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“No hay plata”

Por Eduardo Pino Viernes 15 de Diciembre del 2023

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Hubo varios aspectos que llamaron la atención en el cambio de mando presidencial el domingo pasado en Argentina. Desde líderes mundiales asociados a la Derecha que llevó a algunos analistas a declarar Buenos Aires como la capital del Liberalismo por ese fin de semana (poco común observar este escenario en Latinoamérica), hasta el antisocial que arrojó una botella de vidrio al auto presidencial, teniendo la suerte al carecer de puntería y justificándose que estaba borracho, dejando claro que los estúpidos y fanáticos, además de molestos, pueden con poco llegar a ser peligrosos. 

Pero quiero centrar la presente columna en el discurso realizado por Milei, pues en estas circunstancias es lo más atípico que hemos visto en mucho tiempo. Los mandatarios recién elegidos son asesorados por sus equipos para que este primer discurso deba endulzar aún más la “luna de miel” que se encuentra disfrutando el político ungido por su “pueblo”, con muestras claras de expresar lo que la gente desearía escuchar, especialmente refrescando promesas de campaña que muchas veces tienen un sustento y proyección real tan confiable como un amorío adolescente. 

Lo que vimos fue todo lo contrario, pues el porteño de 53 años se probó desde el principio el traje de outsider con el que llamó la atención hace unos 6 años, cuando sus bravatas y salidas de madre provocaban que los medios le siguieran llamando para subir el rating. Si bien el fondo era interesante de atender, las destempladas formas caricaturizaban una figura que provocaba curiosidad e incluso morbo, siendo esas actitudes y conductas estratégicamente controladas desde la segunda vuelta presidencial que exigió acuerdos que sorprendieron a muchos. Se nota que Milei entró a la política formal hace no más de tres años, pues su discurso fue una disertación de Economía llena de cifras que reflejan la cruda realidad que viven los argentinos todos los días, pero nadie que pretendiese acceder a la popularidad estaba dispuesto a asumir. Hablar acerca de los 20 puntos de PBI en que está comprometida Argentina, atribuyendo la inflación al “desmadre” que ha dejado el gobierno saliente, significa decirles a sus compatriotas que en al menos dos años recién podría equilibrarse un fenómeno que ahorca día a día el presupuesto de los hogares trasandinos. Tomar medidas desesperadas que empeorarán la situación en corto plazo, siendo la única forma de ir saliendo del pantano para no caer de lleno en la tan temida estanflación, que es el terrorífico escenario de inflación sumada a un bajo o nulo crecimiento económico. Donde otros políticos vociferan los avances y mejoras sustantivas que entregarán, este fanático de los Rolling Stones llama a hacer sacrificios, a juntar fuerza para los difíciles momentos que vendrán, a apretar los dientes y trabajar duro para emprender porque las ayudas estatales se restringirán a lo justo y necesario, pues para obra pública “no hay plata”. “Argentina será grande de nuevo en un plazo de 30 años”, expresó con una firme convicción que parece contrastar con la impracticabilidad fáctica de su proyección.

A diferencia de los discursos de las últimas décadas en que se citaba a Juan Domingo y especialmente a Evita como referentes idealizados e inspiradores, las citas históricas correspondieron a Alberdi, Roca o Sarmiento, para destacar la otrora Argentina que presentaba uno de los ingresos per cápita más altos del mundo. Pero a diferencia del Macrismo, que ha sido el gran paréntesis en las últimas décadas al predominio peronista, Milei desea ir mucho más allá del gobierno tecnócrata derechista del ex presidente de Boca Juniors, pues desea seguir instalando una ideología libertaria que permita, según su perspectiva, entregar verdadero progreso y desarrollo a las personas bajo sus tres pilares: el derecho a la vida, a la propiedad privada y a la libertad. Esto es lo que llama más la atención, que se haya quebrado una tradición en que la izquierda manejaba toda la “épica”, ese relato oficial de altos estándares morales y éticos que se instalaba en el inconsciente colectivo de las nuevas generaciones. Milei consiguió lo que parecía imposible, encantar con su discurso a adolescentes y jóvenes que insertos en una realidad indesmentible, han reseteado lo que por generaciones parecía ser heredado sin contrapeso alguno. Es que no hay terreno más fértil para la aparición de líderes contingentes y rupturistas que las crisis, y esta sí que es monumental.  

Más allá de estar o no de acuerdo con los postulados del nuevo mandatario argentino, será interesante observar lo que vendrá respecto a las convicciones, negociaciones y manejo oficialista, ante una oposición que será feroz y parece no estar dispuesta a resignarse. Por lo pronto, el simbolismo de haber presentado este discurso de espalda a los políticos y de frente a la gente (rompiendo la tradición), expresando que los piquetes (una verdadera institución blanquiceleste) quedan prohibidos so pena de perder beneficios estatales, pues nadie tiene derecho a coartar la libertad de tránsito de quienes van a trabajar; parece reflejar que se cumpliría una de las promesas de campaña: “dentro de la ley, todo; fuera de la ley, nada”.

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