“Dawson: un canto en la adversidad”: Tres hombres y una cantata
Por Guillermo Muñoz Mieres,
periodista
Magallanes, Chile, 2024
Director: Pablo Guzmán
Dawson es una palabra que en el imaginario chileno evoca aquella isla de nuestro territorio austral que, si bien alguna vez fue refugio y cárcel de los habitantes indígenas, terminaría siendo recordada como el campo de prisioneros a donde fueron relegados los seguidores de la Unidad Popular tras el golpe militar que derrocó al Gobierno de Salvador Allende en 1973.
Su nombre ha estado presente en la literatura, poesía y documentales nacionales e internacionales sobre Chile bajo el régimen militar, y el cineasta nacional Miguel Littin lo llevó a la pantalla gigante en Dawson, Isla 10 (2009), adaptación del libro de Sergio Bitar, un exministro de Allende, que contó su travesía como preso político.
Y ahora, Dawson, un Canto en la adversidad, dirigida por Pablo Guzmán, rememora el nombre, pero no para relatar la prisión, sino el origen de un proceso creativo que concluye con el estreno público de Nuestra Madre Grande, una cantata con aire operático y folklore patagónico concebida, durante el paso por Dawson y la cárcel de Punta Arenas, por Fernando Lanfranco, Manuel Rodríguez y Marco Antonio Barticevic, ex presos políticos magallánicos que, posteriormente, partieron al exilio.
Son ellos tres, justamente, los protagonistas del documental, que se inicia con el encuentro casi 50 años después para narrar sus historias personales y cómo llegaron a ser militantes políticos, adherir al gobierno de Salvador Allende y las consecuencias en su vida tras el Golpe de Estado.
Pablo Guzmán no se complica por la extensión de sus relatos, ni que repitan lo que la historia ha descrito cientos de veces, porque sabe que allí está el origen y la explicación de todo. Y, aunque sus ancestros no lo sean, ellos son magallánicos de “tomo y lomo” y, como afirman los personajes maternos del western americano, algún día esta tierra necesitará de sus huesos para ser grande.
Y quizás por allí está el origen del título de la cantata, o quizás en algo más simple: tres hombres magallánicos de izquierda, demasiado jóvenes para entender el horror y la paradoja de que la misma tierra que los vio nacer también, quizás, los verá morir.
El documental cumple con un estilo formal y correcto, sin mayor pretensión visual ni voz en off de un narrador que hilvane el relato, porque su fuerza está en el testimonio de los tres protagonistas, la esposa de uno de ellos y el director musical a cargo de la cantata. Lo demás se complementa con precisas imágenes de archivo que avalan lo que se cuenta y, por allí, una secuencia, con minuto de silencio incluido, rescata el retorno a la isla. Solo en la preparación de la cantata, el montaje se acelera y sintetiza, porque lo más importante es que están vivos para contarlo.
Dawson, un Canto en la adversidad es la historia de una composición musical y de tres magallánicos que, como en la novela El Conde de Montecristo, fueron relegados y prisioneros en una isla maldita, pero que pudieron escapar por los túneles imaginarios de una partitura musical y nadaron por largo tiempo hasta alcanzar, por fin, la tierra firme y grande.