Fiscalía investiga dos muertes denunciadas como presunta negligencia en el Hospital Clínico
Lucas Ulloa Intveen
Este viernes 12 de septiembre, la Fiscalía Local de Punta Arenas solicitó la remisión de dos fichas clínicas desde el Hospital Clínico de Magallanes para investigar dos denuncias por un eventual cuasidelito de homicidio o negligencia médica por profesionales de la salud. A pesar de no tener relación entre sí, ambos casos mantienen coincidencias: dos familias buscan respuestas después de que sus seres queridos fallecieran en el centro asistencial. Ambos pacientes presentaban demoras en la atención, enfermos cardiacos y un desenlace fatal la misma madrugada.
Este sábado, el juez de Garantía, Pablo Alvarez Solís, autorizó la remisión de las fichas clínicas de dos pacientes del Hospital Lautaro Navarro, “debiendo incluirse la totalidad de los exámenes, procedimientos y cirugías efectuadas”. La entrega de los documentos “resulta fundamental para el éxito de la investigación en consideración a la naturaleza del hecho que se investiga, y habiéndose instruido la realización de un informe pericial de autopsia”.
Para ambos casos, rotulados bajo el mismo cuasidelito ya citado, se solicitaron las mismas diligencias y remisión de antecedentes del hospital. Ambos fallecieron durante la madrugada y mañana del viernes 12 de septiembre. Se le practicaron maniobras de reanimación sin resultado exitoso y fallecieron en el principal centro asistencial.
Fallece en espera de atención
El primero de los casos remonta su patología médica al 2022. “Mi esposo Hugo Cárcamo Cárcamo, en septiembre de 2022, sufrió múltiples infartos y fue operado del corazón en noviembre de ese año en Santiago. Tuvo que ser trasladado de urgencia desde Punta Arenas a Santiago”, comienza relatando la denunciante.
Estuvo más de un mes en la capital, donde lo atendieron instalando un bypass, dos stent y una prótesis de válvula mitrial, para posteriormente seguir sus controles en el Hospital Clínico de Punta Arenas. “Tuvo controles muy irregulares, por lo que no se dio un seguimiento como corresponde a su condición médica. Es así como en agosto de 2024 a él lo debieron de llamar a un control con el cardiólogo, lo cual no ocurrió, por lo que no tuvo controles médicos desde el último control que fue entre enero y febrero de 2024, hasta el control que tuvo el día lunes 8 de septiembre de 2025”.
Un punto no menor: “Las razones por las cuales no tuvo controles fue porque desde el hospital nos señalaban que no habían horas disponibles, incluso estuvimos en una lista de espera para que ellos llamaran cuando hubiese hora”.
El lunes 8 de septiembre en su control, Cárcamo (44 años) indicó sentirse muy cansado incluso estando sentado. El doctor refirió que podría ser porque la prótesis que le pusieron estuviera tapada, por lo que envió a realizar un ecocardio, quedando nuevamente en lista de espera. “El doctor le respondió que se quedara tranquilo, que había que hacer una ecocardio de control y que él mismo quería realizar el procedimiento”.
No obstante, aquél examen nunca se concretó. El viernes 12 septiembre la denunciante recibió una llamada de un colega de su esposo. “Lo habían encontrado tirado en el piso al lado de la van, en ese momento lo llevaron al hospital donde llegó con pulso bajo. Posterior a ello realizaron maniobras para reanimarlo, lo cual no se logró, falleciendo en el hospital”, relata sobre la cronología de los hechos.
Añade que en controles de endocrinología le suspendieron un medicamento clave para su salud cambiándole la receta. Lo anterior es confirmado por un familiar contactado por el diario, quien indicó que “fue indicado en Santiago con un tratamiento con anticoagulantes que él tenía que tomar de por vida, porque es un paciente de alto riesgo y coronario. Los médicos de acá lo suspendieron. Cuando él fue a control el lunes 8, después de un año de esperar, le dijo que estuviera tranquilo y que todo estaría bien”.
La denunciante manifiesta al cierre respecto del fallecimiento de Hugo César Cárcamo Cárcamo que “hubo muchas irregularidades en su atención médica, lo que me hace presumir que su muerte pudo evitarse si se hubiesen prestado las atenciones médicas oportunas, las cuales fueron negadas por el hospital”.
No alcanzó a ser trasladado
La segunda denuncia fue estampada el mismo 12 de septiembre, aunque su deceso había ocurrido aún más temprano durante la madrugada. Se trata de un joven de 30 años diagnosticado con síndrome de Marfán desde sus primeros años de vida, afección que involucra principalmente problemas cardiacos. En base a sus controles médicos realizados, este año debía someterse a una cirugía cardiaca de alta complejidad, por lo que tendría que ser derivado al Hospital del Tórax. A la espera de esa derivación, el joven empeoró y el martes 2 de septiembre fue hospitalizado en Punta Arenas.
Al día siguiente, miércoles, su madre se entera de que “tenía agendada su operación en el Hospital del Tórax para el 9 de septiembre, pero debido a que su condición no era buena, no podría ser trasladado hasta Santiago”. De esta forma, se mantuvo hospitalizado la semana pasada y la siguiente, empeorando su condición. El jueves 11 de septiembre, en la Uti, su madre lo visitó y lo vio decaído. “Me fui a mi casa alrededor de las 23 horas. A eso de las tres de la madrugada, recibí un llamado de un médico, no recuerdo su nombre, quien me dijo que mi hijo había fallecido después de hacerle reanimación por 15 minutos”.
Inmediatamente después de la llamada, se dirigió al establecimiento de salud. “Acudí al hospital en donde no recibí ninguna explicación satisfactoria de cómo falleció mi hijo. Y el médico sólo me dijo que era inevitable, que su patología era grave. Yo no estoy conforme con el trabajo del hospital (…) Tardó mucho en derivarlo a Santiago. Quizás si lo hubieran operado antes mi hijo se habría salvado. Por lo mismo, el lunes hice un reclamo en la Oirs del Hospital, por la tardanza en el traslado al Hospital del Tórax”.
Mientras su hijo se encuentra en la morgue del hospital, la madre solicita autopsias al Servicio Médico Legal, la ficha clínica y estampó la denuncia por los hechos anteriormente descritos.Ambos casos ponen bajo la lupa de la Fiscalía los procedimientos de derivación y control de pacientes de alto riesgo en el principal centro asistencial de la región. En base a los antecedentes clínicos y las autopsias, la Fiscalía deberá determinar si existió responsabilidad profesional en estas muertes. En tanto, dos familias de magallánicos aguardan justicia.




