Fortalecer el voluntariado regional
La reciente aprobación del primer proyecto operativo de la Corporación de Magallanes (Cormag) constituye un paso importante. Tras dos años de trabajo administrativo, reglamentario y de planificación, la iniciativa permitirá destinar $150 millones en insumos a 22 organizaciones de voluntariado, beneficiando a 2.843 personas en todas las provincias de Magallanes. Este paso no sólo reconoce la labor esencial de quienes dedican su tiempo y energía al cuidado de enfermos, postrados y comunidades vulnerables, sino que también abre la puerta a un respaldo más sistemático para el voluntariado en la zona luego de que, por diversas razones, el gobierno regional dejara de distribuir el 8% del FNDR a estas entidades.
El voluntariado es un pilar fundamental de la cohesión social, especialmente en territorios como Magallanes, donde la dispersión geográfica y las condiciones climáticas hacen que el acompañamiento comunitario adquiera un valor incalculable. Organizaciones como Amigos del Hospital de Porvenir, Cruz Roja, Damas de Rojo, Resiliencia y los grupos de voluntarios de los Cesfam no solo entregan apoyo tangible, sino que fortalecen los lazos humanos que sostienen a nuestra comunidad.
El proyecto de Cormag, que incorpora aportes no pecuniarios como horas de trabajo voluntario, evidencia que el voluntariado no puede depender únicamente de la buena voluntad de quienes lo integran, sino que requiere respaldo estructural y sostenido del gobierno regional. Facilitar la compra de insumos a través de Mercado Público, sin que las organizaciones deban enfrentar complejos procesos administrativos, es un ejemplo claro de cómo las políticas públicas pueden potenciar la eficacia de la ayuda comunitaria.
Asimismo, la extensión del proyecto a todas las provincias, incluyendo Última Esperanza, Tierra del Fuego y la Antártica, demuestra una visión integral y equitativa, reconociendo que cada territorio enfrenta desafíos distintos y que la solidaridad debe ser un principio regional.
Si bien los años previos han estado marcados por dificultades y retrasos, este primer proyecto operativo de Cormag confirma que con planificación, recursos adecuados y colaboración institucional, es posible generar impactos concretos en la vida de quienes más lo necesitan. Es imprescindible que esta iniciativa no sea un hecho aislado, sino que marque el inicio de un compromiso continuo del gobierno regional con el voluntariado. Apoyar a quienes entregan su tiempo y esfuerzo es invertir en el tejido social de Magallanes, en su resiliencia y en la capacidad de respuesta ante emergencias y vulnerabilidades.
En una sociedad que valora la solidaridad, es deber de las autoridades reconocer y fortalecer el trabajo de quienes, sin esperar recompensas, transforman la vida de los demás. La Cormag ha dado un paso en la dirección correcta: ahora corresponde sostenerlo y ampliarlo para que el voluntariado regional siga creciendo y consolidándose como un verdadero motor de bienestar comunitario.




