Necrológicas

La sociedad de la nieve

Domingo 7 de Enero del 2024

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Por Guillermo Muñoz Mieres,
periodista

 

Estados Unidos, Argentina, Chile, 2023

Director: J. A. Bayona

Protagonistas: Enzo Vogrincio, Agustín Pandella, Matías Recalt

En Netflix

La tragedia o milagro de Los Andes como es conocida la odisea de los deportistas uruguayos que en 1972 camino a Chile sobrevivieron a la caída de un avión en medio de la cordillera, soportando por casi tres meses a la nieve, el frío y, lo peor de todo, al hambre, ha sido relatada en documentales, reportajes, libros y hasta seminarios de motivación; con ésta ya son tres versiones para el cine, “Supervivientes de los Andes” (1972) y la norteamericana “Viven”(1993), y donde poco o nada importa la calidad artística de cada producción porque la experiencia de sobrevivencia es este caso es de por sí una perturbadora obra de arte.

Ahora la tercera versión está a cargo de J.A. Bayona un director español que combina su filmografía entre el terror y el desastre natural como en “El orfanato” (2007 y una digna secuela de Jurassic Park con “Jurassic World: el Reino Caído” (2017) donde mezcló acción con terror gótico. Su antecedente más cercano a “La sociedad de la nieve” es “Lo imposible” (2012) sobre una familia separada traumáticamente por el tsunami que arrasó Tailandia el 2004 y donde si bien el drama hablaba por su cuenta, el tratamiento fue tramposo porque le ponía música donde no era necesario. 

Ahora en “La sociedad de la nieve” el relato está  a cargo de uno de los sobrevivientes pero que figurará tarde o temprano entre los fallecidos y su voz en off es como la de un narrador que habla desde la muerte, en medio de las montañas, donde un rayo de luz o el paso de un avión puede ser la presencia de Dios, pero también de su distracción, quizás su ausencia o peor aún: nada. Por eso las primeras escenas anticipan lo que se viene, como si quisiera dejar en claro que hay algo de destino en la tragedia, sea el fragmento de una misa donde el cura advierte que no sólo de pan vive el hombre o un partido de rugby donde el esfuerzo colectivo es crucial para triunfar pero también las piernas fuertes del jugador. Todo ayuda. 

Y Bayona filma los rostros pálidos, el apretujamiento y el frío como si fuera una versión realista de “The walking dead” o como llegar a ser zombie, primero con la resistencia a comer la carne humana y después la adaptación;  también recurre al negro para describir ese espacio silencioso entre la vida y la muerte, cuando el avión cae o una avalancha los aplasta; y algo hay de documental cuando pequeñas letras sobre la pantalla se transforman en actas de defunción que anuncia quienes no resistieron, pero sobre todo también la juventud perdida.

“La sociedad de la nieve” se extiende por más de dos horas, tiempo siempre insuficiente para retratar una odisea de esta magnitud, pero desaprovecha esta posibilidad en diálogos rimbombantes y melodramáticos que repiten el mismo error de “Lo imposible”: sobredramatizar lo que no necesita ser sobredramatizado.

De todos modos “La sociedad de la nieve” supera a sus dos versiones anteriores y, seguramente, las que vengan más adelante igual lo harán, porque es de esas historias donde no es pecado caer en el lugar común de que la realidad supera a la ficción. Y el secreto de lo que ocurrió verdaderamente en esa realidad sólo lo saben quienes iban a bordo del avión.