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Crematorio de mascotas en Punta Arenas

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 15 de Enero del 2024

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Sin conocer aún las dependencias de este crematorio de mascotas, que se constituye en nuevas instalaciones privadas, pero de claro servicio público que se ha establecido en Punta Arenas, no puedo sino más que felicitar a los emprendedores que han dotado a la ciudad de este importante servicio para las familias magallánicas y el debido tratamiento que quieren dar a sus mascotas que han sido, por un importante tiempo, un integrante más de sus familias.

Sin duda esta oferta inexistente en la ciudad y región, eleva el estándar en el tratamiento y resguardo que cada persona y/o familia quiere dar a su cachorr@ o minin@ sólo por nombrar a los animales domésticos más frecuentes en las casas de Punta Arenas.

Por otro lado, junto con una ciudad que crecientemente se ha ido densificando en sus espacios o cuando las nuevas formas de habitar son cada vez más comprimidas, el establecer la cremación certificada es una muy buena forma de dar adecuado tratamiento a este momento doloroso.

Por ello, las personas responsables de un animal doméstico fallecido, no tenían una opción viable y, se terminó autoconstruyendo un “campo santo” a orillas del estrecho de Magallanes, en el kilómetro 14 a 15 sur. Al comienzo fueron uno que otro, pero con el correr del tiempo esto aumentó progresiva y descontroladamente.

Al surgir esta opción privada de un crematorio de mascotas, el Estado a través de su municipio (que es otro eslabón del Estado, sólo que es autónomo y descentralizado), tiene la opción, al no contar con un cementerio de mascotas (lo que tiene su complejidad por la extensión y costo y, porque el municipio debe ocuparse de la expansión y consolidación de su Cementerio Municipal Sara Braun), de poder dar, por ejemplo, un subsidio a toda familia poseedora de una mascota fallecida, de que se use este servicio de cremación de manera de ordenar y de dar un tratamiento sanitario adecuado al animalito muerto.

Probablemente pueda estudiarse, en la medida de una fuerte demanda, de establecer un crematorio municipal, buscando eso sí, en no constituirse en una competencia desleal al legítimo, visionario y valiente emprendimiento privado que hoy destacamos.

Por ahora y por un tiempo prudente, el establecimiento de un “voucher o ticket de subsidio” (y un aporte por otro lado de cada familia) para que se compartan las responsabilidades como corresponde, puede ser un mecanismo que desalentará el seguir utilizando, ante la falta de soluciones, este “camposanto” en terrenos de playa o bordemar.

Sin perjuicio de lo anterior, lo que es un avance como ciudad, aún se aprecian muchos canes o perros sueltos en las calles, en especial en los barrios, lo que llama a redoblar los esfuerzos y la inversión en esterilizaciones masivas y accesibles, de manera de reducir en un corto plazo, los problemas que trae este descontrol callejero y la complejidad que significa para transeúntes en especial adultos mayores que quieren y necesitan circular a su paso y ritmo por las calles de Punta Arenas.

Temática relacionada por esta sobrepoblación es la cantidad ilimitada y descontrolada de perros sueltos a la deriva en los “extramuros “de la ciudad, conocidos como “perros asilvestrados” que constituyen un peligro constante y latente ya no sólo para el resto de la fauna (vacunos, caballares y aves diversas) sino que también para cualquier ser humano que recorra nuestro bonito entorno que hoy es un campo minado de verdaderas jaurías de perros. En ello, deben mancomunarse esfuerzos y, recursos, para que el Sag y el municipio como dueño de casa de la comuna, trabajen sistemáticamente con mediciones y resultados concretos y tangibles. Terminar de echarse la culpa mutuamente pues eso no le sirve concretamente a nadie.

Por otro lado, los caballares sueltos en la ciudad se han transformado también en parte de la escena diaria, hace ya algunos años, por lo que establecer capturas y verdadero cuidado (y no que se les “escapen” fácilmente) es otra de las tareas que hoy ponen en peligro a los propios animales y a los miles de automovilistas que recorren y recorremos diariamente nuestra ciudad y comuna, en ello clara responsabilidad municipal.

Una sociedad justa e inclusiva y humana, debe trabajar estos temas sin descanso, hasta lograr formar una cultura del cuidado animal que por cierto redundará en un cuidado humano.

Felicitaciones a los emprendedores privados que han aportado con una solución concreta como le es, este crematorio para mascotas. Al Estado le toca jugar y no quedarse sólo con lo que se hizo hace una década pues el problema se acrecienta y descontrola.

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