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La vida de la “mujer barbuda”: la sorpresa cuando nació y cómo se convirtió en estrella de circo desde bebé

Miércoles 6 de Diciembre del 2023

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  • Annie Jones nació con vello facial. Enseguida, su familia vio la chance de hacerla trabajar en los shows de fenómenos que recorrían Estados Unidos. Triunfó en Nueva York y miles de personas sacaban la entrada para ver a la mujer barbuda. Sus intentos para sacarse el mote de freak.

Annie Jones no podía entenderlo porque era apenas una bebé recién nacida. Pero apenas salió del útero de su madre ya tenía vello facial. El mismo que la iba a acompañar toda su vida y que iba a marcar su destino para siempre.

La joven nació en Virginia el 14 de julio de 1865. Sus padres siempre dijeron que apenas la vieron ya notaron su barbilla cubierta de pelo fino. Al verla, tras el parto, no pudieron ocultar el horror que les causó la situación.

Annie no fue diagnosticada, pero seguramente sufría de hirsutismo. Se trata de una afección en las mujeres que resulta en un crecimiento excesivo de vello oscuro o grueso en un patrón similar al de los hombres: cara, pecho y espalda. Esto se debe al exceso de hormonas masculinas (andrógenos), principalmente la testosterona.

El nacimiento
de Annie

La mamá aún dolorida por un parto natural sin anestesia, como se hacía a mediados del siglo XIX, apenas pudo acariciarle los brazos. El padre que entró a la habitación apenas escuchó los llantos dio dos pasos atrás cuando le vio la cara a Annie.

La recién nacida ya sentía ese desprecio y horror que vería toda su vida ante la mirada de su rostro cubierto de pelos, algo extraño para una mujer.

Annie comenzó a llevar la vida de una bebé del siglo XIX del medio oeste de Estados Unidos. Jugaba más que nada dentro de su casa. Sus padres evitaban las miradas de los extraños y los comentarios sobre el aspecto de su rostro que ya comenzaba a cubrirse de pelos marrones.

A mediados y fines del siglo XIX comenzaron a recorrer las ciudades de Estados Unidos circos en los que los protagonistas eran personas con característica física que los diferenciaba de lo normal. Eran los que luego se llamaron freaks. Una tarde de otoño, uno de esos espectáculos llegó hasta Virginia.

La familia Jones concurrió al show y se sentó en una de las primeras filas de la carpa con piso de aserrín. Allí vieron personas de talla baja y gigantes. Seres humanos tan altos como los árboles que veían en la costa del río Misissipi.

Los Jones
descubren el circo

Entonces, los Jones se miraron a los ojos y pensaron casi lo mismo y al mismo tiempo. Descubrieron los beneficios monetarios que su hija le podía traer. No pensaron en las miradas de los espectadores, las risas y los comentarios ofensivos que recibiría la nena.

Sin consultar a Annie que ya hablaba se contactaron PT Barnum, uno de los dueños de uno de los espectáculos de freaks más grande de Estados Unidos.

Así, con apenas un año Annie sin entender demasiado se fue con su familia a vivir a Nueva York. Se ubicaron en una zona de Brooklyn de obreros nuevos que llegaban del campo para trabajar en las fábricas que se instalaban con el inicio de la revolución industrial.

Casi todos los días, Annie era llevada por sus padres con la cabeza cubierta para que los vecinos no la vieran. Viajaban en un carro tirado por caballos hasta la zona de la playa en Coney Island, donde se ubicaban los espectáculos de freaks y el parque de diversiones.

Allí, apareció en el espectáculo de Barnum como “la niña Esaú”. Este nombre se aplicaba a este tipo de mujeres que tenían vello facial. Hace referencia, también, al nieto bíblico de Abraham, hermano de Jacob. El nombre de Esaú en hebreo significa ‘peludo’ y, según Génesis 25:25, es una referencia a su vellosidad al nacer.

