Murió Liliana Szigethi Campos, maestra de vida y corazón del Colegio Pierre Faure
El viernes 12 de septiembre y a la edad de 81 años dejó de existir Liliana Elena Szigethi Campos, viuda de Bernardo Vera Jaraquemada, fundador del Colegio Pierre Faure, y madre de la actual sostenedora, Paula Vera Szigethi. Su deceso generó hondo pesar en la comunidad educativa, que la recuerda no sólo por su cercanía y nobleza, sino también por la huella indeleble que dejó en la historia del establecimiento educacional y en la vida de quienes compartieron con ella.
Desde los orígenes del colegio, Szigethi acompañó la visión pedagógica inspirada en Pierre Faure, que su esposo introdujo en Chile. Con el paso del tiempo, su rol fue más allá del apoyo familiar: se convirtió en orientadora y referente para muchos docentes que vieron en ella un ejemplo de sencillez, calidez y sabiduría. Su palabra siempre estuvo marcada por la serenidad, y sus gestos transmitieron una profunda humanidad.
Uno de sus mayores aportes al ámbito educativo fue establecer, en 2005, el Programa de Integración Escolar (Pie), iniciativa que se mantiene vigente hasta hoy y que ha permitido que niños, y jóvenes con diversas condiciones y desafíos tengan un lugar en la comunidad escolar. Gracias a su impulso, el colegio ha consolidado una propuesta inclusiva que reconoce a cada estudiante en su singularidad, fomentando la formación integral de la persona y promoviendo la convivencia en la diversidad.
Quienes la conocieron de cerca destacan su constante preocupación por los demás, su disposición a escuchar y su capacidad de animar con un consejo oportuno. “La tía Lily”, como muchos la llamaban, fue un rostro querido y cercano, símbolo de cariño y de coherencia entre lo que enseñaba y lo que vivía. Para exprofesores y exalumnos, su recuerdo está asociado a la hospitalidad de su sonrisa, a la ternura con la que trataba a los niños y al profundo amor que irradiaba en cada encuentro.
Liliana construyó una vida marcada por el compromiso con su familia y la fe cristiana que orientó sus pasos. Junto a Bernardo Vera compartieron una misión que trascendió lo personal y se transformó en un legado de servicio, cuyo impacto se refleja en la comunidad Pierre Faure y en las generaciones que pasaron por sus aulas.
La noticia de su partida movilizó de inmediato a la comunidad escolar. Sus restos fueron velados en dependencias del colegio, donde se vivieron jornadas de oración, gratitud y recogimiento. Profesores, alumnos, apoderados y exintegrantes de la comunidad acudieron para acompañar a la familia Vera Szigethi, dejando en evidencia el cariño que Liliana despertaba. La misa de despedida se realizará hoy, lunes 15 en el mismo establecimiento, cumpliéndose posteriormente su voluntad de ser cremada.
Las muestras de afecto se multiplicaron desde distintos puntos de Chile y el extranjero. En particular, desde México -país con fuerte vínculo con la pedagogía de Pierre Faure- llegaron mensajes de consuelo y recuerdos entrañables. En redes sociales, exalumnos evocaron sus consejos y su dulzura, mientras antiguos profesores y apoderados recordaron su humildad y la coherencia con la que defendió siempre la dignidad de las personas.
El Colegio Pierre Faure, a través de un comunicado, expresó su más profundo pesar y extendió sus condolencias a sus hijos Paula, Rodrigo y Claudio, a sus nietos y a toda la familia, agradeciendo a la vez las múltiples manifestaciones de apoyo recibidas. “La comunidad encuentra consuelo en la certeza de que Liliana permanecerá viva en la memoria de quienes la conocieron y en el legado de amor y generosidad que deja tras de sí”, señalaron.
La partida de Liliana Szigethi Campos marca un momento de duelo, pero también una invitación a celebrar una vida dedicada al servicio y al amor, que trascendió el ámbito familiar y alcanzó a toda una comunidad educativa. Su ejemplo, su bondad y su compromiso seguirán siendo guía para quienes forman parte del colegio y para todos aquellos que, en algún momento de su vida, fueron tocados por la luz de su presencia.
Hoy, la “tía Lily” descansa en la paz de Dios, junto a su esposo Bernardo, dejando una herencia que se perpetúa en cada niño y niña que crece bajo los valores que ella ayudó a sembrar. Su memoria seguirá viva como inspiración de entrega y humanidad, recordando que la verdadera enseñanza se transmite, sobre todo, con el ejemplo.




