Necrológicas
  • – Luis Navarro Bahamóndez

La diversidad como enfoque de los programas para los mayores

Por Ramón Lobos Vásquez Miércoles 17 de Diciembre del 2025

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Si algo caracteriza a la especie humana es su gran variabilidad y diversidad, siendo poco factible encontrar dos personas iguales en la humanidad.  El crecimiento y desarrollo, así como el proceso de ir envejecimiento van moldeando esa diversidad, agregando matices. Es por ello que no se puede hablar de la vejez como una entidad única y similar para todos quienes llegan a ser personas mayores.

La diversidad previa y las intensidades del proceso de envejecimiento van determinando vejeces distintas. Lo único en común es la actitud que debe tenerse para con ellos: respeto a la vivencia de esta etapa de la vida, visibilidad en términos de plantear y hacer patentes sus necesidades y requerimientos; y por sobre todo una etapa donde se deben hacer valer sus derechos.

Hay que dejar en claro que no existe una forma única de envejecer. Cada persona como individuo vive la vejez según como haya sido su propia historia construida en los años previos, como hayan sido sus relaciones y las oportunidades que haya tenido en la vida. Así es que no todas las personas mayores se sienten igual. Pueden tener sentimientos como la soledad o el abandono o de la no pertenencia social, pero la viven en forma individual y en las distintas etapas del envejecer; tampoco todos enfrentan los mismos desafíos. Por ello, encasillar a los mayores como una población única en su estructura y más aún, en sus necesidades, es un error muy frecuentemente cometido por las personas que toman decisiones que los afectarán.

Hay que entender que la vejez está atravesada por múltiples factores: cómo los relacionados con el género, con el nivel socioeconómico, los grupos étnicos de pertenencia, la orientación sexual, la ruralidad o la factibilidad de buen acceso a los servicios. Estas condicionantes van determinando variabilidades personales en el proceso de envejecer. Por lo que deben tenerse en cuenta al momento de trabajar o planificar las acciones para desarrollar con ellos.

Por eso, el poder hablar de vejeces diversas es hablar de inclusión, reconocerlo es un paso necesario que permite garantizar sus derechos, su adecuada representación y la necesaria atención que se le debe prestar a las personas mayores.

En las políticas públicas o al sistematizar desde una mirada más lejana se tiende a los prejuicios de homogenizar e igualar sus requerimientos. Por eso, muchas políticas públicas fallan al no reconocer esta diversidad o al no hacerse cargo de dar respuesta a sus diversas necesidades. La respuesta tipo, decidida en una oficina pública en Santiago, no sirve para las diversidades territoriales donde se acentúan y se verifican estas variabilidades. Lo hemos comprobado en nuestro desempeño profesional y laboral. Es como si quisiéramos dar una misma receta a todos quienes consultan, aunque sea una misma patología o enfermedad.

En nuestro trabajo hemos aprendido, al igual que otras profesiones, a valorar la importancia de los factores personales para dar respuestas diferenciadas. Por ejemplo, frente a un mismo cuadro infeccioso pulmonar, tenemos tratamientos diversos y variables. Porque hay que considerar muchos factores personales para diferenciar la respuesta. Por eso, el Estado continuamente falla, porque tanto estudio y valoración llevan a una política pública única que no pondera las diversidades.

Cuando se habla y se planifica para “los abuelitos” o para “la tercera edad” estamos borrando la diversidad o la pluralidad. Por ello, reconocer que existen vejeces diversas es una forma nueva de enfrentar y valorar lo que sucede en nuestra sociedad. Hay que visibilizar esta dimensión del trabajo para y por las personas mayores.

Los tiempos apremian en torno a desarrollar lo que este grupo social requiere hoy. Por lo que obtener respuestas diversas y distintas es urgente. Quienes tienen que tomar decisiones deben incorporar esta visión, ya que no existe la bala de plata que implementada dará por respuesta a todas sus necesidades. Es por ello, que deben desarrollarse múltiples estrategias e implementaciones para acercarnos a dar respuesta a sus necesidades y requerimientos.

Hay que desarrollar entornos físicos, sociales y culturales favorables para ellos. Tener un enfoque de promoción del cambio cultural, prevención de la discriminación social y su máxima expresión, que es la violencia para con ellos. Se debe también abordar la protección social, la participación en el mercado del trabajo y el fomento de la salud y el bienestar en la vejez.

Central es el cuidado de las personas mayores, incluidos los cuidados de largo plazo y el cuidado paliativo centrado en los programas de cuidado integral, que se enfocan en el rol de la sociedad y el Estado en la provisión de los mismos.

Esta manera de enfrentar la problemática de los mayores visibilizando sus diferencias y particularidades nos permitirá ser más activos en la resolución de sus necesidades y urgencias de hoy.

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