Necrológicas

– Juan Antonio Bustamante López

– Nancy Miranda Lagos

HNH entrará al Sistema de Evaluación Ambiental durante el primer semestre de este año  

Domingo 21 de Abril del 2024

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Austria Energy comenzó a mirar el hidrógeno verde hace casi tres años como una fuente de almacenamiento de energía renovable. Mario Marchese, alto ejecutivo de dicha empresa, explica que la energía se puede guardar en “micro hidrógeno”.

La empresa de capitales austriacos ve en esto una oportunidad de seguir creciendo en desarrollo de energías limpias, en medio de los problemas que enfrenta el sistema eléctrico nacional para transportar este tipo de energía desde los centros de generación a los principales puntos de distribución. Para concretar la idea, se asociaron con el fondo danés Copenhague Infrastructure Partner, que es el socio mayoritario del proyecto. En Chile, su representante máximo es Osvaldo Richards, quien se ha desempeñado en diversas empresas mineras en Chile y el extranjero.

Ambas entidades en 2022 empezaron a desarrollar el proyecto HNH, el cual se instalará en San Gregorio y entrará al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia) durante el primer semestre de 2024.

¿Por qué Magallanes?

Los ejecutivos, en conversación con El Magallanes, exponen que los costos de producción de energía renovable en la región son uno de los más bajos del mundo y que eso compensa el alto precio de transportar el amónico verde a Europa, principal continente interesado en este nuevo combustible. “Son de un 20% a 25% más bajo que los que tienes en otras partes del mundo”, indica Mario Marchese.

La Patagonia chilena compite con Omán, Egipto y Marruecos en la carrera por el menor costo de producción y  mayor disponibilidad de planta. En los mejores lugares del mundo, el sol está disponible 1/3 del día, mientras que el viento magallánico sopla en 60%. “Magallanes es mejor que cualquier proyecto solar porque tengo mayor disponibilidad del recurso natural”, expresa Osvaldo Richards.

Advierten que el costo adicional del transporte es superior, pero que los inversionistas ven con buenos ojos la región porque “somos capaces de producir a un costo muchísimo más bajo que nuestros competidores”.

Un punto en contra que enfrenta HNH para concretar su planta de amónico verde es la ruta de permisos que tiene Chile. La empresa lleva más de dos años haciendo investigaciones de línea base para presentar el estudio de impacto ambiental. “Nos quedan entre dos y tres años más de tramitación para obtener la resolución de calificación ambiental”, explica Mario Marchese. La compañía ingresará al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental a finales del primer semestre. “Todo esto hay que financiarlo con recursos propios. Ningún banco te presta plata para financiar un estudio de impacto ambiental”, cuentan los ejecutivos del proyecto HNH.

Para los altos cargos de HNH, no basta con tener el mejor viento del mundo si es que no se simplifica y acelera toda la tramitación medioambiental. Advierten que, puede llegar un momento en que el inversionista decida no seguir invirtiendo y que sus capitales se vayan a otros territorios en donde tiene proyectos andando. 

Producir H2V

El hidrógeno es un átomo muy volátil, es capaz de permear el acero, lo cual hace muy difícil su transporte, pero, a la vez, es un elemento muy fácil de unirse con otros. Este se obtendrá a partir de la separación de la molécula de agua, capturada a través de una planta desaladora.  

HNH pretende combinar el hidrógeno con el nitrógeno para obtener amoníaco, para el cual ya existen barcos para transportarlo de forma segura y se puede usar como combustible de forma directa. “Si yo le inyectaba petróleo a la máquina, ahora le inyectó amoníaco y no tengo que cambiar la máquina”, explica Osvaldo Richards.  Por ejemplo, una central termoeléctrica a petróleo o gas sólo tiene que cambiar el quemador para transitar al amoníaco verde.

La compañía austriaca – danesa apuesta a que la generación eléctrica a mediano plazo sea con este nuevo combustible. Esta produce el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los críticos a la industria del H2V argumentan que el proceso para separar la molécula de agua requiere un gran gasto de energía. Mario Marchese explica que es un proceso que requiere poca energía porque es autosostenido. “El gasto sólo será cuando se encienda el electrolizador”, asegura.

Impacto medio ambiental

Durante los dos años de trabajo en las líneas base han levantado datos sobre el componente humano, medio marino y arqueológico. Hoy están modelando los impactos que va a tener el proyecto y las posibles mitigaciones.

Uno de los temas que ha suscitado mayor atención de HNH es el estudio de rutas de aves migratorias. Contrataron un ornitólogo para analizar en qué zona anidan las aves y cuáles son sus movimientos. Pusieron un radar para medir la altura y trayectoria de estas especies para evitar que el menor número de aves colisionen. 

Mercado del
amoníaco verde

Actualmente el amoníaco verde no se transa en el mercado internacional y se requiere invertir en tecnología. Al ser consultados sobre si frente a estos antecedentes es viable su negocio, HNH contesta que sí porque el mundo está en búsqueda de un nuevo combustible que sea producido de forma limpia, además argumenta que el amoníaco es un compuesto muy utilizado en el mundo. Al año se consumen 200 toneladas.

Infraestructura

“Reforzar la infraestructura para la logística de los proyectos es clave”, enfatiza Mario Marchese. Para ellos es fundamental desarrollar un sistema de puerto, ya que cuando comience la construcción necesitarán entrar maquinarias y materiales para construir el puerto de HNH y las instalaciones. “Debe haber buenas carreteras para movilizar la carga hacia nuestras faenas”, explica Osvaldo Richards.

Otra infraestructura clave es la aeroportuaria, ya que deberá recibir la fuerza laboral que venga a trabajar, en caso que la industria no logre suplir todos los puestos con profesionales magallánicos. En el momento peak de la construcción, San Gregorio acogerá 4.000 personas. Durante esta etapa contempla tener dos campamentos, uno para 3.000 y otro de 1.000 personas.

La planta será operada por 300 funcionarios, quienes vivirán en el campamento de 1.000 personas. Pretenden funcionar con un turno similar al de la minería, el cual permitiría a las familias de estos operarios vivir en Punta Arenas.