Profesora no se explica la explosión que destruyó el departamento que arrendada
Karla Padilla Morales, profesora de inglés, actualmente ejerciendo en el Colegio Alemán, no tiene explicaciones para la explosión y posterior incendio del departamento que arrendaba en uno de los
blocks de Avenida Bulnes Nº0978, esquina Manantiales.
Será un martes 13 para no olvidar jamás. Por más vueltas que le da, le cuesta creer que el origen del desastre fuera una fuga de gas.
Llevaba apenas diez días arrendando el departamento Nº32. Le gustaba porque tenía calefacción central. Y la cocina la ocupó muy poco, porque no es lo suyo. La semana que estuvo en el edificio salía a comprar comida preparada a un local cercano.
Así que el contacto con artefacto de gas fue prácticamente nulo, según manifestó a La Prensa Austral.
Nunca sintió olor a gas o percibió alguna fuga dentro del departamento. “Por ejemplo no podría decir que en algún momento me dolía la cabeza o que estaba mareada. Además, a modo de anécdota, mis cercanos me molestan porque no cocino, así que nunca encendí la cocina. A lo más en una ocasión calenté un pan en el horno”.
El viernes 2 de junio empezó a llevar sus cosas personales al departamento y el día 5 ya estaba instalada.
Luego del incendio lamenta muchísimo la pérdida total de tantas fotos y recuerdos de sus padres.
Los 5 minutos milagrosos
Los costos de reparación serán millonarios, considerando los daños de los departamentos. Unos más que otros, dependiendo la evaluación que se realice. Pero en lo que todos coinciden es en que no hubo desgracias personales que lamentar. La magnitud de la explosión pudo tener consecuencias fatales. La hora en que se desató la emergencia fue crucial, 7,50 de la mañana, cuando la mayoría de los habitantes del edificio habían salido a dejar a los hijos al colegio o a trabajar.
Según el relato de Karla, la hora permitió que su hijo esté vivo.
“Ese día (martes 13) terminaba la licencia médica que tenía y comenzaba a trabajar. Mi hijo había llegado el lunes en la noche, había estado con su papá, y que yo recuerde no usé ningún artefacto a gas, porque su leche la calenté en el microondas y sólo usé el tostador para hacer unos panes”.
“Como entro a trabajar a las 7,30, salí a las 7,15. Y a las 7,40 su papá lo pasó a buscar (al hijo) al departamento. Hasta que me llaman para decirme lo del incendio. Esos cinco minutos marcaron la diferencia de todo”, expresó la docente.
Claro, porque si el padre se demora un poco más en pasar a buscar al hijo, la historia hubiese sido otra en estos momentos. Como lo que le pasó a sus seis gatos regalones, que lamentablemente murieron atrapados en el incendio.
El regreso de ese martes en la mañana al departamento, cuando estaba todo envuelto en llamas, lo describe como algo tremendo. “Fue horrible, horrible, quedé en shock. Cuando me llamaron no imaginé la magnitud del incendio. Puedo decir que fue impactante y doloroso para mí. Pero lo más importante y principal de todo es que ya había confirmado que mi hijo no estaba al interior. Luego mi pensamiento fue para mis gatitos, de saber que estaban dentro. Algo horrible”.
Agradecimientos
Karla aprovechó esta entrevista para agradecer todas las muestras de cariño y afectos, de familiares, amistades, ex colegas de trabajo y actuales compañeros, como también alumnos y ex alumnos, apoderados. “Todos se han portado muy, pero muy bien. Incluso hasta gente que ni siquiera conozco. Palabras de apoyo y consuelo se han multiplicado”.




