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Las tareas de exploración, rescate y apoyo logístico del Ejército de Chile en Base O’Higgins

Jueves 3 de Abril del 2025

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Lucas Ulloa Intveen

Desde la Antártica

 

La Base O’Higgins del Ejército de Chile fue fundada en 1948 y es la única que se ha mantenido activa de manera continua, sin importar la contigencia histórica, cumpliendo ya 77 años de servicio. Está ubicada en el islote Isabel Riquelme, en Rada Covadonga, que integra la Península Antártica. Sus únicos vecinos, fuera de la colonia de pingüinos papúa, son la Estación Alemana de Recepción Antártica (GARS-DLR). Su dotación de 22 hombres conforma un grupo humano altamente especializado en distintas áreas, requisito para hacer soberanía en un lugar inhóspito como lo es el sexto continente.

El equipo es liderado por el teniente coronel Rafael Delard De Rigoulieres Quesada, comandante de la base antártica. La preparación tanto física como mental, además del estudio y preparación constante, son parte del día a día y se cultivan en los distintos espacios de la base, que cuenta con oratorios, gimnasio, salas de recreación y la biblioteca pública más austral del país. Conversamos con el comandante de Base O’Higgins, quien profundizó en los desafíos de trabajar en este lugar, la preparación constante y las labores que realizan durante el año en la Antártica Chilena, en tierra de O’Higgins.

Delard comienza explicando que lo primero es tener la motivación profesional de querer desempeñarse en la Antártica, pero tan importante como esto es la autorización por parte de las familias. “Ellos van a seguir funcionando ta cual cuando estábamos nosotros allá en el continente americano. Entonces, es muy importante la autorización o apoyo que tiene que tener la familia para poder estar distanciados y, lógicamente, con esta desvinculación geográfica, también saber que, al momento de llegar a la base, poder replegarnos hacia el continente es muy difícil. Lamentablemente cualquier cosa que pase o deje de pasar va a afectar a la persona que se encuentra en la base. Una de las primeras decisiones y lo más complejo es eso”, plantea el teniente coronel Delard, sobre el desafío emocional que implica el trabajo.

– Desde su motivación personal, ¿cómo fue este proceso inicial que describe?

– “Siempre había pensado en poder venir a la Antártica y la verdad que el año pasado, se dio la opción. Mi señora me apoyó de inmediato, ya que uno está siempre en terreno, está vinculado con estar con la tropa, en este caso con la dotación de la Base Antártica, así es que de inmediato fue el apoyo por parte de mi señora de poder enfrentar este desafío e iniciar el proceso que llevamos ahora”.

– ¿Cómo ha sido el trabajo en estos primeros cuatro meses, el primer tercio del proceso?

– “Lo primero es acostumbrarse a la personalidad de la gente. Vamos a quedar ahora 22, pero cuando llegamos, en el primer momento, éramos 34 personas que estábamos habitando en la base. Lógicamente, cada uno con sus distintas personalidades y empezar a conocer, a convivir, relacionarse todos los días. También conlleva entregar de parte de uno ciertas actitudes y formas de ser que eviten crear conflictos o poder llevar una vida normal dentro de la base. Después empezar a establecer los procedimientos, cómo uno va a trabajar, ya que uno llega con gente que no estaba antes. Es crear estos procedimientos y procesos para poder funcionar y que la base se mantenga operando de manera ininterrumpida como se ha mantenido los últimos 77 años por parte del Ejército. Eso también ha costado, porque todos tienen características y capacidades profesionales, ciertos tecnicismos, y eso hay que tratar de conjugarlo en el funcionamiento de la base. Ahora ya sabemos la función, dónde y cómo debemos hacer cada una de las cosas. Si hay un problema, quién es el que tiene que acudir a solucionarlo y en conjunto, permitir la vida y la subsistencia en esta base antártica”.

“La diferenciación que tenemos con el resto de los operadores antárticos es nuestra capacidad de realizar exploración y rescate en el continente antártico, en la Península. Entonces, es súper importante tener gente entrenada, capacidata y convencida para poder realizar este trabajo, ya que es un trabajo riesgoso que no está alejado de poder sufrir algún problema físico durante el desarrollo de esto. Hay que tener mucho cuidado y manejarla meteorología cuando se va a operar o salir a explorar en el continente. Y lo segundo es ver el tema glaciológico y tener un conocimiento acabado sobre este tema para evitar caer en alguna grieta que se provoque en el hielo, o tener algún problema grave durante la conducción de la moto de nieve, que son los medios principales que tenemos más céleres para poder desarrollar la exploración”.

