Dotación del Viel se entrena en control de averías durante su navegación por el canal Beagle
Amanece el rompehielos Almirante Viel entrando al canal Beagle con un rojizo horizonte que ilumina la proa. Suenan las dianas a las 7 de la mañana del martes, que anuncian el comienzo de la rutina diaria y el desayuno para la dotación. El puesto de mando reporta las condiciones de navegación y cualquier otra novedad a los comandantes. Se notifican las tareas diarias por altoparlante: pruebas diarias, ejercicio de control de averías y recalada técnica en Puerto Williams.
Cerca de las 8 de la mañana comenzaron las pruebas diarias, en este caso, consistentes en la evaluación de las alarmas, sensores y comunicaciones internas del buque. A un costado se observa la bahía Yendegaia y por el otro lado, el sur de Tierra del Fuego. Se visualiza la ciudad de Ushuaia a la distancia, lo que es comentado por la tripulación a la par de la realización de las pruebas de rigor. Todos los sistemas funcionando sin problemas.
A las 9 se realiza una reunión entre los comandantes y oficiales experimentados para planificar el ejercicio de la mañana, consistente en un control de averías producto de un incendio interno. El objetivo de este tipo de ejercicios de recreación es mantener un constante entrenamiento y evaluación de los tiempos de respuesta ante desastres. En este caso, se evaluaron las acciones iniciales frente al incendio, que se situó en la sala de bombas.
El altoparlante notificó el comienzo del ejercicio a las 9,45 y la tripulación comienza a adoptar sus posiciones de inmediato. En la sala de control está reunido parte del grupo de entrenamiento interno, tomando apuntes de la reacción de los marineros frente a la emergencia. Se revisaron los equipos utilizados, el que se encuentren en los lugares que están especialmente dispuestos para aquello. Se recordó igualmente el uso constante de linternas y tener equipamiento a mano durante la navegación. La evaluación de los acciones iniciales fue positiva y el ejercicio concluyó en algo menos de una hora.
Paso Drake
Cercano a las 11 de la mañana del martes se aproxima el rompehielos a Puerto Williams. Lo que había sido notificado como una recalada técnica, más bien breve, se extenderá hasta alrededor de las 18 horas, dado un frente de mal tiempo que se mantiene en esos momentos en el paso Drake. El cálculo es que al zarpar a partir de las 18 desde Williams, permitiría aprovechar una ventana de buen tiempo para hacer el cruce por el temido paso.
El comandante del rompehielos, Juan Pablo Enríquez, explica que en Puerto Williams desembarcarán dos oficiales pilotos que efectuaron navegación en el buque canadiense Margaret Brooke. Además, el rompehielos se mantendrá en el sector conforme a los cálculos de meteorología.
“Vamos a mantenernos en este sector un par de horas en espera de mejores condiciones meteorológicas para el cruce del paso Drake. Para eso tenemos nuestro asesor especialista en meteorología, quien me va dando partes meteorológicos permanentemente a objeto de determinar cuales son las mejores condiciones de operación del buque, no solamente en el Drake sino que también en la Antártica”, sostiene el comandante, capitán de navío Enríquez.
De acuerdo a estas previsiones meteorológicas se van planificando y determinando las operaciones del buque tanto en el cruce por el Drake y en Antártica.
A la hora en que el rompehielos se mantiene flotando frente a Puerto Williams, los cálculos meteorológicos plantean que en el paso Drake se mantienen olas sobre 8 y 9 metros, y en la parte central superan los 12 metros, con vientos sostenidos sobre 45 nudos. “Es un frente que ya está pasando y a contar de las 12 de la noche ese frente ya debió haber pasado, por lo tanto debería disminuir el viento y por ende, debería también ir disminuyendo la altura de la ola”, complementa Enríquez.
El oficial a cargo de la meteorología es el sargento segundo Wilson Hernández Sanhueza, cuya misión a bordo es “analizar todos los parámetros meteorológicos que nos pudiéramos enfrentar mientras tengamos la navegación. Para eso se hace una planificación, primero ver qué actividades se van a realizar y respecto a eso se realiza un análisis específico. Por ejemplo, si tenemos operaciones aéreas ver si tenemos visibilidad que pueda afectar a la actividad”.
En el caso específico del cruce por el paso Drake, Hernández explica que se deben analizar “las condiciones de mar y viento que nos podrían afectar durante el cruce”.