Defensor dijo que las penas que pide el fiscal “son absolutamente exageradas”
“Esta defensa entiende que las penas que está solicitando el Ministerio Público son absolutamente exageradas”, dijo el abogado Marcos Ibacache Cortez, por la acusación que presentó el fiscal Manuel Soto Basauren en contra de 21 personas, 11 hombres y 10 mujeres, por la Operación Confederación, el tráfico de drogas más grande detectado en Punta Arenas, incluido un laboratorio para elaborar comprimidos de MDMA, conocido como éxtasis.
Ibacache representa legalmente a Daniel Sumarett Leiva, a la madre de éste, Gladys Leiva Asencio, y a Diana Marcela López Segura.
Pedir 25 años en el caso de Daniel por tráfico, a quien solo le encontraron plantas y una cantidad no importante de éxtasis, es exagerado, para el defensor. Igual que los 20 años de cárcel para sus otras dos representadas, según indicó.
“Entendemos que hay un exceso de celo del Ministerio Público y que le será muy difícil acreditar en un juicio la existencia de las agravantes que llevan en definitiva a solicitar estas penas”.
Preparación de juicio
Para el 31 de enero próximo se fijó la audiencia de preparación de juicio de esta causa, luego que el 15 de diciembre el fiscal cerrara la investigación y luego presentara la acusación donde pide hasta 29 años de cárcel para algunos., como el líder de la banda, Johan Jairo Gil Díaz: 5 por “uso malicioso de documento público falsificado”; 12 años por “tráfico ilícito de drogas y otros 12 años por organización criminal de la Ley N° 20.000 de Drogas.
Dos años duró la investigación fiscal en contra de la banda internacional, integrada por hombres y mujeres, chilenos y extranjeros.
Estos se dedicaban a internar droga a Punta Arenas. Incluso llegaron a montar un laboratorio para fabricar droga, internando MDMA a granel, compuesto conocido como éxtasis, que utilizaban para elaborar los comprimidos de MDMA.
La producción que llegaron a tener fue tan grande que no solo abastecían el mercado local sino que pensaron en comprar un avión para el traslado de droga a otras localidades.
En cuanto al clorhidrato de cocaína lo abultaban mezclando distintos tipos de sustancias adulterantes.
La Brigada Antinarcóticos de la PDI incautó cannabis sativa de origen colombiano del tipo “Creepy”; y cannabis sativa de cultivo nacional, que la producían localmente en sofisticados sistemas de cultivo indoor.
Acopiaban, dosificaban y distribuían, tanto en Punta Arenas como en Santiago, con los imputados considerados los “brazos operativos, de la organización criminal”.




