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Damián Vidal Barría, de 23 años, necesita un trasplante de riñón

“Hay muchos mitos en torno a la donación de órganos y no tenemos mucha difusión”

Sábado 4 de Noviembre del 2023

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En Chile, 3.129 personas esperan un trasplante y una segunda oportunidad de vida.

A sus 23 años, el magallánico Damián Vidal Barría figura en lista de espera nacional para un trasplante de riñón. Es la segunda vez que este joven ingresa a esta nómina. Y, es que siendo un adolescente se enfermó al punto de sufrir una insuficiencia renal, por lo que fue dializado por más de un año y se trasplantó en 2017. Sin embargo, este nuevo riñón no trajo la sobrevida que esperaba, y con los años retomó la diálisis nuevamente.

“El injerto falló y estoy con hemodiálisis en la Clínica Croacia”, confiesa Damián Vidal, al recordar que enfermó a los 8 años, donde tras los primeros exámenes, fue derivado a Valdivia. “Allí me diagnosticaron una nefronoptisis aguda. Volví con el diagnóstico y comencé con un tratamiento farmacológico”.

A pesar de la farmacoterapia, sus riñones fallaron completamente. Entonces tenía 16 años y estaba en el colegio. Empezó con el tratamiento de peritoneo diálisis en su casa. Se conectaba a las 10 de la noche y se desconectaba a las 7 de la mañana, tras lo cual se duchaba y partía al colegio. A esa edad inició los estudios de pre trasplante, clave en ese proceso.

En marzo de 2017, Damián ya estaba en lista de espera, y el 27 de junio lo llamaron para comunicarle que tenía fecha para trasplante. Al día siguiente estaba en Valdivia y a las tres de la tarde se puso en marcha la operación.

“El injerto nunca partió del todo bien, porque un riñón de una persona normal tiene ciertos valores que mi injerto no tuvo. Costó que partiera, me hicieron biopsias y ahí después de varios exámenes, llegué a una creatinina de 1.9, la más baja, en una persona normal. Esto es de un 0,5 a un 1,2 en mujeres y un 0,6 a 1,3 en hombres. Mi rango estaba alto”.

Recién en noviembre de ese año pudo volver a Punta Arenas y empezó a hacer su vida normal, siempre sometido a controles y exámenes.

El año pasado, estando en la universidad, su riñón trasplantado comenzó a fallar. “El doctor (nefrólogo Rodrigo Mansilla) me encuentra los exámenes muy malos y me dice que hay que dializar”, subraya.

En enero de este año partió con el proceso de hemodiálisis, inicios en que enfrentó una falla con la fístula (acceso vascular para poder dializar). Seis meses después fue necesario realizar una segunda fístula, la que también presentó problemas, por lo que hace poco fue sometido a una tercera intervención, para la implantación de un catéter para continuar con su proceso de hemodiálisis.

Luego del fallido primer trasplante, Damián volvió a ingresar a la lista de espera nacional, con la íntima esperanza de que pueda aparecer algún donante de riñón.

En su escenario actual, este joven estudiante reafirma la importancia de la donación de órganos. “Me gustaría que hubiese más difusión y que ojalá la gente entienda qué significa. Yo puedo entender el duelo, pero si uno explica que con sus órganos puede ayudar a vivir, tal vez la cosa cambiaría. No mucha gente entiende la donación de órgano y yo creo que, como todo, hay muchos mitos de cómo son las cosas, porque la gente en este caso no se informa del tema. No tenemos mucha difusión y ahí se está fallando un poco”, refuerza.

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