– En ese sentido, ¿cómo se planifica una exploración, considerando estos aspectos glaciológicos?

– “Tenemos una sección de exploración y rescate de la Base O’Higgins, que es principalmente personal capacitado en cursos de montaña y tienen un conocimiento acabado del tema glaciológico, ya que dentro de las capacitaciones se va desarrollando esa capacidad. Es gente muy profesional y técnica en su área y saben qué procedimiento aplicar, cómo realizarlo, dónde y si hay algún riesgo también saber evitarlos y replegarse a un sector más cercano para evitar tener problemas, ya que a desvinculación que tenemos no nos permite realizar un rescate de forma rápida. Tendríamos que depender de medios de la Fuerza Aérea principalmente, para poder evacuar a alguien que tenga algún problema. Entonces, acá el riesgo que se debe asumir, tiene que ser tendiente a cero. No podemos asumir un riesgo por el hecho de querer hacer algo, lógicamente hay que tratar de hacer la reducción y la mitigación del riesgo en forma permanente”.

– La base más cercana es Esperanza, de los argentinos y entiendo realizan un ejercicio en conjunto. ¿Cómo se prepara esto?

– “La preparación es permanente desde que la sección de exploración y rescate toca suelo antártico. Acá tenemos tres tareas principales, que son las que deben desarrollar: una es la realización de exploración permanentemente en la península, el rescate en casos eventuales, la ejecución de este ejercicio combinado con Argentina y el apoyo que realizan en las faenas logísticas. Cuando llegan, de inmediato inician los procesos de instrucción y entrenamiento, levantamos los procesos y en forma semana, dentro de las posibilidades que tengamos, tratamos de que se realicen estas instrucciones, cosa de ir desarrollando más capacidades. Si bien ellos son personas muy técnicas en el continente, el ambiente y el clima antártico deben conocerlo y adecuarse. Por eso deben manejar glaciología, realizar exploraciones, conocer el terreno, adecuar procedimientos, ya que lo integran gente de distintas unidades. Cuando tienen eso entrenado, inician las exploraciones y estamos en ese paso, lo que nos va a permitir llegar a la base Esperanza (Arg)”.

“Hay un ejercicio que es de rescate y uno de exploración que se hace en una misma temporalidad. Este año le toca recibir a ellos recibir al personal de nuestra base, van a organizar ellos las coordinaciones y organización del ejercicio. El año pasado, lamentablemente, por temas de operacionalidad de sus medios, no pudieron llegar a Base O’Higgins, así es quue el ejercicio lo tuvo que realizar solamente el personal chileno”.

– ¿Qué se busca cuando se realizan operaciones de exploración?

– “Principalmente se busca llevar un control permanente del terreno, principalmente glaciología, e ir detectando los movimientos que realiza. El continente antártico es principalmente de agua, entonces tiene un movimiento permanente. Las grietas que uno encuentra un año, al año siguiente no se encuentran en la misma zona. Entonces hay que llevar un control de eso y eso nos permite ir identificando el movimiento que realiza el continente antártico en su parte glaciológica”.

“Lo segundo es poder mantener abastecidos los distintos refugios que tiene el Ejército de Chile en la península antártica, principalmente en el mar de Wedell, hacia el este de la península. Tenemos dos refugios, el Refugio General Boonen Rivera y el General Ramón Cañas Montalva. Esos dos hay que mantenerlos operativos los 365 días del año igual, entonces se va para allá, se hace un cambio de los alimentos de los que tengan fechas vencidas, se renuevan y se va haciendo una modificación, cosa que si alguien requiere poder emplearlo en algún momento de emergencia, estos refugios esten operativos. Por último, mantener una presencia efectiva y permanente en nuestro territorio antártico chileno, que es lo principal”.

– ¿Cuál es la misión principal a cumplir y lograr para esta dotación 2025?

– “Llegar los 22 sanos y salvo, que es lo principal y prioritario en el fondo. Mantener nuestra presencia efectiva, permanente, ininterrumpida y que se ha extendido en los 77 años anteriores, continuar esa premisa del Ejército. Junto a lo anterior, mantener el cuidado del medio ambiente, que nos preocupa bastante y gracias a eso y el apoyo, tenemos esta alianza estratégica con la Universidad de Magallanes, para mantener nuestras emisiones tendientes a cero”.

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