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Día Mundial del Alzheimer

Por Ramón Lobos Vásquez Miércoles 24 de Septiembre del 2025
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Hace poco se conmemoró el Día Mundial del Alzheimer, que se celebra desde 1994 por parte de la Organización Mundial de la Salud, para poner el acento en la información y difusión de esta enfermedad.

En Chile se estima que más de 200.000 personas viven con algún tipo de demencia, siendo el Alzheimer la más común. En los mayores de 60 años su prevalencia es de un 7% de la población, pero se incrementa a un 32,6 %, es decir 1 de cada 3, en los mayores de 85 años. Las proyecciones hacia 2050 indican que los afectados por esta enfermedad serán sobre 500.000, lo que representa un desafío social y comunitario por los impactos en la salud y en la sociedad que esta enfermedad representa.

Esa es la importancia y la trascendencia del Alzheimer, que aún no tiene cura y por lo tanto, todo lo que se pueda hacer en prevención temprana es importante de realizar como familias y como sociedad.

El tema de este año 2025 se centra en su difusión y conocimiento: “Pregunta sobre la demencia; Pregunta sobre el Alzheimer”. En una sociedad que envejece en forma tan rápida como la nuestra, es importante y muy necesario conocer, prepararse o anticiparse en su prevención, en el autocuidado, en el diagnóstico oportuno y en desarrollar todas las estrategias que pueden disminuir el impacto de una enfermedad compleja y difícil de abordar, más aún si lo debe hacer sin la ayuda y cooperación de su entorno familiar.

Hemos hablado de envejecer satisfactoriamente en otras columnas y ese es el pilar que debe tener toda persona mayor que envejece en nuestra sociedad; significa contar con espacios para compartir y desarrollarse, hacer actividad física continua, pero también asegurar una adecuada nutrición y alimentación. Pilares básicos que hoy no se están asegurando para las personas mayores. Significa también contar con espacios en salud para un diagnóstico oportuno y precoz, como lo que hoy realizan las Unidades de Memoria en nuestros hospitales; pero desde allí, una vez diagnosticados deben existir los dispositivos sociales y comunitarios donde puedan acudir a centros diurnos, a lo menos 5 días a la semana, para recibir terapias y actividades específicas para ellos.

La idea es que estos Centros diurnos estén centrados en la atención a personas mayores que padecen de demencia, para su estimulación y preparación en las distintas etapas de la enfermedad, serían algo así como los jardines para niños; pero dirigidos a los mayores. Que puedan acoger a este número creciente y que generen actividades que la familia deba realizar en casa con ellos. También significa tener espacios sociales que los acojan, cuando su familia ya no pueda entregar las prestaciones que deben recibir y obviamente a quienes envejecen solos y aislados en nuestras comunidades. Además, significa tener dispositivos sociales y comunitarios que puedan visitarlos en sus casas en las etapas más avanzadas y de mayor deterioro en esta enfermedad progresiva, que puedan entregar respiros y orientaciones a los familiares que los cuidan. Pero también significa tener Eleam especializados en su atención, sobre todo en etapas avanzadas, lo que constituye hoy la mayor carga. Por lo cual se deben priorizar centros que cuenten con el soporte social, psicológico, de rehabilitación y clínico, apropiado para atenderlos.

Nuestra sociedad magallánica y el país están al debe. Como dicen en el campo “la tarea es grande y no hay ni una papa pelada aún”. Falta ese programa que coordine y ponga a trabajar todos los dispositivos sociales y clínicos que se necesitan y urgen hoy.

Para quienes siendo mas jóvenes le preocupa esta enfermedad hay que reconocer los síntomas tempranos que ella presenta, como perdida de la memoria, de las cosas importantes y trascendentes de nuestra vida diaria; los continuos o frecuentes cambios de humor. El que las personas mayores coloquen o pongan los objetos en lugares equivocados. Que presenten dificultad para realizar tareas complejas que habitualmente desarrollaban, que ocurran episodios de confusión en tiempo o en lugares habituales en que debieran manejarse adecuadamente. La tendencia, por lo enunciado anteriormente, al aislamiento social. También la perdida del juicio, la dificultad o mayor trabajo para comunicarse. Además, se debe estar atento a los cambios en algunos órganos de los sentidos vitales en los mayores: visión o audición.

Por eso, es importante el control y seguimiento de los mayores en sus consultorios, con exámenes y controles anuales. La correcta derivación para las unidades que estudien su memoria o la esfera cognitiva en aquellos que comienzan con deterioros o déficits, antes que estos se profundicen o se estructuren. Siempre es posible hacer algo por nuestros mayores, independiente de la etapa en que la enfermedad se diagnostique. Obviamente mientras antes mejor, pero aún en etapas avanzadas como familia o como entorno social de nuestros mayores, algo tenemos y podemos hacer.

El Día Mundial del Alzheimer es un momento para hablar y conocer del tema, más si tenemos mayores a nuestro cargo. Saber del tema significa dignificar una preocupación y ocupación por ellos, por nuestros mayores de la sociedad que hemos construido.

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