Subsecretaria de Educación reitera llamado urgente al retorno a clases en Magallanes
La subsecretaria de Educación, Alejandra Arratia Martínez, se reunió con madres de estudiantes del sistema público, quienes expresaron su preocupación por los efectos que ha generado la paralización de actividades en los colegios de la zona.
“Un grupo de madres de niños, niñas y jóvenes nos ha expresado su preocupación por la situación de paro en la que se encuentra el Servicio Local. Con ellas hemos podido conversar respecto a la propuesta que ha planteado el servicio, una propuesta que considera una inversión de alrededor de 1.900 millones de pesos y que contempla estrategias en distintas líneas de trabajo: desde formación docente, bienestar e infraestructura, hasta el abordaje del tema salarial a través de la constitución de una mesa”, afirma la subsecretaria de Estado.
Enfatizando el compromiso del Ministerio, Arratia subrayó que “nuestra prioridad es garantizar el retorno a clases y asegurar la continuidad de la trayectoria formativa de niños, niñas y jóvenes. Por eso, hacemos un llamado urgente a retornar a las aulas, a las salas de clases, para que las y los estudiantes puedan reiniciar el año escolar 2025”.
Daniela Geraldo Elmes, apoderada de estudiantes de enseñanza básica y media que participó en la reunión, fue categórica al señalar: “Nuestros hijos no son moneda de cambio, y eso yo ya lo he dicho, no son su escudo. Sus negociaciones no son nuestro problema. Ellos tienen que velar por la integridad y la propiedad de nuestros hijos”, sostuvo. Y añadió: “El tema fundamental es el retorno a clases. Acá están todas las condiciones, las autoridades han manifestado su disposición, pero faltan las voluntades del profesorado”.
Mientras tanto, Rosa Miranda Tobar, apoderada de la Escuela Croacia y representante de la Agrupación Teabrazo Magallanes, que reúne a familias con personas dentro del espectro autista, expresó la profunda afectación que ha significado la suspensión de clases para estudiantes con condiciones como el autismo. “Este cambio abrupto genera cuadros de ansiedad, trastornos del sueño y la alimentación, no solo en los niños, sino en toda la familia”.
Miranda advirtió que la suspensión del año escolar impacta aún más a estudiantes que ya arrastraban retrasos pedagógicos desde años anteriores. “Pasaron a quinto básico, pero no tienen la materia correspondiente. Además, mi hija tiene profesora nueva que ni siquiera conoce. Esto se vuelve muy complejo para quienes necesitan estructura y anticipación”, remató.