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Joven mujer tildada de conflictiva se defiende: “Me han acusado sin pruebas de quemar mi departamento”

Lunes 23 de Enero del 2023

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Hace poco más de 3 años llegó a vivir al condominio de San Ignacio 5, block B, departamento 101, en prolongación Carrera Pinto, al costado sur del río de las Minas, derecho que se lo ganó postulando como cualquier persona, aunque con la particularidad que en su caso lo hizo desde la cárcel de Punta Arenas mientras cumplía una pena por un robo.

“Postulé por casi 7 años y estando presa cumplí con todos los requisitos legales, con la asesoría de una asistente social”, admite Camila Vargas Soto, quien visitó La Prensa Austral para contar su verdad y relatar su drama que la tuvo viviendo en la calle.

A sus 31 años de edad su vida no ha sido fácil y más bien ha estado marcada por los conflictos a lo largo de su convivencia vecinal, aunque como ella sostiene, “no son sólo míos, aunque todos me los achacan a mí”.

Los ruidos y escándalos que le venían atribuyendo a Camila le pasaron la cuenta el 23 de enero de este año, cuando un principio de incendio afectó su departamento. “Ese día yo no estaba en casa, cuando una vecina premunida de un encendedor prendió fuego a una cortina”.

A pesar de los daños estructurales sufridos por su inmueble, durante varios meses vivió sin ventana y sin ningún servicio básico, tras lo cual cayó viviendo en situación de calle.

“Caí en una profunda depresión, me sumergí en el alcohol y las drogas, y se me desarrolló una esquizofrenia”, subrayó.

En diciembre pasado su departamento volvió a quemarse, sin que tampoco haya tenido participación en los hechos, aunque también fue acusada de haber intervenido en el inicio del fuego.

“En ambos casos no hay avance en las investigaciones para identificar a los culpables. En el último episodio, consta el registro de una cámara que muestra a las personas cuando se retiran de mi departamento que no contaba con moradores”.

En medio de este drama, Camila puntualiza que “con suerte sobrevivo en la calle, y en lo inmediato ni siquiera pienso en trabajar porque esto me ha afectado la salud mental, he tratado de quitarme la vida. Ni mi familia me quiere ayudar”.

“Hago un mea culpa, reconozco que no fui una buena vecina, hice fiestas y alteré la sana convivencia de quienes me rodeaban, pero nada justifica que me quemen mi casa”, enfatiza la joven.

Junto con reafirmar que no ha recibido ayuda de ninguna autoridad o institución, enfatiza: “Yo no quiero volver a vivir en mi departamento, porque temo que me puedan quemar viva. Mi drama es que antes de 5 años no lo puedo vender”.

Como toda persona que le han cerrado las puertas por cumplir una pena en la cárcel, aspira poder reintegrarse a la sociedad y en futuro cercano conseguir un empleo, para dar un giro a su vida.