Necrológicas

La voz de las investigadoras antárticas

Por La Prensa Austral Domingo 1 de Septiembre del 2024

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La pasada Conferenia Abierta del Comité Científico de Investigación Antártica marcó diversos hitos, pero, en esta edición de El Magallanes se ha querido resaltar un hecho: la gran asistencia de mujeres, representando éstas el 56,29% de los más de 1.300 participantes.

En tal contexto, cabe valorar lo sucedido respecto de un tema que, hasta hace poco tiempo, seguía siendo incómodo para la comunidad científica internacional y  sus organismos y que, en gran medida, se mantenía escondido: la seguridad de las mujeres y la violencia de género.

La reciente formalización llevada a cabo por la Fiscalía de Magallanes, en la que se acusó al biólogo Jorge Gallardo Cerda de una violación cometida en Territorio Antártico Chileno, ha marcado un hito sin precedentes en la historia judicial del país. Este caso no sólo expone la gravedad del delito, sino que también pone en evidencia las profundas brechas que existen en la protección y seguridad de quienes trabajan en condiciones extremas como las que ofrece el continente blanco.

La reacción de un grupo de más de 50 mujeres científicas en la Open Science Conference & Business Meetings (Scar 2024) demuestra que la preocupación va más allá de este caso específico. Ellas han alzado la voz para denunciar la falta de medidas efectivas y de pronunciamiento por parte de los organismos responsables sobre los casos de violencia de género, acoso sexual y laboral en el Territorio Chileno Antártico. Esta carta es un llamado de atención urgente.

Según lo denunciado y más allá de la canalización de la denuncia ante referida a través del protocolo ad hoc del Inach, para las investigadoras la situación es alarmante por la aparente inacción de las autoridades competentes, que han permitido que en éste y otros casos los denunciados y sus presuntos encubridores sigan teniendo acceso a la Antártica. Esto genera un clima de impunidad y una sensación de desprotección entre las investigadoras, quienes se ven expuestas a situaciones de riesgo sin contar con el respaldo adecuado por parte de las instituciones.

La Antártica, un territorio que debería ser un símbolo de cooperación internacional y de avances científicos, no puede ser el escenario de actos tan graves como la violencia de género y el acoso sexual. Es imperativo que las autoridades chilenas, en conjunto con la comunidad internacional, tomen medidas contundentes para garantizar la seguridad de todos los investigadores y trabajadores que desarrollan su labor en este continente.

La carta de las científicas es una señal clara de que el problema amerita una postura más enérgica

En un contexto global donde la lucha contra la violencia de género ha ganado una relevancia central, Chile no puede quedarse atrás. Es fundamental que se escuchen las voces de las científicas, que se fortalezcan los mecanismos de denuncia y que se garantice un entorno seguro para todas las personas que, con su trabajo y dedicación, contribuyen al desarrollo del conocimiento en uno de los lugares más inhóspitos y desafiantes del planeta.

El silencio y la inacción no son opciones.

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