Despertar de miedo tuvo familia que sufrió el choque de su casa en manos de argentino ebrio
“El ruido fue tan fuerte que salté de la cama y le puedo decir que me asusté muchísimo”, dijo Margarita Coloane Cubate, al relatar el choque que sufrió su casa por parte de un automovilista que se dio a la fuga.
Lleva 8 años viviendo en calle Capitán Guillermos esquina Isla Dawson, en la villa Alfredo Lorca, tiempo durante el cual nunca sufrió algo similar al accidente de ayer en la madrugada, salvo otro conductor que el año pasado se estrelló contra un pequeño muro de cemento que protegía la vivienda, justo por el lado de la esquina. “Pero más allá de eso no pasó”.
Sin embargo, dijo que “ahora la situación fue mucho más grave”. Al relatar lo vivido, contó que “eran como veinte para las cinco de la mañana. Estábamos durmiendo cuando, de repente, siento un tremendo golpe seguido de una quebrazón de vidrios”.
La dueña de casa saltó de la cama y fue a ver qué pasaba. Se encontró con la parte delantera de un vehículo que estuvo a punto de ingresar al dormitorio matrimonial. Prácticamente no le faltó nada, porque el ventanal de la pieza lo destruyó por completo.
Si no fuera que la casa está protegida por un pequeño muro de cemento, correspondiente al cerco perimetral, lo más seguro es que el auto hubiese entrado hasta el dormitorio.
Margarita lo agradeció, “porque fue como que lo amparó sino el chofer entra con todo”.
Portón, pared, ventana principal, todo quedó en el suelo.
“Pegué un tremendo grito cuando fue el choque. Y al acercarme a la ventana me encuentro con una camioneta doble cabina, con patente argentina. El conductor me vio, retrocedió y se dio a la fuga. Mientras mi marido se levantó y buscó la ropa el hombre ya se había escapado. Vimos que subió por Capitán Guillermos al cerro, después con mi hijo salieron a buscarlo y eencontraron en el camino algunos pedazos de la camioneta tirados en la calle”.
De inmediato interpusieron la denuncia en Carabineros. Le entregaron a los policías antecedentes y descripción física del conductor. Pero lo más relevante fue la patente argentina que con el choque quedó pegada en la pared.
Arrepentido
Con la patente argentina no era muy difícil dar con el paradero del chofer. Difícil que pudiera regresar a su país pasando por la frontera sin una de las placas. Era de suponer que la policía entregaría este dato, no menor, a los funcionarios de los pasos fronterizos.
Sin embargo, el chofer seguramente se acordó de aquella célebre frase “de los arrepentidos es el Reino del Señor” y, por la tarde, se apersonó en la casa. En tono argentinado le dijo al jefe de hogar: “No te preocupés, ché, yo pago todo”.
El matrimonio sólo espera que el hombre cumpla antes de regresar a la Argentina.




