Morano y gobierno de Kast: “Nos va a costar un año lograr una buena relación”
Para el exparlamentario magallánico, histórica figura de la Democracia Cristiana y consejero regional, la relación entre el futuro gobierno de José Antonio Kast y la administración regional de Jorge Flies debe “ser lo más fluida posible”, ya que el Consejo Regional tiene la llave para que los ministerios de Salud, Vivienda y otros servicios públicos puedan ejecutar proyectos en la región.
Morano insiste en que ambas figuras políticas, pese a sus diferencias ideológicas diametrales, deben tender puentes y realizar gestos en pos de trabajar conjuntamente. Cree que también incidirá la composición de los gobiernos regionales a nivel nacional, considerando que once de ellos están controlados por el actual oficialismo, que a partir del 11 de marzo pasará a ser oposición.
“Nos va a costar un año lograr una buena relación, pero hay que tenerla”, expresó el consejero regional DC en entrevista con El Magallanes. Está convencido de que la región tendrá un rol relevante en la nueva administración debido a su proximidad con Argentina, país gobernado por Javier Milei, principal aliado de Kast en Sudamérica. “Yo creo que estamos en una encrucijada histórica que puede permitir que resolvamos la última diferencia limítrofe que tenemos, que es Campo de Hielo Sur”, aseguró.
Morano se mostró optimista respecto de la posibilidad de repetir el Abrazo del Estrecho y de avanzar en la resolución de los conflictos con Argentina, dado que ambos territorios patagónicos son “altamente dependientes uno del otro”. “Capaz que soy muy optimista”, reconoció con una sonrisa.
Asimismo, planteó que el nuevo gobierno debe elegir una figura dialogante como delegado presidencial regional y consideró que Jorge Flies debería reunirse con los equipos del líder conservador durante su visita a Santiago, iniciada el pasado miércoles.
Proyectos
Morano sostuvo que los recursos apalancados a través de la Política de Desarrollo de Zonas Extremas entregan certeza respecto de la inversión que se realizará en la región, y desestimó las críticas formuladas por sectores del Partido Republicano sobre la cartera de proyectos. “Los hechos están ahí: la derecha, el centro y la izquierda aprobaron el plan especial de forma unánime. Esa es la realidad”, afirmó. Recordó que, en ese proceso, se eliminaron iniciativas como el puente hacia Isla Riesco, el desvío del río Penitente y el túnel de Punta Delgada.
Se manifestó contrario a retroceder en proyectos como el Centro Antártico Internacional o el Centro Aeroespacial. “Si ellos creen que hay que volver a usar piedras para prender fuego en vez de un encendedor, allá ellos”, ironizó.
“Hay políticos que confunden sus deseos personales con lo que le conviene al país”, señaló, en referencia a la importancia estratégica del Centro Aeroespacial de Magallanes para la defensa nacional.
“Yo creo que un centro antártico integral, como corresponde, tiene que existir”, prosiguió, enfatizando que no es necesario realizar toda la inversión de una sola vez, pero sí mantener a Punta Arenas como la principal puerta de entrada para los científicos y programas que operan en el continente blanco. “Hay que distinguir entre las políticas públicas de largo aliento del Estado y las decisiones de coyuntura política”, agregó, advirtiendo que “si el país empieza a cambiar constantemente sus políticas de largo plazo, se vuelve complejo”.
Las razones de la derrota
El consejero apuntó a la lentitud del aparato estatal como uno de los principales factores detrás de la derrota de Jara en Magallanes. “La gente espera hechos concretos, no anuncios. Decir que mañana se entregan las llaves es distinto a anunciar un proyecto que se va a demorar tres años”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó iniciativas como la reducción de listas de espera en salud, el mejoramiento de calles en Punta Arenas, el control biométrico regional y otros proyectos que —según indicó— fueron anunciados, pero demoraron meses o incluso años en concretarse.
Finalmente, sostuvo que el centro político se desplazó hacia la derecha, impulsado por el incumplimiento de compromisos y la falta de resultados visibles. “Aquí no es tanto la delincuencia o la migración; es la impaciencia de la gente frente a promesas que no se cumplen”, concluyó.




