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– Manuel Segundo Panichini Vidal

– Eduardo Rafael Ojeda Ojeda

– Renato Robles Martínez

– Sonia Pardón Vera

Justicia made in Chile

Por Jorge Abasolo Jueves 14 de Diciembre del 2023

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Remontémonos a Francia, más precisamente en esa época en que gobernaba Luis XIV (1638-1715) llamado Rey del Sol. Fue eficiente en muchos aspectos, pero como un obsesivo por la guerra se enemistó con medio mundo y si no le declaró la guerra a Bolivia, fue tan sólo porque los mapas de la época eran tan elementales como receta de ulpo.

El hecho es que durante la visita a un pueblo, Luchito XIV se asombró de que no le hicieran las salvas de ordenanza.

A modo de explicación, el alcalde le señaló:

– Sire, no hemos hecho las salvas por catorce razones.

– ¿Cuáles, -preguntó el Rey del Sol.

– La primera, porque no hay cañones, la segunda…

– ¡Basta! –interrumpió el soberano.

Este hecho podemos trasladarlo perfectamente a Chile. Y es que el recrudecimiento de la maldad (puede leerse también como delincuencia) obedece a muchas razones.

– ¿Cuáles? 

– La primera es la ineficacia del Poder Judicial, la segunda…

– Basta -podemos refutar con absoluta propiedad.

La lista es extensa. Por ejemplo, cuando quiebra fraudulentamente un banco, cuando los castigos hacia los poderosos son blandengues o cuando percibimos que muchos jueces y fiscales están más preocupados de salir en la TV que de hacer justicia.

Por eso estamos como estamos. ¡Hasta las verijas! Tenemos un Código Penal más pasado de moda que la radio a tubos; y tan inocente, que muchos abogados y delincuentes lo dribblean como se les da la gana.

La trampa, el abuso y la añagaza parecer ser consustanciales al ser humano. De lo que se trata es de ponerle límites. Y claro, engañar a los hombres uno a uno es más fácil que engañar a muchos al mismo tiempo. Por eso el abogado tiene más mérito que el orador.

De España heredamos peripecias jurídicas como “irreprochable conducta anterior”; una añagaza leguleya, torcida como rama de higuera y parida al amparo de la intriga. Por esta razón muchos robos a mano armada, con intimidación y hasta homicidios quedan en la impunidad más absoluta, o con penas…que precisamente llegan a dar pena.

Si yo mato a una persona, puede que recupere mi libertad en menos de un año. ¿De qué manera?  Asistiendo al Juzgado más ineficiente, aunque con un abogado macuco, que conozca las leyes, domine los intersticios de las mismas y -mejor aún- sea un poco amigote del juez.

La magnitud de la inepcia de nuestra justicia, calza a la perfección con uno de los chistes preferidos de mi tío Ramón:

El abogado le dice a su cliente, un tipo más malo que el Diablo mismo:

– Puede estar tranquilo, amigo mío. Al fin ha triunfado la justicia.

La respuesta del aludido vino con la rapidez del gamo:

-¡Apele, señor abogado. Apele, que para eso le pago!

A esto debemos agregar lo sucedido hace poco con aquellos políticos que han sido denunciados por coimas, corrupción, peculado…o lo que vulgarmente llamamos “chanchullo”.

Un ex congresal muy importante, me contaba hace poco que esos mismos políticos denunciados, hoy tienen prácticamente amenazados a los fiscales. Por consiguiente, nombraron un nuevo Fiscal Nacional, esperando que cerrara todos los casos que estaban acorralando a los grandes grupos políticos y económicos.

¿Será casualidad que la gran mayoría de la clase política…son abogados?

MORALEJA: La Ley es una compleja red, que atrapa a los mosquitos…y deja pasar a los buitres.

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