la soledad de un  paisaje que pronto será dividido con cercos y alambres en toda su extensión.

“Cacique Mulato: la leyenda de Chumjaluwun” es una obra de factura regional por donde se le mire. Está alejada de los grandes presupuestos de otras producciones nacionales, en su realización ha desfilado un voluntariado humano entre equipo técnico, personajes secundarios interpretados por actores y actrices no profesionales y un esfuerzo de más de 5 años apenas interrumpido por la pandemia. No es una obra mayor del cine nacional. Está claro. Pero comparada con “Fuego” es un avance notorio y distante hacia adelante en la filmografía de Jorge Grez.