Evangelistas norteamericanos traen su mensaje de “poder y milagros”
Los evangelistas norteamericanos Stephen Evans y Steve New arribaron este lunes a Punta Arenas y desde entonces se han encomendado en la gestión y desarrollo de diversas actividades de caridad y difusión religiosa. Ambos fueron invitados a la región para promover sus actividades, así como contar las historias que han marcado sus caminos en la fe.
El miércoles se reunieron durante la mañana en la Iglesia Vida Real, de las Asambleas de Dios en Chile, en Avenida Santa Juana, al sur de la ciudad. Una larga mesa en U permitía que todos estuvieran sentados, pudiendo observarse, desayunar y escuchar las palabras inspiradoras que New y Evans traían consigo, además de la determinación por llevar a cabo las visitas casa a casa, entrega de volantes y otras actividades de evangelismo que buscan realizar en poblaciones surgidas en tomas de terreno, cárcel, hospital y con la Fuerzas Armadas.
El Ministerio de Cruzadas del que forman parte cuenta con cuatro pilares, según comentaba Evans. La pasión por el evangelismo; la compasión, para visitas a hospitales o prisiones; la transformación, del poder que tiene la oración y la unidad de las personas; y el destino, ya que creen que cada persona tiene un destino en Dios.
Además, para este viernes 6 y sábado 7 de diciembre tienen planificados dos grandes encuentros, con entrada liberada. “Patagonia ahora, noche de poder y milagros”, es el nombre del evento, donde invitan a la comunidad a conocer su obra. Las citaciones son en el gimnasio de la Confederación Deportiva, a las 19 horas de ambos días. Invitan Light Of Life International y la Confraternidad Pastoral Evangélica de Punta Arenas.
El inicio en Africa
Stephen Evans relataba que su ingreso al Ministerio de Cruzadas fue inesperado. Su padre era pastor de una iglesia de Texas, donde él participó hasta sus 17 años. A esa edad fue invitado por el evangelista Reinhard Bonnke para ser su asistente en Africa, a lo que accedió y comenzó a viajar con él por todo el mundo. “Empecé a ver cosas que nunca había imaginado, mares de multitudes de personas, milagros, amor y la protección de Dios siendo derramada”, contaba con entusiasmo.
Junto con su mentor en Africa, de quien tenía únicamente que cuidarlo y asistirlo, recordaba uno de los primeros grandes eventos que realizaron, en Nigeria. “Yo había visto fotos y leído libros antes, pero nada me había preparado para eso. Fue en un lugar llamado Port Harcourt, y en la primera noche había algo así como 500.000 personas”, sostenía, ejemplificando que las cabezas se veían en cualquiera de las direcciones hasta el horizonte.
Su experiencia en el continente africano le generó un cambio en su vida. “Cuando llegué a mi habitación caí de rodillas y empecé a llorar delante de la presencia del Señor. Encontré al Espíritu Santo en una manera tan dramática esa noche. La presencia y el poder de Dios eran tan fuertes esa noche que me encontré llorando y decía que lo quería conocer más. Al día siguiente cuidé al evangelista, fui a las cruzadas y me pasó lo mismo. La presencia de Dios había llenado esas habitaciones”.
Algunas semanas después llegaría su momento de partir, siendo incentivado por el evangelista a perseguir su propio destino con Dios. “Había muchas emociones, fue asombroso pensar en que tenía que irme y que sería un desafío. Por otro lado, quería quedarme, ver tantos milagros y a la gente bautizada en el Espíritu Santo, mi corazón estaba encendido. Parte de mí se quería quedar, pero sabía que tenía que irme así que di el paso” relató Stephen Evans, sobre sus inicios como evangelista.




