Necrológicas

Fareros: un sacrificio físico y mental

Lunes 12 de Febrero del 2024

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  • Una tarea poco conocida para la comunidad, pero de vital importancia para la soberanía chilena y el control marítimo. 

Amantes del mar. Los fareros de la Armada de Chile en Magallanes cumplen la vital tarea de mantener la soberanía chilena en el mar y controlar y asegurar el correcto tránsito marítimo. 

La Prensa Austral pudo conocer las experiencias de los cabos segundo Francisco García y Eduardo Bravo, ambos especialistas en faros desde su egreso de la Escuela de Grumetes, y que ya cuentan con varios periodos de aislamiento en su carrera. 

“La vida de un farero es bien compleja y a la vez divertida, pero siempre con responsabilidades cada vez que nos vamos por periodos de aislamientos”, destaca García, quien también fue farero entre 2019 y 2022 en la Región de Los Lagos. 

En su corta trayectoria, ha sido destinado al Faro Evangelista en 2022 y dos periodos en 2023, entre marzo y octubre, en el Faro San Pedro, más preciso entre marzo y octubre. 

“Me gusta y me apasiona lo que hago, trato de mantenerme estudiando y reforzando los conocimientos para que las nuevas generaciones se den cuenta de lo importante que es lo que nosotros hacemos. No es una labor menor”, subrayó. 

“Somos privilegiados de conocer lugares donde no cualquier persona puede ir, pero requiere de un sacrifico físico y mental, y esto último es lo más difícil de llevar en situaciones de aislamiento”. 

Reciben apoyo psicológico en el Hospital de las Fuerzas Armadas para sobrellevar los periodos de aislamiento en los faros donde se les permite sincerarse de sus situaciones para mantenerse operando. 

Otro protagonista

Eduardo Bravo, otro de los efectivos navales, se dedica a la especialización mencionada desde 2021. Antes estuvo embarcado en el Buque Escuela Esmeralda y hace tres años fue transferido al área de control de señalización marítima. 

Su labor es la de ejecutar las planificaciones para los periodos de control de la señalización  que se hace cada 6 meses para mantenerlas totalmente operativas y así velar por el control y seguridad marítima. El periodo pude llegar a extenderse por más de 30 días en el mar. 

“Nuestra tarea es fundamental para que los navegantes puedan circular de forma mucho más segura”, apunta Bravo. 

Ha vivido periodos de aislamiento en los faros San Pedro, Diego Ramírez -el más aislado del mundo- y en el Félix. 

“Me gusta mucho ser farero, me apasiona por el hecho de la forma en la que uno tiene que desarrollarse y aprender las cosas en el momento para estar preparado para ciertas situaciones”.

Bravo confiesa que el hecho de conocer lugares que no todo el mundo puede vivir, hace que esto me guste más. Me veo feliz haciendo esto en el futuro”. 

El día a día

 Los fareros se levantan poco antes de las 8,30 horas y empiezan a trabajar en labores administrativas y de mantenimiento. Durante la otra mitad de la jornada cumplen con trabajos de mejoramiento de los faros, como pintura, líneas de agua, de gas o de levantar estructuras deterioradas. 

A las 17,30 horas finalizan su jornada y se retiran a un reparador descanso. Uno de ellos se mantiene 24 horas de guardia realizando trabajos de control de soberanía, de tráfico marítimo y de condiciones climáticas. 

Actualmente 28 fareros operan en la Región de Magallanes y a nivel nacional sólo existe una mujer especializada en este quehacer, que es parte de la jurisdicción de Iquique.