Cuando el aula se transforma en un sitio de excavación
En el marco de su práctica profesional, las estudiantes de Educación Parvularia de la Universidad de Magallanes, Daniela Miranda Dönicke y Laura Leiva Loyola, llevan adelante un proyecto en la Escuela Patagonia de Punta Arenas que transformó la sala de clases en un laboratorio del tiempo. Con pinceles, bitácoras, lupas y mucha imaginación, los niños y niñas se han convertido en pequeños paleontólogos para descubrir los secretos de los dinosaurios que habitaron la región hace millones de años.
El respaldo de la comunidad educativa fue fundamental para concretar la iniciativa. La directora de la Escuela Patagonia, Julia Vargas, junto al equipo de educadoras Waleska Morales y Sonia Gallardo y las técnicas en párvulos, facilitó espacios y materiales, apoyando la implementación del proyecto desde el primer día y contribuyendo a su desarrollo colaborativo.
El proceso comenzó con un diagnóstico en el que los niños expresaron sus intereses mediante dibujos, y luego avanzó hacia actividades científicas adaptadas a su nivel. Las estudiantes presentaron ocho especies prehistóricas: Stegourus Elengasen, Titanosaurio, Tigre dientes de sable, milodon (terrestres), Ictiosaurio, amonites, diplomocera y plesiosaurio (marinos). Para facilitar el aprendizaje, se utilizaron recursos como teatro de sombras, pintura fluorescente, punzones, puzzles y cuentos generados con inteligencia artificial, debido a la escasez de literatura infantil sobre animales prehistóricos, creando todo el material desde cero.
La mirada de los estudiantes
Una de las experiencias más esperadas fue la simulación de excavaciones, en la que los niños trabajaban en grupos dentro de cajones de cartón para buscar huesos preparados por las estudiantes. Antes de la actividad, los párvulos aprendieron los nombres de los animales, sus hábitats y su alimentación, y luego comenzaron a identificar las partes del cuerpo y a extraer conclusiones propias.
Entre los protagonistas del proyecto está Jadiel Martínez, estudiante de kínder, quien participó con entusiasmo en las actividades. “Sí, hicimos excavaciones”, contó. “Encontré el plesiosaurio, el de cuello largo”. Dijo que le gustan los dinosaurios y que su favorito es el ictiosaurio”.
Benjamín González, estudiante de prekínder, relató con entusiasmo su experiencia en las actividades sobre dinosaurios y fósiles. “Encontré fósiles de cada dinosaurio, pero uno era muy largo y extraño. Muy extraña la pieza”, contó.




