Operarios de empresa que mejoraba liceo fueguino robaron hasta computadores
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La compañía denunció a sus propios contratados y los desvinculó, quienes además de sustraer material de construcción, clavos y equipos informáticos del establecimiento, organizaban verdaderas fiestas hasta con “tomateras” en el edificio en el que laboraban, por mandato de la municipalidad fueguina.
Robos de computadores pertenecientes al establecimiento, las puertas y ventanas que fueron reemplazadas por nuevas, de clavos y piezas de construcción -que fueron vendidas a distintos interesados a nivel local- y hasta planchas de revestimiento que iban a ser instaladas, perpetraron durante su ejecución en las obras de mejoramiento del Liceo Bicentenario Hernando de Magallanes de la capital fueguina, los propios trabajadores de la empresa contratista que se adjudicó el proyecto, licitado por la Municipalidad de Porvenir, para dar mejor estar a esa comunidad educativa. De hecho, fue la propia empresa quien denunció a sus ex contratados, quienes fueron desvinculados de la misma.
Se trata de la Constructora J.V.L., de Puerto Montt, que ganó la licitación por 450 millones de pesos del mandante de la obra, el municipio isleño, la que para estos efectos trajo operarios desde la Región de Los Lagos, algunos de los cuales comenzaron a cometer una serie de tropelías mientras hacían los trabajos, como “tomateras” y verdaderas fiestas dentro del plantel educacional, cuando no tenían supervisión ni vigilancia de la misma empresa ni de la municipalidad fueguina. De hecho se estima que por esta causa la entrega de la obra -que se planificó para antes de fin de mes- presenta un atraso considerable y que recién sería completada en el mes de abril, aunque algunos observadores creen que incluso podría ser después de las vacaciones de invierno.
“Plan de contingencia” sigue vigente
Como se recordará, alumnos, docentes y directivos del Liceo de Porvenir se encontraron con que la obra no había concluido al inicio de clases, en marzo pasado, y que se pondría en acción uno de dos “planes de contingencia” ante esta eventualidad, planificado por la Municipalidad de Porvenir, por el cual los liceanos comenzarían su actividad en la Escuela Bernardo O’Higgins, pese a que ésta se encuentra colapsada. Esto es porque se trata de un inmueble que se amplió hace algunas décadas para 300 alumnos y acoge a casi 600, y ahora con la asistencia de personal y estudiantes del liceo, debe soportar a cerca de mil personas, aunque en horario diferenciado.
Es así que se diseñó que los alumnos básicos (los “dueños de casa”) asistieran sólo en las mañanas y los de enseñanza media tendrían sus clases en las tardes; mientras que el almuerzo de los escolares seguiría siendo en su horario habitual y el de los alumnos mayores consistiría en una colación. Plan que funcionó de modo regular hasta el inicio del paro de profesores, donde ninguno de los dos segmentos puede asistir a las aulas mientras no se dé solución por parte del gobierno a las demandas docentes por un mejor salario y se deponga el movimiento “de brazos caídos”, como en el resto de la región.