Después de las primeras apariciones cada vez más espectadores se acercaban al circo freak para ver a Annie con sus propios ojos. Es que había corrido la voz por las calles barrosas de Brooklyn de la “niña barbuda”. Y todos querían verla. Cientos se agolpaban en la entrada del circo cada noche. Preguntaban si ese día iba a estar Annie.

Annie, estrella
del circo freak

Entonces, Barnum le ofreció a la madre de Annie un contrato de tres años por un sueldo de 150 dólares a la semana. La señora Jones aceptó la oferta, que era exorbitante para la época, y fijó su residencia permanente con su hija en Nueva York. El resto de la familia se volvió a Virginia.

En el primer año de contrato, la mamá de Annie volvió al sur de Estados Unidos para cuidar a otro de sus hijos enfermo y dejó a la nena al cuidado de una niñera designada por Barnum. El show debía continuar a como diera lugar. Las entradas seguían vendiéndose de a cientos todas las noches en las costas de Coney island.

Pero sin su familia, Annie quedó vulnerable frente a los peligros de una ciudad de Nueva York que crecía en actividad económica, pero también en mafias e inseguridad con la llegada de los migrantes de Europa de diferentes nacionalidades.

Durante ese tiempo de soledad, Annie fue secuestrada por un frenólogo local que intentó investigarla y exhibirla en privado. Este seudocientífico buscaba investigar las razones del crecimiento del vello en el cuerpo de la chica.

La policía de Brooklyn se movió rápido. Interrogó a muchos hombres en todos los bares oscuros y con humo de la zona. Rápidamente dio con el secuestrador que escapó antes de ser detenido. Annie, en tanto, fue rescatada sana y salva. Así, volvió a estar con su mamá en el departamento de Nueva York. El atacante no llegó a tocarla, ni abusar de ella.

El nombre artístico de Annie cambió para reflejar su edad durante su carrera. Primero era conocida como la Niña Esaú y más tarde la Dama Esaú.

Al subir a los escenarios, Annie lucía una barba larga y completa. También le había crecido el pelo, que le llegaba hasta la cintura.

Dueña del escenario

Además, la chica lo daba todo en sus shows. No era sólo mostrarse. Annie cantaba. Sin embargo, cada una de sus presentaciones causaba carcajadas y horror del público al mismo tiempo. Era primero un silencio, alguna risa perdida en el fondo y murmullos ante su aspecto físico. Luego si muchos estallaban de risa.

Jones atrajo al público resaltando sus aspectos femeninos en contraste con su vello facial. Se vestía con ropa a la moda y aprendió a tocar la mandolina. El contraste funcionó y Annie Jones resultó ser uno de los actos más memorables del show de Barnum.

En medio de su vida ligada a los espectáculos de freaks, Annie intentaba vivir como una adolescente más.

Jones se casó con Richard Elliot, un “ladrador” de feria (el hombre que gritaba a los transeúntes en un intento de atraerlos para que vieran las atracciones), en 1880. Pero como ella sólo tenía 15 años en ese momento, mientras que él ya era un adulto, falsificó su documento porque sus padres desaprobaban el matrimonio.

Sin embargo, la pareja estuvo 15 años junta. Poco después, Jones se casó con un hombre llamado William Donovan. Los dos decidieron viajar como dúo por un tiempo y realizaron una gira por Europa.

Cuando todo parecía encaminado para la chica, su vida se derrumbó. Es que William murió de un infarto en forma repentina al finalizar uno de sus shows en el Viejo Continente.

En lugar de continuar sola, Jones optó por regresar al único hogar que realmente había conocido y se reincorporó al “Gran espectáculo del mundo” de PT Barnum.

Annie Jones debía toda su fama y fortuna a que la catalogaran como un “fenómeno” de Barnum. Sin embargo, hizo campaña contra el uso de la palabra freak para describir a los artistas de ese tipo de espectáculos. Pese a todo, el tiempo no le alcanzó para sumar adhesiones. Anni murió de tuberculosis a los 37 años. Así, dejó este mundo con el mote de freak y de mujer barbuda sobre sus espaldas.

Por Mariano Jasovich

Infobae