Necrológicas

Parque automotor en Punta Arenas y restricción de estacionamientos

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 12 de Febrero del 2024

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Punta Arenas tiene uno de los parques automotores más densos o intensos de Chile en su relación habitantes/cantidad de vehículos motorizados. Ya hemos superado la barrera de los 75 mil vehículos en la comuna (lo que incluye sólo a los registrados o con su documentación) por lo que debiéramos imaginar que estamos en una cantidad real de casi 80.000 vehículos.

Esto arroja una relación de un vehículo por cada 1,71 personas. Es decir estamos caminando a pasos agigantados a tener una relación de 1:1. Causas de este explosivo crecimiento del parque vehicular en los últimos 20 años, está en la extensión que ha tomado la ciudad y la comuna. Desde Ojo Bueno y Río Seco por el norte hasta Agua Fresca por el sur pasando por la ciudad propiamente tal, tenemos una extensión de casi 45 kilómetros (muchas familias se han trasladado a vivir a estos lugares). La accesibilidad de poder disponer de vehículos “reacondicionados” y nuevos, el inclemente e incierto clima, la posibilidad de contar con alternativas de uso del GNC (Gas Natural Comprimido) están entre otras en las causas basales del explosivo crecimiento y su intensivo uso.

Por otra parte, el transporte público, que ha tenido balbuceos e intentos tenues de cambiar su estado de situación (con fuertes apoyos y subsidios del Estado), no es capaz de transportar eficientemente a la población que debe movilizarse, no sólo al centro histórico de la ciudad (como principal atractor de viajes por sus lugares de trabajo y servicios), sino que hoy se han agregado otros subcentros o polos de desarrollo como los sectores del mall-hospital y la Zona Franca-universidades.

La flota de micros o buses es exigua para la cantidad de viajes que la ciudad necesita diariamente. El transporte menor (colectivos) intenta suplir esto, pero no da abasto para dar garantía a los trabajadores o a quienes necesitan movilizarse en “horas punta” a sus lugares de labor o servicio (se viene marzo).

Cuando se implementó el novedoso y pionero sistema de buses a gas natural comprimido por allá por 2008 (los populares Movigas) no fueron más de 65 unidades. Estos cumplieron más allá de su vida útil (más de 10 años). Luego vinieron las más pequeñas, micros rojas que hoy vemos en la ciudad con tecnología de motores petroleros (lo que para el suscrito fue un simbólico y concreto retroceso en materia energética y de contaminación y con mayores costos operativos). Esta flota actual que ya muestra signos de cansancio e incipiente deterioro, tiene sólo 64 buses. Es decir uno menos que la flota anterior y con capacidades menores de transporte de pasajeros.

Estos buses que operan con subsidios del Estado, (lo que permite pasajes a buenos precios), pero que sin embargo por la cantidad que opera, no es capaz de efectuar el transporte de la mayor demanda. Un verdadero plan de movilidad o de transporte público en la comuna de Punta Arenas, debiera modelar y trabajar para llegar a contar en un tiempo acotado (3 a 5 años ) de una creciente cantidad de buses. (Quizás se deba llegar a contar con una cantidad más cercana a los 200 buses que mantener esa exigua cantidad que nunca va a ser capaz de constituirse en una real opción para satisfacer la cantidad de viajes necesario). Esto no significa que el transporte menor desaparezca sino que debe complementar y, probablemente ofrecer un servicio más expedito, directo a lugares más específicos.

Si volvemos a la cantidad de vehículos particulares y su intenso uso en la ciudad, principalmente por los trabajadores asalariados y su concreta necesidad de aparcar o estacionar, parece un contrasentido que la municipalidad anuncie una nueva licitación de estacionamientos en el centro de la ciudad e indique que reduciría en alrededor de 500 las plazas, avalado en una ordenanza que no permite estacionar a ambos lados de la calzada (ajusten o modifiquen la ordenanza o la normativa). Históricamente los contratos de “estacionamiento regulado” han operado con alrededor de 1.600 a 1.800 estacionamientos, lo que significaría reducir en casi un tercio la capacidad de parqueo.

Todos coincidimos en que lo deseable es el uso más intensivo del transporte público y del uso de la bicicleta, pero las ciudades no funcionan por el voluntarismo (y deseos teóricos de sus autoridades), sino porque éstas (las autoridades) proporcionen progresivamente las condiciones para que ello ocurra. Los hábitos, los métodos, las formas de habitar y de transportarse en una ciudad no se cambian por decreto sino por dar y trabajar por asegurar las condiciones, en un proceso que no necesariamente se debe implementar en un mes o en un año.

Por último, las distintas responsabilidades que la Ley asigna a las diversas autoridades sectoriales (Minvu-Serviu), regionales (gobiernos regionales) y edilicias (municipalidades) para asegurar adecuadas condiciones de servicio a las vías y pavimentos son un tremendo punto al “debe” de las autoridades vigentes. Es cosa de darse una vuelta en auto por la preciosa Punta Arenas.