Necrológicas

Debut y despedida

Por Diego Benavente Viernes 1 de Marzo del 2024

Compartir esta noticia
74
Visitas

El país y su gente, de alguna forma, tienen un seguro que les permite salvar situaciones críticas cuando la clase política no ha sabido reaccionar a tiempo frente a los desafíos políticos que ha debido enfrentar Chile, durante la última década. De hecho se puede constatar que la ciudadanía y la institucionalidad han asumido, pese al alto costo que aquello ha significado, adecuada y responsablemente las encrucijadas, consiguiendo encaminar a la nación en base a su experiencia y teniendo presente las condiciones variables del entorno. Lo anterior independientemente de los errores en que pueda incurrir la ciudadanía al momento de tener que elegir a sus autoridades principales.

De manera similar lo expresa el reciente Informe Gemines citado en un medio electrónico nacional: “El grado de sabiduría y moderación de su gente. Mientras fuimos víctimas de la captura política derivada del voto voluntario, donde los grupos más politizados, ideologizados y extremos llenaban el debate político del país, se generaba una doble sensación de polarización ideológica y total desconexión de la política con las reales demandas de la población. El voto obligatorio ha develado, con el rechazo de dos proyectos constitucionales partisanos, que el grueso de la población no concurre ni a la ideologización ni a las posturas extremas”.

Por su parte, Daniel Innerarity en un vespertino capitalino destaca un aspecto clave, el que “las sociedades están menos polarizadas que su clase dirigente”. Donde lo más grave aun “es que hay muchos actores políticos que han descubierto que polarizar es más útil que buscar puntos de encuentro” y si se mantiene la polarización cerrando la transacción con los de enfrente, “el gran beneficiado es el status quo”. En tanto, José Joaquín Brünner en un medio electrónico agrega que en Chile “las élites incumbentes se resisten a modificar el status quo del sistema político; (porque es) la distribución del poder que les acomoda”. Si es así al parecer estamos metidos hace rato en una camisa de once varas con nuestro sistema político.

Y como la forma de votar es relevante y muy importante, en cualquier sistema político siempre es útil analizar los últimos eventos electorales que ha experimentado el país, lo cual además sirve para sacar las lecciones correspondientes. Más aún pensando en los magros resultados que presentan y han presentado los gobiernos en sus deficitarias gestiones. Por ejemplo, en la última presidencial el Frente Amplio, la novedad política juvenil, electoralmente ganó sin ganar en buenas cuentas. Ya que en la elección primaria ganó porque la gente, más que votar por el FA, votó contra el PC y de igual forma ocurrió en la segunda vuelta presidencial, donde la gente que votó por el FA, lo hizo votando más bien contra los Republicanos y Kast. Por lo tanto, en su corta carrera política el FA si bien ha triunfado siempre, esto ha ocurrido porque la gente los votó por ser el mal menor, pero no por querer votar por el “más mejor” como decía Leonel Sánchez. Lo importante en este sentido y para evitar desaguisados, es que el pueblo y la gente comprenda que nunca es bueno votar contra alguien, esto siempre sale más caro y por ende, es más importante votar por quienes se estima realmente como los mejores para el cargo que se esté eligiendo. Si no, es posible que más de alguna actuación pueda ser debut y despedida.