Necrológicas

Qué vergüenza

Por Carlos Contreras Martes 1 de Abril del 2025

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Pareciera que el tema que hoy propongo no tiene que ver mucho con leyes o con gobierno, que son las temáticas en las cuales me he explayado en las casi dos décadas que escribo para La Prensa Austral, pero al reflexionar acerca de su contenido, una vez más constato que todo lo que se relaciona con el ser humano tiene que ver con la ley o con el gobierno como paso a señalar.

Advierto, para evitar miradas oscuras de personas que viven mirando la paja en el ojo ajeno sin atender a la viga en el propio, que tengo un interés personal en lo que voy a escribir, pero que dicho interés es ampliamente superado por la situación que afecta a muchas personas de distintas maneras.

Con fecha 26 de marzo del año 2025 se dio inicio al nacional de básquetbol femenino para chicas menores a 17 años en la ciudad de San Felipe, evento que terminó el día 30 de marzo en lamentables condiciones como expresaré más adelante.    

Como en todo proceso deportivo nadie puede desconocer que existen limitaciones, imponderables, e incluso errores que afectan en alguna medida el rendimiento deportivo o el bienestar de los o las jugadoras y ello es aceptado por los padres, dirigentes y jugadores/as, pues claramente nuestro país y organizaciones presentan muchas deficiencias. Así ha sido y así lo vivimos los y las deportistas, así como sus progenitores y dirigentes, cuestión que tiene su origen en las dificultades de financiamiento, falta de infraestructura, disputas dirigenciales y tantas otras situaciones que se viven a diario.

Pero lo acontecido en la ciudad de San Felipe ha cruzado todos los límites de la tolerancia y de lo posible.

Obviando los problemas naturales de coordinación, la circunstancia que nuestros y nuestras deportistas regionales normalmente viajan de madrugada otorgando con ello una ventaja a los competidores y las situaciones complejas de traslado, es necesario dar cuenta de las condiciones materiales en que se compitió en este nacional. 

El gimnasio no tenía los urinarios habilitados, tenía contenedores de basura debajo de las gradas, la zona de precalentamiento de los y las deportistas contaba con piso de tierra y no sabemos si alguna vez tuvo un piso distinto, pero lo más complejo es que carecía de parte de una pared detrás de unas graderías (lo que permitía una bella vista a una torre o campanario, al parecer, de una Iglesia), una buen cantidad de vidrios rotos y, lo más complejo, un daño considerable en el techo que constituyó el corolario o fin del campeonato, pues como llovió la última jornada, la final no pudo concluirse por que la cancha del gimnasio se mojó y era imposible jugar sin riesgo importante para las jugadoras. Así de triste fue la situación vivida.

Lo señalado presenta una mayor gravedad cuando constatamos que año a año se destinan fondos regionales para el deporte, para arreglar estadios, gimnasios y demás infraestructura la que no es utilizada, ni siquiera para eventos de tal importancia como un nacional de cualquier deporte.

Lo cierto es que es una vergüenza y la pregunta final y categórica se traduce en lo que sigue: ¿de qué sirven los gobiernos regionales, el trabajo de los Consejos Regionales en la asignación de recursos para el deporte y las leyes que propician el deporte como un elemento de desarrollo y crecimiento si nuestras niñas, las niñas de todas las regiones, que son seleccionadas y, por lo tanto, deportistas de excelencia, tienen que jugar en gimnasios con paredes tumbadas y canchas con lluvia?

Qué vergüenza.

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