Lo que queda de las calles empedradas de Punta Arenas
El empedrado de algunas calles de Punta Arenas fue un exitoso recurso utilizado para favorecer el ordenamiento territorial. Pero, con el paso de los años, la ausencia de personas capacitadas para realizar las mejoras correspondientes dejó en completo abandono a varios tramos de céntricas arterias de la capital regional.
Prueba de ello son sectores de Avenida Colón y calles como Waldo Seguel y Fagnano.
En la actualidad estas vías se han convertido en una complicación para quienes deben transitar diariamente por ellas. No hay servicios públicos ni municipales que se responsabilicen por eventuales arreglos, por lo que se encuentran en una especie de “tierra de nadie”.
Hacia el siglo XIX
Una de las primeras autoridades que usó el recurso del empedrado de calles fue el gobernador Oscar Viel, quien impulsó una serie de mejoras para la naciente colonia de Punta Arenas.
Dice Mateo Martinic, Premio Nacional de Historia, en su libro “Punta Arenas en su primer medio siglo. 1848-1898” que “delineado el pueblo y realizados durante 1868 los convenientes trabajos de destronque de las calles, se prosiguió después con el desmonte y nivelación del terreno, para dejarlas expeditas para el tránsito. La de Magallanes recibió un tratamiento preferencial, atendida su condición de vía principal, pues se determinó empedrarlas para que luciera y sirviera como una vía urbana en forma. En cuanto a veredas, las mismas fueron mejoradas y extendidas, pavimentándoselas en parte con madera y en parte con piedras. Estas obras en particular demandarían un trabajo sostenido, tanto en lo que restaba de 1868, como durante los dos años siguientes”.
En el libro, que forma parte de la Colección 500 Años, el abogado e historiador resalta que “las mismas resultarán finalmente tan del agrado del mandatario que, en su primera memoria administrativa, consignará con satisfacción la ejecución de 4.000 metros cuadrados de empedrado en calzadas y 2.180 metros cuadrados de igual clase en veredas, amén de 440 metros cuadrados de pavimento de madera. El referido hubo de ser de esa manera un esfuerzo ciertamente importante, que contribuyó a la urbanización y mejor presentación del surgiente poblado”.
Las calles de piedra
El mismo Mateo Martinic ha resaltado en varias oportunidades, la calidad del trabajo realizado en años posteriores por los inmigrantes croatas que, con gran esfuerzo y dedicación, dieron forma a las calles de piedra.
Estas vías otorgaron comodidad y entregaron además un sello de modernidad a la urbe en que se estaba convirtiendo Punta Arenas.
Pocos pensaron que con los años esta forma de pavimentar las calles se volvería problemática, ya que no había quienes supieran replicar este trabajo. A eso se sumó el factor del explosivo aumento del parque automotriz, que demandó mayores exigencias a las calles empedradas.
Un material recopilado por escritor Mario Isidro Moreno menciona que los trabajos de empedrado se convirtieron en las primeras obras públicas municipales a principios del siglo XX. Destaca que el 27 de abril de 1920, por Decreto Oficial N° 1163, de la Municipalidad de Punta Arenas, “se acepta la propuesta presentada por los señores Gregorio Martich y Slavo Bezmalinovich, para efectuar el adoquinado y construcción de aceras en la calle O’Higgins, entre Errázuriz y Roca y calle Roca, entre O’Higgins y la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero, el 3 de mayo de 1920”.
Así también, y a través del decreto N° 1251 “se acepta la propuesta presentada por el señor Lucas Domich para hacerse cargo de los trabajos de pavimentación de la calle Balmaceda, entre Peruana y Zenteno, y Zenteno, entre Balmaceda y Errázuriz, por los siguientes precios: empedrado de calzada, $3,90 metro cuadrado; empedrado de aceras, $ 3,00 metro cuadrado; soleras de ocho por ocho $520 el metro lineal; desmonte o terraplenes, $3,40 el metro cúbico; enripiado de aceras, $1,80 el metro cuadrado, en 26 días hábiles por cada cuadra”.
Es en ese periodo en que se incrementa el empedrado de calles de Punta Arenas, fortaleciendo los esfuerzos de urbanización de la ciudad. Lamentablemente pasaron los años, llegamos al siglo XXI y no se vislumbran mejoras concretas para las vías que todavía cuentan con vestigios de este original formato de pavimentación.




