En medio de la tormenta
Llegaron a Chile desde Beit Jala, Beit Sahur o Belén. Tuvieron que recorrer unos 14 mil kilómetros para encontrar un alero que los acogiera. Eran cristianos, víctimas de un régimen opresivo que encontraron en Chile un clima parecido al de su región de origen. Les ha ido bien: en el medio millón de descendientes palestinos que se calcula que hay en Chile en la actualidad, hay banqueros, industriales, deportistas, intelectuales y políticos.
El conflicto entre Hamás y el estado de Israel, los afecta directamente. Han mantenido sus lazos familiares con quienes se quedaron en Palestina, pero les duele que la partición del territorio acordada por la Onu en 1947 no haya concluido satisfactoriamente para ellos.
A nuestro país le agradecen el reconocimiento oficial del estado palestino.
En 1990 la Organización para la Liberación de Palestina estableció en Chile una “Oficina de Información”. En 1994, como Autoridad Nacional Palestina, elevó su categoría a “Representación de Palestina en Chile”. Tras el reconocimiento por parte de Chile del Estado Palestino, en 2011, se convirtió en la Embajada del Estado de Palestina. En 2022, el Presidente Gabriel Boric anunció que la representación chilena en Ramalla sería una embajada.
En febrero de 1949 nuestro país reconoció oficialmente al estado de Israel y en noviembre de ese año, en el gobierno de Gabriel González Videla, se formalizaron las relaciones diplomáticas. Según un recuento del Ministerio de Relaciones Exteriores “uno de los principales hitos ha sido la visita a Chile de la Primera Ministra Golda Meir, y del Canciller y Premio Nobel de la Paz Simon Peres. Otro hito relevante lo constituyó, en marzo de 2005, la primera Visita Oficial de un ministro de Relaciones Exteriores chileno a Israel, el canciller Ignacio Walker”. En 2019, en un viaje que también lo llevó a Palestina y Japón, el presidente Sebastián Piñera estuvo un día y medio en Tel Aviv. En la ocasión firmó acuerdos con Israel en materia de la energía solar, de riego, ciberseguridad, transferencia tecnológica y en el campo de Hospital Digital. Con Palestina en tanto, se celebraron acuerdos en materia cultural, en cooperación médica y para la creación de un código aduanero. Ante una consulta periodística señaló que “Chile defiende y es partidario de una solución de dos Estados, un Estado Israelí y un Estado Palestino, que sean autónomos, libres, independientes y democráticos y que tengan fronteras acordadas, legítimas y seguras”.
El que no se hayan logrado estos propósitos, que nuestro país ha hecho suyos, es responsabilidad de sus protagonistas, no de Chile. El llamado al embajador de nuestro país en Tel Aviv, que ha molestado al gobierno israelí, solo confirma una preocupación permanente.
El Presidente chileno, Gabriel Boric, condenó ahora los ataques de Hamás, pero ha sido claro en que “no justifican someter a inocentes a tratos inhumanos como la falta de luz, agua, alimentos y medicamentos, tampoco a ataques indiscriminados a civiles”.
Aunque parece lejana, la paz es la única salida, no la violencia de lado y lado. Se podría empezar por una tregua humanitaria.




