La crisis económica de los Eleam
En las últimas semanas han estado en la palestra noticias vinculadas a los Eleam (Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores) de nuestra región. El cierre por parte de Conapran del que está en Natales y los problemas financieros en el Eleam público de Punta Arenas han sido el foco noticioso en este verano.
Si algo caracteriza a los Eleam privados es la variabilidad de costo que tienen y la variedad de los servicios que prestan. Ambas variables se relacionan en forma directa, más servicios o prestaciones significan necesariamente mayor costo de la mensualidad a cancelar. Por eso, las familias terminan eligiendo de acuerdo a la capacidad de pago mensual más que a los requerimientos que tenga su adulto mayor. Cuando no se tiene esa capacidad de pago se debe postular o acceder a los Eleam que fundaciones u ONG ofrecen a menor costo (habitualmente el pago está relacionado con la retención de un porcentaje de su pensión), más los aportes que estas instituciones buscan o consiguen de terceros. De ahí que la oferta que hay en estos Eleam sea tan diversa y variada.
Es por eso que hace cerca de 15 años se inició la idea de tener Eleam Públicos en cada región, como una forma de ofrecer un sistema estatal a un costo financiable, donde se contaría con un porcentaje de sus pensiones (85%), independiente del monto de ella, una especie de aporte solidario; pero además financiado mayoritariamente por el aporte estatal en su operación. Con el fin de ofrecer servicios de calidad y una gran variedad de prestaciones para los mayores residentes. O sea, ofrecer lo mejor a un costo razonable y justo para ellos.
Se desarrollaron varios Eleam en el país, siendo el de Punta Arenas el primero en entrar en funciones cerca de 14 años. Marcando un hito en el inicio de esta política pública. Lamentablemente el Estado no se hizo cargo de su operación y la tercerizó a fundaciones y ONG con diversas experiencias en el trabajo con mayores. Tiempo en el que la característica de los operadores que han asumido estas tareas ha sido muy variada.
En nuestra ciudad el Servicio de Salud estuvo nueve años a cargo de sus operaciones, por falta de entidades que postularan a hacerlo. Y en estos últimos años han sido dos operadores distintos los que han acometido esta tarea. Y la problemática ha sido el financiamiento de todas las prestaciones que hay que realizar, según el marco normativo que los rige.
Los costos de atención para un mayor no son fijos ni estáticos en el tiempo, dependen de su funcionalidad. El costo de atención de los postrados es casi tres veces mayor que un autovalente. Pero también depende de la carga de enfermedades o complicaciones que ellos posean o en la etapa de evolución en que estén sus patologías. Existen además otros factores.
Por ello, la caracterización del perfil de los usuarios significará la razón por la cual se pueden estructurar los costos asociados. Así como el número de profesionales y técnicos que los atienden y el precio de mercado para financiar sus sueldos, para que sean atractivos y competitivos en el mercado. Asegurando con ello la mantención y la permanencia, es decir, la experiencia de quienes deben atenderlo.
Cuando se busca abaratar costos, finalmente lo que se logra es una rotación del personal que los atiende, siendo tan necesaria la mantención de ellos para que sean ambientes amigables para sus residentes. La rotación de personal atenta justamente con los objetivos del programa. Lo mismo pasa con la rotación de operadores, dado los distintos fines o enfoques que significan estas ONG, con cambios que los mayores resienten. Cuando lo que necesitan es estabilidad.
Las noticias en nuestra región significan graves consecuencias para ellos.El cierre de una residencia porque no es posible financiarla con los aportes recibidos es un drama para sus residentes, ya que no tienen la capacidad de búsqueda de una nueva residencia. Más aún si las ofertas son pocas como en Natales. Muchos resentirán el cambio de su cotidianeidad por un futuro en que deberán acostumbrase a nuevas residencias, residentes, normas y formas de trabajo distintas.
En el caso de Punta Arenas el no pago de sueldos es desmotivante para quienes allí trabajan y los harán probablemente buscar otras alternativas más seguras para desempeñarse. Es una situación compleja de abordar por las ONG y guarda relación con los mayores costos que tienen los sueldos y los insumos en Magallanes. En nuestro tiempo de operación como Servicio de Salud en el Eleam hubo aportes directos e indirectos por parte del mismo servicio, que permitieron el trabajo. Es claro que sólo con el aporte estatal no basta. Por eso rotan los operadores en los distintos Eleam.
En ambos casos el tema financiero termina siendo central en la problemática de operación. Y así es finalmente como una política pública destinada a equilibrar la oferta, por falta de un adecuado financiamiento, termina siendo tan variable como los Eleam privados.
Por eso, debe buscarse cómo favorecer la mejor operación y trabajo de estos Eleam, según lo que han desarrollado en cada localidad. Hay que diferenciar las ofertas, más que lo que actualmente se hace desde una operación que busca rentabilizar el trabajo con mayores y no ponerlos en el centro del esfuerzo.
Merecen más y necesitan del esfuerzo de todos.




