Necrológicas

Identidad nacional

Por Eduardo Pino Viernes 19 de Septiembre del 2025

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En una encuesta de Cadem, a propósito de estas Fiestas Patrias, llama la atención que el principal orgullo que tendríamos los chilenos acerca de nuestra nación sería … su comida. Pintoresco para algunos, falto de patriotismo para otros, lo cierto es que el concepto de Identidad Nacional es mucho más dinámico de lo que a veces nos damos cuenta.

Y es que a este sentimiento de pertenencia que construye lazos de unidad entre sus integrantes, provocando justamente la identificación con determinados símbolos que van construyendo la cultura de un territorio, se le suman variados y complejos factores que traen como resultado un análisis que en absoluto resulta simple.

Uno de los aspectos a considerar es el territorio, lo que ya arroja una particularidad muy especial en nuestro caso al tener más de 4.000 kilómetros de largo, una variedad única de climas, tricontinentalidad, además de paisajes naturales y poblacionales muy variados. Otro es la historia, en que a menudo encontramos contradicciones relevantes de acontecimientos que nos han marcado y en los cuales no hemos encontrado un consenso adecuado. 

Si a eso le agregamos las diferencias generacionales, la dinámica cambiante de costumbres que se pierden o se crean, la “juventud” de las naciones latinoamericanas como Estados libres y autodeterminados, el mestizaje en nuestros albores y las nuevas oleadas migrantes, etc. es que el dinamismo queda establecido como factor común, por lo que varios expertos más bien se refieren a “las identidades nacionales”, ocupando una pluralidad necesaria para describir con mayor precisión este proceso de permanente cambio.

A diferencia de la identidad personal en los individuos, donde se observa un relato consistente y coherente acerca de la propia historia, permitiendo un funcionamiento adecuado; en las naciones deben coexistir visiones distintas, buscando el respeto y la armonía de lo que valoran para una necesaria convivencia. Se espera que no sólo se toleren, si no más bien se establezcan lazos de fraternidad que les diferencien de otros grupos. 

Más allá que en septiembre los grupos folklóricos se sientan en su salsa, se salga de paseo a elevar volantines, muchas personas se descuadren comiendo o algunos crean que es un imperativo subir los grados alcohólicos; nuestra identidad nacional nos presenta el desafío de aprender a convivir en respeto y armonía, comprender que el cambio es inevitable, pero que a la vez debemos equilibrarlo con una estabilidad que nos permita definir los valores que como comunidad deseamos para nuestros compatriotas, en una variedad tan compleja que a veces no nos damos cuenta. Un desafío presente y especialmente a futuro. Felices Fiestas Patrias.

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