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Miedo al conflicto

Por La Prensa Austral Domingo 18 de Febrero del 2024

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Senador
Alejandro Kusanovic

 

 

Hace tiempo que estamos observando cómo en nuestro país las instituciones del Estado y los ciudadanos no queremos enfrentar los problemas reales de nuestra sociedad y, en lugar de encararlos, los tratamos de encerrar o de rodearlos, pensando de que de esta manera van a solucionarce o a desaparecer. Pero, al contrario, ya que éstos, en vez de disminuir, se agrandan y nuestro país se destruye más día a día.

Como ejemplo de lo anterior: por no enfrentar a los delincuentes nos encerramos en las casas con rejas; por no enfrentar a los autos tuning y conductores ilegales, queremos que pongan Carabineros cada cincuenta metros y nuevos cuarteles de policías, pensado que con esta presencia van a desaparecer los problemas.

Por otra parte, las instituciones del Estado cuando les hablan de los problemas de nuestra sociedad los evaden diciendo: “No nos corresponde a nosotros”, “No estamos para eso”, “No es nuestro deber”, etc., etc., etc.

Y para qué hablar del funcionamiento diario de estas instituciones, pues día a día se parecen más a un Club de Toby, donde se juntan todos a tomar desayuno y a criticar y perseguir a los pocos funcionarios que quieren hacer su trabajo correctamente. Claramente, el culto al trabajo ha desaparecido.

Y, por otro lado, está la reacción política a los problemas: “Vamos a hacer una comisión para estudiarlo”, “Vamos a crear un nuevo ministerio o una nueva institución”, “Hay que hacer una nueva Ley”, etc., etc., etc.

Pero, a pesar de todo lo que se realiza de forma evasiva, es claro que nuestro país continúa en una pendiente de descenso permanente en todos los ámbitos.

Como se puede observar, nadie quiere, lamentablemente, como dice el dicho popular, “tomar el toro por la astas”.

Pero, ¿cuáles pueden ser las razones o causas de evitar enfrentar los problemas?:

  Miedo al conflicto: muchas personas e instituciones temen enfrentar problemas sociales reales y paradigmas históricos porque esto puede llevar a discusiones, conflictos y confrontaciones con sus posibles consecuencias negativas.

  Negación: algunos también pueden, simplemente, negar o minimizar la existencia de problemas reales con el fin de protegerse emocionalmente. La negación puede ser una forma de autoprotección.

  Desconocimiento o falta de información: otras veces pueden no estar completamente informadas y no ser conscientes de los problemas reales que existen en la sociedad.

  Sentimiento de impotencia: muchas personas pueden sentirse impotentes para enfrentar los problemas reales debido a la magnitud o la complejidad de los mismos. Pueden creer que no pueden hacer una diferencia significativa o que sus acciones no tendrán una conmoción real.

    Me parece, sin lugar a dudas, que el primer punto es el más importante: el “miedo al conflicto”. Esto nos tiene paralizados. Este temor a enfrentarse a paradigmas históricos y posturas de la sociedad erróneas y equivocadas que se camuflan muy hábilmente de reales es lo que nos está llevando a la mediocridad y el desastre.

Espero con mucha fe que en algún momento nos atrevamos como sociedad a enfrentar los problemas reales y no los imaginarios fáciles por el bien de nuestro querido país.