Maratón antártica
Una de las curiosas actividades que se presenció en Bahía Fildes con la recalada del rompehielos Viel fue una maratón organizada por el crucero que se mantenía en el lugar. Quién pensaría que el sexto continente sería lugar para que decenas de millonarios turistas organizaran allí corridas por el lugar. Y uno dice millonarios como extensión no gratuita, pues el camarote más barato y pequeño en una expedición como esa cuesta sobre los 8.000 euros. Lo cierto es que reinaba un buen clima, aunque la actividad no estaba exenta de riesgos, especialmente porque todos los corredores parecían tener sobre 60 y 70 años. Una gran proeza sin duda, pero un tobillo lastimado, esguince o alguna aceleración al corazón en esas latitudes puede ser mucho más que grave. Pero en realidad nadie parecía muy preocupado y más de alguno lucía exóticos ropajes traídos de lejanos continentes.