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José Raúl Alvarado Díaz, nuevo director del Liceo Industrial

José Raúl Alvarado, nuevo director del Industrial: “A la educación pública hay que recuperarla, hacerla trascender y darle el lugar que siempre tuvo en Chile”

Sábado 2 de Marzo del 2024

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  • El conocido profesor cumplirá 50 años al servicio de la Educación.

 

Silvia Leiva Elgueta
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Este viernes 1 de marzo, el conocido profesor José Raúl Alvarado Díaz, quien cumplirá 50 años al servicio de la educación, asumió como director del Liceo Industrial Armando Quezada Acharán. A su llegada, sus metas están en fortalecer la matrícula, reforzar las actividades extracurriculares, fortalecer la calidad educativa y también buscará desarrollar las gestiones que permitan dar respuesta a problemas de infraestructura.

Alvarado exhibe una amplia trayectoria en el ámbito educacional de la región. Cabe recordar que fue seremi de Educación y director del Liceo Juan Bautista Contardi, al que proyectó exitosamente a nivel nacional; posteriormente, asumió la dirección del Liceo Bicentenario Luis Alberto Barrera, uno de los sesenta creados en el país, y enseguida se convirtió en el primer director regional de la naciente Superintendencia de Educación.

Dice que fue invitado por el Servicio Local de Educación Pública para hacerse cargo de la dirección del Liceo Industrial, luego de un proceso largo de búsqueda de candidatos y de referencias. También hubo extensas conversaciones para llegar a un acuerdo.

“Voy a cumplir más de 50 años en educación, y la verdad es que agota. Tuve que tomar una decisión y lo hice dado que el compromiso de mi vida siempre ha estado en la educación pública, por los chicos que asisten regularmente a este tipo de colegios y si todavía puedo entregar mi aporte, mi experiencia, mi energía, mi actitud, mi competencia y todo lo que he hecho en mi vida, hubiese sido muy egoísta decir que no, pero no fue algo que busqué”, señala. Espera que este “sea el último tren, de la última estación”.

El primer día

Su primer día en su nuevo colegio fue un momento de presentaciones y coordinaciones. Su primera actividad tras asumir el cargo fue una reunión con el equipo de gestión, donde estuvo acompañado por el Jorge Valdez, director de gestión y control del Slep, quien lo presentó a las comunidades educativas. Luego hubo una segunda reunión con todos los funcionarios en el salón de actos.

El profesor valoró la acogida, y es que se pudo reencontrar con ex alumnos del Liceo Luis Alberto Barrera, del Liceo Juan Bautista Contardi y con profesores con quienes compartió durante los años 75 y 76 mientras trabajó en el establecimiento.

“Estoy contento, sentí un clima de aceptación. Muchos me decían: ¡qué bueno que nos venga a ayudar y pueda compartir su experiencia!. Estoy muy contento. El Liceo industrial Armando Quezada Acharán, se merece un lugar especial dentro del sistema educativo regional y por qué no decirlo a nivel nacional es un colegio que tiene 84 años de vida, que ha tenido altos y ha tenido bajos. Pero, con un trabajo en equipo, participativo y colaborativo, donde toda la comunidad educativa está impregnada en lo que se quiere hacer, tengo la certeza absoluta de que el proyecto educativo va a salir adelante”, puntualizó.

Las metas

Al asumir el cargo, plantea la importancia de la enseñanza científico humanista, y de las especialidades que tiene el liceo. Pero reafirma, además de eso, hay que formar personas en valores de vida.

El profesor advierte de la importancia de la educación formal como la informal. “Hay que tener precaución, si los jóvenes ven a los adultos, profesores o asistentes, independiente del rol, que manifiesta algo dentro de la informalidad que es un antivalor, es natural que el joven piense que es normal. Entonces es normal llegar atrasado, normal no venir al colegio, normal me vaya mal, normal fumar o tomar. En esas cosas, los adultos tenemos que predicar con el ejemplo”, subraya.

El proceso de nueva educación

He sido crítico, en torno al tema del Servicio Local de Educación Pública”, reconoce Alvarado, quien agrega: “Yo defendí siempre la educación municipal y creo que ahí se cometió un grave error y espero que, en esta oportunidad, no se repita. Ahí no hubo fiscalización, ni supervisión, ni control de calidad. Se dejó al azar y al libre albedrío de la autoridad entrante para que tomara las determinaciones que quisiera. Entonces, eso era como meter plata en un saco roto. No se controló, ni se supervisó. Los dineros destinados de esta área, de esta otra, mal utilizados y mal gestionado”.

Una apreciación dura, que se cuestiona por qué se despoblaron los colegios públicos en Chile y el desplome en su matrícula. “Todo eso va de la mano con que los aprendizajes van de mal en peor y los resultados cada vez más deficitarios. Eso hay que decirlo en voz alta, que hay excepciones, por supuesto, hay excepciones, pero lo que ocurrió, obviamente, es muy probable que, con una determinación de este tipo, se pudiera modificar”.

Frente a ello, advierte que quienes administran la educación deben hacerlo con seriedad, con responsabilidad y con compromiso. “Los recursos que le entregue el Estado se deben utilizar de la manera correcta, y para lo que lo están entregando, y debe haber un poder de fiscalización, en lo económico y en lo administrativo, que las propias comunidades educativas digan, tenemos que cumplir en todo lo que es inherente al trabajo educativo. Esta es la última, oportunidad que tenemos, de poder rescatar lo que ha sido educación pública en Chile, porque la realidad indica que no estamos bien”.

Frente a ello, cuestiona el trabajo de la institucionalidad de la educación que el año 90 parte con 22 mil 500 alumnos, termina su periodo y entrega 10 mil
estudiantes.