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Obispo reflexionó sobre los 50 años del golpe de Estado y resaltó la importancia del perdón

Viernes 11 de Agosto del 2023

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Como “una conmemoración que tensiona la vida de toda nuestra sociedad, y que polariza las valoraciones que se hacen del acontecimiento”, describió el obispo Oscar Blanco Martínez los 50 años del golpe de Estado que se cumplen este 11 de septiembre.

“Es habitual que cuando hay acontecimientos importantes en la vida de la comunidad cristiana o de la sociedad en que caminamos como Pueblo de Dios, el pastor diocesano proponga alguna reflexión u orientación, según sea el caso”, dijo el pastor al dar lectura a algunos párrafos de su primera carta ministerial en la diócesis de Punta Arenas, “como una reflexión del pastor, con ocasión de una conmemoración que toca la vida de todos en cuanto ciudadanos y que recorre transversalmente nuestra sociedad, como es la próxima conmemoración de los 50 años del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973.

“Se trata de una conmemoración que tensiona la vida de toda nuestra sociedad, y que polariza las valoraciones que se hacen del acontecimiento. Todo lo que suscita esta conmemoración nos muestra que “el alma de Chile” lleva una herida que sigue sangrando, una herida que afecta nuestra convivencia y nuestro futuro”.

“Para esto necesitamos hacer memoria de esta dolorosa ruptura de nuestra convivencia democrática. Hacer memoria de lo sucedido es una exigencia de respeto, justicia y reparación ante el sufrimiento de muchos chilenos y chilenas, todos hermanos nuestros. Demasiados compatriotas murieron, otros aún continúan desaparecidos, miles sufrieron la tortura, el exilio, la pérdida de sus trabajos por sus ideas políticas, y diversas violaciones a los derechos humanos”. 

Triste historia

“Es una triste historia con una herida que necesitamos sanar para poder caminar juntos. Por eso, hacer memoria es una exigencia y responsabilidad de ciudadanos, para ir haciendo un país que, con lucidez e ilusión, construye su presente y su futuro.

“Hay diversas interpretaciones del acontecimiento y de los hechos que lo desencadenaron, pero esas lecturas divergentes no pueden paralizar la búsqueda de un camino que podamos recorrer juntos como sociedad y como país”.

Perdón

En otro pasaje de la carta, planteó que lo decisivo ante las heridas de la historia es, siempre, una decisión de perdón y reconciliación.

“Este es un punto central de mi reflexión: la decisión del perdón, tanto de pedir perdón como de ofrecer el perdón, es lo único que puede sanar las heridas de la historia. El perdón “de corazón” es una decisión libre de cada persona que nace de experiencias y convicciones más fuertes que el dolor de las heridas”.

Nuevas generaciones

“Particularmente, hoy más que nunca es cuando tenemos que ir dando pasos de sanación para transmitir a las nuevas generaciones (cerca del 80% de los chilenos de hoy no había nacido o eran niños en 1973) que en democracia es posible construir una sociedad mejor, más equitativa y digna para todos, desarrollando una verdadera cultura del encuentro, una cultura de la paz”.